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Archive for the ‘Corporal’ Category

Las Técnicas Dinamizadoras Grupales: Oportunidad y Desafíos para el Coordinador

noviembre 8, 2011 Deja un comentario

Dramatizaciones, Role Playing, F.O.D.A, Collage, Philip 66…
Probablemente quien lea estas líneas pueda recordar la vivencia de trabajo desde alguna Técnica Grupal.
Las Técnicas Dinamizadoras Grupales (en adelante TDG) denominan un medio (en forma de dispositivo) para actuar en y con grupos de personas de acuerdo a un fin (objetivo) que nos hayamos predeterminado. Leer más…

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La sexualidad como construcción de lo real

por Psic Soc Romina Smolar
romysmo@yahoo.com.ar
“La iglesa dice: el cuerpo es una culpa.
La ciencia dice: el cuerpo es una máquina.
La publicidad dice: El cuerpo es un negocio.
El cuerpo dice: yo soy una fiesta”
                        Eduardo Galeano Leer más…
Categorías:Corporal, Psicología

Biodanza, el arte de danzar la vida

abril 14, 2009 3 comentarios

por Celeste Siccardi

La más bella definición de biodanza gestada por su creador, Rolando Toro Araneda, es “El arte de danzar la vida”. Si consideramos danzar en su acepción de movimiento emocionado-movimiento con sentido, movimiento de vida, todos y cada uno de nosotros desde el preciso instante de ser concebidos somos danzarines. Danzamos en el vientre materno, al nacer, al ser amamantados y acunados, en nuestros primeros pasos y descubrimientos, en todos nuestros actos pasados, presentes y futuros, solos y acompañados por otros. Danzamos con nuestros padres y con nuestros pares. Danzamos con nuestros amigos y con nuestros oponentes. Danzamos durmiendo y despiertos, en nuestros hogares y trabajos. A veces disfrutamos la danza y a veces, “nos toca bailar con la/el más fea/o”, tenemos un “mambo en nuestras cabezas”, “somos un tango”, o a veces “la vida es un carnaval”. Pero siempre estamos “bailándola”, “jugándola y jugándonos”. Nuestra vida es nuestra danza personal. Desarrollamos nuestra identidad en esa danza. El color, sabor, olor, sonido y textura de nuestra vida está dado por el ritmo, la melodía y la armonía de nuestro movimiento, de nuestra danza. Solo con nuestro caminar, “nuestro andar por el mundo”, ese sencillo y a la vez complejo acto cotidiano, estamos siendo, percibimos y nos perciben, sentimos y somos sentidos. Nos vivimos, vivimos con otros en nuestros vínculos y trascendemos con la totalidad del universo. El potencial genético único e irrepetible con el que nacemos y podemos desarrollar a lo largo de nuestra vida, desde la teoría de la Biodanza se expresa a través de cinco líneas de vivencias, las cuales son: Vitalidad: es el potencial de equilibrio orgánico, homeostasis, ímpetu vital y armonía biológica. Sexualidad: es la capacidad de fecundación, de sentir deseo sexual y placer. Creatividad: es el elemento de renovación que debe aplicarse a la propia vida: crearse a sí mismo, poner creatividad en cada acto y realizar actividades artísticas. Afectividad: es el amor indiscriminado por lo seres humanos y por la vida en general. El útero afectivo que cada uno tiene, para dar continente a los demás. Trascendencia: es la capacidad de ir más allá del ego e integrar unidades cada vez mayores, implica la expansión de conciencia. ¿Logramos desarrollar nuestro potencial en plenitud? En el mejor de los casos sí, pero no siempre las condiciones o ecofactores que nos rodean son propicios y nutritivos. Pautas culturales, contextos sociales, mandatos familiares, prejuicios, hacen que muchos de nuestros potenciales se repriman y otros, los más adecuados al paradigma vigente, se activen desmesuradamente. “No hagas eso”, “quedate quieto”, “Callate”, “No sabés”, “No podés” son pesadas sentencias inscriptas en nosotros que empobrecen nuestra vida-danza haciéndola restringida, rígida, estereotipada, uniforme, triste, torpe, tímida. ¿Qué nos propone la Biodanza? La Biodanza interviene reintegrando la unidad psicocorporal y favoreciendo la comunicación consigo mismo y con el mundo externo y esto se debe a sus efectos sobre el organismo en su totalidad y a su poder de rehabilitación existencial, lo que Rolando Toro llama “ Los siete poderes de transformación de Biodanza” 1.Poder musical La música es el instrumento de mediación entre la emoción y el movimiento corporal, estimula la danza expresiva, la comunicación afectiva y la vivencia de sí mismo. Biodanza utiliza “música orgánica”, o sea, aquella que presenta atributos biológicos: fluidez, armonía, ritmo, tono, unidad de sentido y efectos cenestésicos; éstas tienen el poder de inducir vivencias integradoras 2.Poder de la danza integradora El repertorio de ejercicios y danzas tiene la finalidad de activar el movimiento humano armónico e integrador. Todos estos son ecofactores de gran poder de deflagración vivencial y su efecto es la elevación de la calidad de vida. 3.Metodología vivencial La metodología de Biodanza se orienta a la deflagración de vivencias integradoras, capaces de superar las disociaciones que induce nuestra cultura. La vivencia es una experiencia que abarca la existencia completa, posee efectos profundos y duraderos, donde participa el organismo en su totalidad e induce el sentimiento de estar vivo, trascendiendo el ego. Es una experiencia “aquí-ahora”. 4.Poder deflagrador de la caricia El contacto con otras personas es lo que permite el crecimiento y es el elemento más efectivo para la inducción de cambios integradores. 5.Poder del trance. El trance es un estado alterado de conciencia que implica la disminución del ego y regresión a los estados iniciales de la existencia. Los efectos del trance son la renovación orgánica y la reparentalización 6.Poder de la expansión de conciencia Es un estado de percepción ampliada que se caracteriza por restablecer el vínculo primordial con el universo. Su efecto es un sentimiento de unidad ontocosmológica y alegría trascendente. 7.Poder del grupo El grupo es una matriz de renacimiento que se integra a nivel afectivo y constituye un campo de interacciones Biodanza propone en el marco de un afectuoso y contenedor útero grupal enriquecido por ecofactores positivos, con simples ejercicios y música propuestos pero con la consigna de una búsqueda personal y grupal, con libertad, con autorregulación, con valoración positiva y respeto, reimprimir y reforzar vivencias que nos permitan desarrollar armónica y progresivamente nuestras potencialidades…..y danzar-vivir plena y graciosamente…nuestra vida.

