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Archive for the ‘Filosofía’ Category

El pensamiento Americano

abril 17, 2011 1 comentario

por Rodolfo Kusch

Presentamos aquí el primer capítulo del libro “El pensamiento indígena y popular en América” de Rodolfo Kusch, a partir de la posibilidad que nos presenta la historia de volver a repensar una visión filosófica, política y económica para nuestra América. Leer más…
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Categorías:Antropología, Filosofía

Medicina y subjetividad: La apropiación del hombre por parte de la medicina moderna

abril 14, 2009 1 comentario

por Daniel Gómez

1. Introducción

La pregunta por la subjetividad moderna,  se ha convertido para las ciencias sociales, en un lugar común (un tópico más que frecuente). Pero el interrogante sigue dando (siempre) nuevas interpretaciones y respuestas. En este caso la pregunta que nos motiva es ¿hasta qué punto, la medicina ha desempeñado un rol en la construcción de la subjetividad humana moderna? Es decir, ¿es posible pensar a la medicina en tanto dispositivo histórico social con un carácter fundamental, y fundante, en el proceso de “subjetivación” de la especie humana?.
Y aún más ¿pueden rastrearse, aún hoy, estructuraciones de órden médico en la subjetividad presente?  Para dar respuesta a ello el texto pretende, en principio, pensar como fue operando, es decir como se articuló la apropiación del cuerpo humano por parte de la medicina moderna. Sobre la base de que situación histórico-social, pudo el saber médico comenzar a observar, manipular y examinar el cuerpo humano, situación que luego va a permitir lo que Foucault ha denominado el desbloqueo epistemológico de la medicina. Leer más…

Categorías:Filosofía

Mircea Eliade: hombre mítico, hombre histórico

septiembre 9, 2008 1 comentario

por Hugo Basile

Hablar de Mircea Eliade es una tarea a la vez apasionante y compleja. Apasionante porque es entrar en el mundo arcaico de los arquetipos, del aspecto más primigenio (no primitivo) del ser humano; compleja, porque no es sólo hablar del historiador de las religiones, sino también del simbolista, del explorador de la mente y del alma humana, del narrador.
Este rumano nacido a principios de siglo, que se doctoró en universidades tan diversas como la de Calcuta y la de Chicago; que abordó temas tan complejos en una vastísima obra escrita, y que investigó hasta los últimos días de su vida, es quizás un paradigma que merece ser seguido, estudiado y comprendido.
Paradigma porque sus observaciones sobre el hombre no se quedaron en la religión, ni en la psiquis, ni en los ritos; paradigma porque le dio una dimensión distinta a una materia que, si bien obra de eruditos, había quedado inmóvil, estática en su única posibilidad de recopilar datos, sin embargo, Eliade supo darle una transversalidad distinta que pudo atravesar desde el psicoanálisis hasta el misticismo, desde lo arcaico hasta las observaciones mas agudas en la literatura. Pero no avancemos más en esta introducción, y tratemos de abordar solo algunos de los aspectos más relevantes en la obra de Mircea Eliade.
Quizás uno de los mayores logros de Eliade, y a la vez uno de sus aspectos más cuestionados, haya sido el de articular aspectos aparentemente tan disímiles como la antropología, la religión, la sociología, y la psicología, al aspecto místico y arcaico del hombre. Leer más…

