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Archive for the ‘Sociedad’ Category

Las derechas y las izquierdas en latinoamérica: ¿ dos caras de la misma moneda?

septiembre 4, 2009 3 comentarios

por Prof. Daniel González

Las izquierdas y las derechas en nuestra América  Latina todo lo que hoy existe como lucha de «cambio social» es meramente reivindicativa («reformista») dentro de los marcos del sistema capitalista y los objetivos que se buscan ya no son colectivos (transformar de raíz a las sociedades y al mundo) sino individualistas y sectoriales, y no avanzan más allá de querer «humanizar» al capitalismo, hacerlo más digerible y menos injusto (ecología, «derechos humanos», «calidad de vida», etc.). O entrar a negociar para que siga el orden democrático (Caso Honduras)
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El nuevo contrato social del Siglo XXI

septiembre 4, 2009 Deja un comentario

anónimo

Algunos materiales que circulan en internet llaman a la reflexión, como este manifiesto que circula en forma anónima desde hace un tiempo, y que consideramos que debe darse a conocer ya que apunta a la toma de conciencia que necesita el hombre de este siglo. El manifiesto comiena así:
Este es un texto -publicado en 2003 para conmemorar el triste aniversario de los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001-. Nos recuerda el Contrato Social que, hace tiempo, todos nosotros aceptamos. Este texto es un acuerdo tácito que firmamos cada mañana al despertarnos con, simplemente, no hacer nada. Este texto no es una crítica social, sino que  sencillamente destaca los hechos resultantes de nuestra innegable predilección por la comodidad, la indiferencia, la ceguera, la sumisión y la idiotez de todos nosotros.

1. Acepto la despiadada competitividad como la base de nuestro sistema, aunque soy consciente de que este funcionamiento engendra dolor, frustración y cólera a la inmensa mayoría de los perdedores.

2. Acepto que diariamente me humillen o me exploten a condición de que se me permita humillar o explotar a otro que ocupe un lugar inferior, en la pirámide social. Leer más…

Categorías: Futuro, Sociedad

Cooperanza: una experiencia colectiva que perdura

septiembre 4, 2009 Deja un comentario

por Diego Nacarada

Hacia fines de la década del ‘60 Alfredo Moffatt, junto a Enrique Pichón Riviere, entre otros, a partir de una experiencia en el fondo del Hospicio José T. Borda, crearon la Peña Carlos Gardel.
En esta comunidad terapéutica se intentó, a través de diversos talleres, unir a las personas en un proyecto común y en un espacio donde dejaran de ser tratados como una simple historia clínica. Leer más…

La esperanza no deja lugar para la inseguridad

septiembre 4, 2009 1 comentario

por Hugo Basile

Argentina de la inseguridad, de la culpa ajena, de las miserias.
La miseria, la inseguridad, aparecen como entidades que te están esperando a la vuelta de la esquina, con una cara determinada, una mirada, una actitud.
Es Bonelli asustándote en la pantalla: “otra vez la inseguridad atacó…” como si fuese el cuco, el hombre lobo, o cualquier otro monstruo fabricable para el espectáculo.
Sin embargo no son tal cosa.
Son productos de procesos. Fueron gestadas. No aparecieron en forma espontánea.
También fueron gestadas las caras de la inseguridad: un menor, un morochito, un pibe pobre. Un  abandonado por la sociedad.
Casualmente la cara de Narváez, o de Tinelli, que colaboraron activamente en ese proceso de desesperanzamiento de nuestra sociedad, quienes provocaron con sus deseos de omnipotencia neoliberal al problema, son quienes dicen que lo pueden resolver.
En cierta forma en ellos radica la inocencia de no saber que en poco tiempo más alguien les estará golpeando la puerta, quizás para pedirles, quizás para asaltarlos, quizás algo peor. Leer más…

Entrevista a Lucio Capalbo La resignificación del desarrollo

abril 14, 2009 2 comentarios

por Hugo Basile

Lucio Capalbo es Director de la Fundación Unida que desde hace años viene desarrollando cursos y posgrados para formación y dirección de organizaciones sociales, además de realizar capacitaciones en el interior del país.
Ha escrito varios libros entre los que se destacan “El resignificado del desarrollo”,“El planeta subdesarrollado” y “La expresión social de la conciencia planetaria”. En todos ellos se ligan los problemas económicos y medioambientales, y la propuesta de un modelo de desarrollo no centrado en lo económico. En “El resignificado…” recopila una variedad de textos de pensadores entre los que se destacan Edgar Morín, Manfred Max -Neef, Miguel Grinberg, Antonio Elizalde y Ervin Lazlo.
En esta entrevista, a propósito de la nueva edición de su libro, nos revela su inquietante perspectiva de la sociedad actual.