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Mircea Eliade: hombre mítico, hombre histórico

septiembre 9, 2008 1 comentario

por Hugo Basile

Hablar de Mircea Eliade es una tarea a la vez apasionante y compleja. Apasionante porque es entrar en el mundo arcaico de los arquetipos, del aspecto más primigenio (no primitivo) del ser humano; compleja, porque no es sólo hablar del historiador de las religiones, sino también del simbolista, del explorador de la mente y del alma humana, del narrador.
Este rumano nacido a principios de siglo, que se doctoró en universidades tan diversas como la de Calcuta y la de Chicago; que abordó temas tan complejos en una vastísima obra escrita, y que investigó hasta los últimos días de su vida, es quizás un paradigma que merece ser seguido, estudiado y comprendido.
Paradigma porque sus observaciones sobre el hombre no se quedaron en la religión, ni en la psiquis, ni en los ritos; paradigma porque le dio una dimensión distinta a una materia que, si bien obra de eruditos, había quedado inmóvil, estática en su única posibilidad de recopilar datos, sin embargo, Eliade supo darle una transversalidad distinta que pudo atravesar desde el psicoanálisis hasta el misticismo, desde lo arcaico hasta las observaciones mas agudas en la literatura. Pero no avancemos más en esta introducción, y tratemos de abordar solo algunos de los aspectos más relevantes en la obra de Mircea Eliade.
Quizás uno de los mayores logros de Eliade, y a la vez uno de sus aspectos más cuestionados, haya sido el de articular aspectos aparentemente tan disímiles como la antropología, la religión, la sociología, y la psicología, al aspecto místico y arcaico del hombre. Leer más…