De la muerte de Dios

abril 25, 2008 5 comentarios

por Nicolas Locke

La violencia social parece ser el elemento preponderante al que asistimos cotidianamente sin entender el porqué.
Y mi petulante posición es tratar de entender, pensar y comprender (prender con), qué nos pasa, cuál es la génesis del problema, a qué causas, desde que pautas se construye una realidad que parece desbordar todo intento de gobernabilidad política o normativización social.
El robo, el consumo imparable de paco, cocaína, alcohol, etc. etc… Parecen  configurar una realidad donde, especialmente los adolescentes y jóvenes tienen un papel central.    Las utopías han muerto y nadie ha  resuelto aún su duelo.   Las sociedades se desenvuelven acuciadas por todo tipo de inquietantes preguntas que en el horizonte se vuelven irresueltas.
¿Cuál es la finalidad del devenir de la existencia?    ¿ A qué sentido de trascendencia es posible aferrarse, ahora que Carlos Marx está muerto y enterrado junto a la patria socialista, el devenir del comunismo como paraíso en la tierra, la realización de aquella patria  prometida en tanta proclama nacionalista, o simplemente la promesa de la vuelta del Mesías (católicos, protestantes variopintos) o la llegada de él (judíos)? .  El hombre  está comenzando un largo y doloroso proceso de asunción de su finitud, el hombre se asume mortal, pequeño, perecedero, falible, incompleto, y en ese mismo acto asume y vive toda la angustia del que sabe que alguna vez con seguridad no será. Claro que ya Nietzche percibió con genial claridad este proceso hacia fines del S. XIX . El entendió prístinamente que una época inconmensurable llegaba a su fin a partir de la madurez de ese proceso iniciado 4 siglos antes con la explosión del renacimiento, el giro copernicano en la cosmovisión que del mundo tenía el hombre que fue la apertura al surgimiento de las ciencias como disciplinas sistemáticas;   el racionalismo cartesiano posterior, en definitiva y como síntesis de toda esa revolución del pensamiento “El Iluminismo” en el terreno filosófico, trasladado a la construcción de ese mundo nuevo que luego se plasmó tecnológicamente en la revolución industrial y que dio origen a nuestras sociedades modernas.
En definitiva, en ese contexto, con esa nueva mirada que daba el hombre a esa realidad que lo rodeaba, es que Nietzche proclama el más revulsivo y rechazado concepto: “Dios ha muerto” y solo él podría haberlo descubierto. Dios venía muriendo sistemáticamente hacía varios siglos y la de él fue la piedra del final, el golpe definitivo que instauró una nueva época, una nueva era de madurez que aún se desenvuelve y de la que no podemos aún abstraernos sin caer en la negación como actitud.
Y Dios ha muerto pero con él se ha llevado las respuestas fáciles, y las utopías, y los voluntarismos, y los paternalismos también, claro.
Y el hombre está solo, más solo que nunca jamás.
Sólo en una soledad que lo enaltece a la vez que lo desespera.
Solo pero dueño, más dueño que nunca de su destino, de su libertad.
Pero claro, no se lleva así como así ni tan fácil la idea de la muerte; todo tiene un final y todo termina y todo eso lo sabemos y sin embargo no podemos desembarazarnos del miedo a ya no ser: No sería humano hacerlo. (Humanos, demasiado humanos)
Y sin embargo somos, y estamos, existimos.  Solo que la existencia sin horizonte, parece ser la peor de las pesadillas, que hay que ahogar detrás de un mar de químicos, o de fantasías.
¿Y qué hay de la posibilidad de una salida estética, artística a tanta desolación? ¿Acaso no es el hombre, y por sobre todas las cosas, un ser creador? ¿ Acaso no ha creado él mismo el relato de su creación? ¿Acaso no ha creado todo el mundo que lo rodea, hasta límites insospechados? ¿Y no parece ser la curación por el arte una de las disciplinas en ascenso imparable?
¿Es quizá posible vivir sin utopías y aún así ser felices?    ¿Al menos no es un maravilloso desafío?
Pero volviendo al tema que nos ocupa del principio, ¿no parece ser bastante evidente la relación entre la pérdida de lo sacro en el seno de las sociedades con la angustia y la pérdida de sentido que se observa en todos lados? ¿ No parece acaso evidente la búsqueda desesperada de sentido que se observa en ese pobre hincha de fútbol que proclama dar la vida por su camiseta? (Valiosa prenda)
Ciento y pico de años después de proclamada tamaña blasfemia siguen quemándose en las hogueras de la barbarie a los sacrílegos que osen develar la falta de sentidos trascendentes.
Jamás se nos perdonará dudar de la realización del socialismo, y mucho menos de la vuelta del Mesías.
Sin embargo la duda está entre nosotros y llegó para quedarse, podemos seguir negándola o podemos dar una respuesta creativa a tamaña y brutal revelación.
Nada hay más trascendente que lo humano, que el hombre mismo, se trata de poder mirar en otra dirección.
Se trata de la belleza en el más amplio sentido de la palabra.
Se trata de descubrirnos seres creativos, capaces de arte, estéticos.  Se trata de redireccionar nuestras energías en orden a nuevos parámetros.
La violencia, en ese contexto, no es otra cosa que la respuesta no creativa, desesperada, ante lo que se presume y se asume como amenazante de eso que se nos había prometido pero no se cumple. Quizá nos acompañe aún por mucho tiempo o tal vez nos abramos a horizontes nuevos, insospechados.

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Una introducción a Kusch

enero 27, 2008 2 comentarios

 por Hugo Basile

 Quizás haya habido una primera humanidad auténtica, primigenia, que experimentó la vida por primera vez en forma espontánea, tal y como quizo, sin condicionamientos anteriores.
A partir de allí comenzó la multiplicación, y como tal, nunca dejó de copiar a ese primer hombre, a aque-lla primera experiencia.
Sin embargo, desde que lo social entró en el hombre y este tomó conciencia de ese hecho, de que es una mera reproducción del conjunto, se perdió el sentido de volver a ser Aquel Hombre Real, y se fijó lo social como origen de lo humano. Justificó la búsqueda de la experiencia única e individual, provocando la ruptura entre el mito y la historia.
La verdad a la que el hombre no puede acceder desde su historia personal, porque lo trasciende, se encuentra en el tiempo mítico, donde los dioses y el inconciente se hacen uno.
Fragmento de «El latir del mundo» de Hugo Basile
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Nietzche: conceptos fundamentales

Datos sobre su vida

En 1844 nace Friedrich Wilhelm Nietzsche, hijo de una familia de párrocos protestantes. En 1849 muere su padre, del cual hereda una Biblia traducida por Lútero, el sentimiento religioso del deber y la pasión por la música.
Luego vendrán los estudios de teología y luego de filología. Llegarán los tiempos de la sífilis y a su vez el descubrimiento de la filosofía de Schopenhauer. Leer más…

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Palabras preliminares de lo humano

enero 27, 2008 2 comentarios

El presente artículo forma parte del reciente libro de Lyotard, “Lo Inhumano”, editado por la editorial Manantial.El humanismo “nos” (?) brinda lecciones. De mil maneras, a menudo incompatibles entre sí. Bien fundadas (Apel) y no fundadas (Rorty), contrafácticas (Habernas, Rauwls) y pragmáticas (Searle), psicológicas o ético – políticas (los neohumanistas franceses). Pero siempre como si el hombre, al menos fuera un valor seguro, que no necesita interrogarse. Que tiene incluso autoridad para suspender, prohibir la interrogación, la sospecha, el pensamiento que todo lo roe. Leer más…

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