La unidad de la vida psiquica y corporal

por Marta Barone

 Cuerpo y psique, vida interior y expresión corporal refleja a la persona íntegra. Cuerpo y psique, vida interior y expresión corporal resultan inseparables en el hombre vivo y alerta. Esta manera de concebir al hombre como una unidad indisoluble mantuvo su vigencia en la cultura occidental hasta el Renacimiento. La medicina hipocrática de los humores y los temperamentos se basa enteramente este principio de la unidad humana.
Las artes y los deportes tradicionales de todo el Extremo Oriente se fundan en la idea de una relación viva de espíritu y de la materia, asegurada por la energía, cuya circulación es la característica de los seres vivos. Olvidada y abandonada desde la época en que Descartes expresó la separación del alma y del cuerpo, esta concepción de la naturaleza del hombre reaparece en nuestros días con una fuerza creciente. La nueva medicina psicosomática redescubre algunos nexos entre los problemas psíquicos y la vida orgánica  y vegetativa. Se difundieron métodos terapéuticos fundados en una imagen del hombre total: naturismo, homeopatía…..
El psicoanálisis cuyos primeros pasos en la obra de Freud buscaban un apoyo en la biología de esa época, había dado la paulatina impresión de centrarse en una acción psicológica unilateral. Pero surgen numerosos terapeutas que retornan a una percepción del hombre en su totalidad, un hombre fundamentalmente psicosomático, percibido en la unidad de la vida psíquica y de la vida orgánica inconsciente.
Sin embargo, en forma progresiva parecería que fuera delineándose un interés por otro aspecto de la unidad del cuerpo y el espíritu: la unidad psicomotriz y psicotónica. Esta unidad psicomotriz aparece precisamente en la vida de relación y en la expresión corporal, movimientos y actitudes.
Por lo demás, la palabra no resulta diferente en este sentido de las otras expresiones corporales. Nos referimos aquí a todo aquello que en el habla no depende de los términos empleados  del orden en que son reunidos. Se trata más bien de la calidad del soporte vivo que la voz le otorga y que hace que las mismas palabras, agrupadas en idéntico orden nos entusiasmen o nos dejen insensibles según sean pronunciadas por un orador o por otra persona. El estrecho nexo que existe entre vida psíquica y movimiento expresivo constituye la base de la comprensión directa de los estados interiores de los demás. Permite, de manera inconsciente, identificar y reconocer en el otro el estado psicológico vinculado con lo que transmite la expresión de su cuerpo. En efecto, ese par: impresión interior-expresión corporal ya lo hemos vivido en nosotros, en forma consciente o no y reconocemos el vínculo que une sus términos.
Esta relación entre nuestra propias experiencias y nuestras capacidad de comprender al otro sitúa los límites de nuestra comprensión y su exactitud. Aquí se verifica una vez más el viejo adagio según el cual sólo el hombre puede conocer a su semejante.
Esta expresión corporal resulta involuntaria, pero también se halla presente siempre en los movimientos voluntarios . Les presta su coloración afectiva y sus matices. Bien sabemos que variedad de impresiones nos brinda la manera de caminar propia de cada uno. Incluso un gesto tan socializado como el apretón de manos transmite, a quien sabe recibirlo, una cantidad de informaciones sutiles. Se perciben ahí las inhibiciones y también los conflictos interiores. Muy pocos son capaces de analizar en términos claros, los mensajes transmitidos por la expresión corporal de la vida cotidiana. En cambio cada uno utiliza de manera constante esta información no verbal con mayor o menor precisión, pero con un sentimiento de evidencia. Esta comunicabilidad, sin la cual no sería posible ninguna vida social, es mucho más frecuente que la incomunicabilidad.
El hombre es uno en su expresión corporal. No es el espíritu el que se inquieta y el cuerpo el que se contrae, es la persona íntegra la que se expresa.

*Marta Barone es Terapeuta corporal

Bibliografía:
Jacques Dropsy “Vivir en su cuerpo”.
 
 

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Danza Armonizadora

enero 17, 2008 2 comentarios

por  Prof. Graciela Berardo

Profesora de Danza Armonizadora recibida en el Instituto de la Profesora Elida Noverazco

Entre las muchas búsquedas que a lo largo de la historia el hombre ha emprendido, se encuentra una que cada vez con mayor fuerza ejerce un rol preponderante en la estructura social: el ansia de conocimiento de su propia esencia. Es la búsqueda de la verdadera identidad, la cual podríamos definir como “la capacidad de experimentarse a sí mismo como una entidad única, irrepetible, que percibe al mundo a través de sus vivencias corporales”.
La identidad sana tiende a la percepción unificada, que conoce sus límites y trata de conectarse con lo que lo rodea. La falta de conocimiento de sí mismo genera graves dificultades para percibir la realidad y surgen entonces mecanismos de defensa que estructuran una falsa identidad.
Separado de su verdadera esencia, adopta roles fijos que le permiten “funcionar socialmente”, pero que lo alejan cada vez más de poder desarrollar su propia individualidad.
Así nos encontramos con personas que se comportan siempre de la misma manera: Si es jefe, es jefe en la oficina, en la casa, en el club, en la escuela de los chicos, en el consorcio, en el restaurante, y no desarrolla otros roles, como el de padre, esposo, amigo vecino. Está empobrecido.
Nosotros enfocamos esa búsqueda de la identidad a través de la danza, volviendo a las fuentes, ya que es una de las expresiones más antiguas a que ha recurrido el hombre para conectarse con el Universo.
Hace miles de años, nuestros semejantes danzaban para lograr buenas cosechas, lluvias, fertilidad, buena cacería, salud y amor.
También despedían a sus muertos a través de la danza y la música. Todo lo que necesitaban, sus deseos y emociones eran manifestados con el ritmo y el cuerpo. Es en la danza donde el hombre tiende un puente entre los mundos sagrados y profanos. Así ésta se transforma en sacrificio, sortilegio, oración y visión profética, convoca y ahuyenta a las fuerzas de la Naturaleza, cura a los enfermos, asegura el sustento, brinda victoria en la guerra, bendice los campos y a la tribu.
Todo este material está dentro nuestro, y poniendo el cuerpo en movimiento podemos echarle mano para que nos ayude a conocernos como integrantes de la especie.
Danza Armonizadora* es una técnica corporal, grupal y vivencial, que propone el cambio a partir del autoconocimiento, la armonización y la realización de acciones diferentes a las conocidas, a través de la identificación con nuevos modelos.
El ritmo de vida al que la mayoría nos vemos sometidos, preocupados por mantener un trabajo, ganar lo suficiente, lograr alcanzar un puesto, nos mantiene en un estado de stress cada vez más preocupante.
Las tensiones nerviosas se van depositando en las distintas partes del cuerpo, generando contracturas, rigidez y enfermedades. El cuerpo se va endureciendo y anestesiando, perdiendo sensibilidad y plasticidad.
Esto se incrementa por el estilo de vida de las ciudades, donde los trabajos físicos (cada vez en mayor medida) se ven reemplazados por la automatización.
Tanto en la profesión como en la casa, uno puede resolver casi todos los problemas oprimiendo botones, y cada vez nuestro cuerpo se mueve menos. El hombre de alguna manera se va robotizando.
Cuando hablamos de cambiar, lo que debemos cambiar en realidad es el rol familiar con el que hemos sido aceptados y reconocidos.
Ese rol, sea cual fuere, involucra una postura corporal, una forma de moverse, de caminar, de hablar, un tono de voz, una forma de relacionarse, de vestirse, de alimentarse, gestos, ademanes y muchos aspectos más entre los que se encuentra el entorno al que se pertenece.
Todo ésto en su conjunto conforma un determinado rol y el individuo siente de acuerdo a él. Sus emociones también están condicionadas a ese rol. Leer más…

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La unidad de la vida psíquica y corporal

marzo 21, 2007 1 comentario

Cuerpo y psique, vida interior y expresión corporal refleja a la persona íntegra. Cuerpo y psique, vida interior y expresión corporal resultan inseparables en el hombre vivo y alerta. Esta manera de concebir al hombre como una unidad indisoluble mantuvo su vigencia en la cultura occidental hasta el Renacimiento. La medicina hipocrática de los humores y los temperamentos se basa enteramente ente principio de la unidad humana. Leer más…

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