Hugo Basile: Se da como una especie de sincronía entre la nueva edición de “El resignificado del desarrollo” (Ediciones Ciccus), donde se plantea un modelo social muy particular, y la caída del sistema financiero a nivel mundial, lo que es una muestra acabada de que el viejo paradigma de “desarrollo” no funciona y me gustaría que reflexionara a partir de allí
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El Ministerio de «Dios»

Ser ministro de Economia en la Argentina, el sillón en el  que ni “Dios” ni el “Otro” quisieran sentarse.

por Prof. Daniel González

En últimos 60 años transcurridos en la Argentina entre agosto de 1945 y agosto de 2005, hubo 61 bien intencionados ministros que se comprometieron a manejar la economía de los argentinos. Algunos, se mantuvieron por muchos años; otros, por apenas un día, otros solo unas horas , más cuando la Argentina se asomó al abismo. Sería interesante conocer sus nombres y apellidos, ya que varios repitieron e incluso hubo algunos que al mirar las cuentas de la Nación  fallecieron en ejercicio del puesto.
El primero de estas seis décadas —aunque con el cargo de Ministro de Hacienda que inauguró el notable Mariano Fragueiro el 6 de marzo de 1854—, fue Ceferino Alonso Irigoyen, quien juró el 7 de mayo de 1945 y se fue el 23 de agosto de ese año.
En algunos años, como sucedió en el primer gobierno de Juan Domingo Perón, la responsabilidad estaba repartida entre los Ministerios de Hacienda y Finanzas, aunque luego se les sumó un Ministro Secretario de Economía. Así, podría decirse que nominalmente (por definirlo de alguna manera) el primer Ministro de Economía de la Argentina fue Roberto Ares, que juró el cargo 19 de enero de 1949, bajo el gobierno de Perón
La llamada “Revolución Libertadora” anuló el Ministerio de Economía, que recién vuelve a aparecer en 1958, cuando Emilio Donato del Carril inagura el 1º de mayo de 1958, podría decirse que oficialmente y sin nigún aditamente, el sillón de Ministro de Economía, así, a secas.
En 1966, la otra mal llamada Revolución Argentina, del gobierno de Onganìa para que no queden dudas sobre qué pensaba acerca de la vinculación entre economía y trabajo, inaugura el quinquenio del Ministerio de Economía y Trabajo. El primer funcionario en jurar el puesto fue Jorge Salimei, el 29 de junio de 1966. En un gambito cuanto menos llamativo, en la última etapa de esa «Revolución» directamente borraron el puesto. Con un aparente deseo de volver a las fuentes y como un guiño político muy sutil al peronismo se creó el Ministerio de Hacienda y Finanzas, que inauguró Juan Quilici el 1º de junio de 1971.
En estas últimas seis décadas, hubo muchos que le tomaron tanto gusto al puesto que no dudaron en reiterar su vocación de servicio, aunque —vale la pena aclararlo— no necesariamento por el éxito de su gestión previa, sino porque no había otro o por las presiones que recibieron los gobiernos de turno.
Los más «repetidores», en el cargo, con tres nombramientos, fueron el peronista Alfredo Gómez Morales y su antítesis (siempre con gobiernos militares) Jorge Wehbe.
Con dos juramentos y ninguna flor, hay muchos: Eugenio Blanco, Adalbert Krieger Vasena, Alvaro Alsogaray, Roberto Alemann, Juan Carlos Pugliese, José Dagnino Pastore y Pedro Bonnani. Pero hay un par de personas que repitieron dos veces el juramento y que, seguramente, están entre los más recordados por la gente: José Alfredo Martínez de Hoz y Domingo Cavallo. Dios lo cria y el viento los amontona.
El Mingo o Joe, tienen distinta cuna, tradiciones y costumbres. Uno, llegó desde la aristocrática tradición del Jockey Club, la Sociedad Rural, la caza mayor en Africa y ancestros que se remontan a la época colonial.
El otro, hijo de un fabricante de escobas de San Francisco, Córdoba. Por esas cosas de la movilidad social, ambos fueron funcionarios del mismo gobierno militar que hizo mucho para que esos encuentros no se repitieran (ojo fue casualidad).
Pero además, están unidos por las políticas de sobrevaluación del peso dèbil (la tablita y la convertibilidad) y el masivo endeudamiento externo e interno. Y las primeras consecuencias de esas políticas: la desindustrialización de los 70 y los 90 y la desestructuración social y los vínculos familiares. Ambos, además, generaron las condiciones económicas de las dos de las mayores crisis que padecieron los argentinos.
Sin embargo, fueron los que permitieron que la mediocre clase media argentina viajara a Miami, a Brasil, al Caribe por primera vez, épocas como la recordada, plata dulce, la pizza con champagne. ¿Será por eso que son tan famosos los ministros de Economía?.

Ejercicio de memoria

Aquí va una guía de los Ministros que mas duraron, y pasaron al anonimato, los de corto alcance, pero muy recordados, los que estuvieron solo días, un día, y otros algunas horas, en el ejercicio del cargo.

Los que más duraron:

-Ramon Cereijo : 6 años(desde el 4 de julio del 46 hasta 4 de junio del 52)
– Domingo Salaverry: 6 años ( desde el 12 de octubre de 1916 al 22)
– Domingo Felipe Cavallo : 5 años y ocho meses (desde el 31 de enero del 91 hasta agosto 1996).
– Victor Molina : 5 años y dos dias ( desde el 10 octubre del 23 hasta 12 de octubre del 1928).
– Jose Martinez de Hoz : 5 años ( desde 29 de marzo de 1976 hasta 29 de marzo del 81).

Los menos de lo menos

-Federico Pinedo : 24 días (del 6 al 30 de abril de 1962).

-Pedro Jose Bonanni: 22 días ( del 22 de julio hasta 14 de agosto de 1975).

-Ricardo Lopez Murphy: 16 días ( del 5 al 20 de marzo del 2001).

-Miguel Roig: 7 días ( 8 de julio al 17 de julio de 1989) FALLECIO.

–         Rodolfo Frigeri : 6 dias ( del 23 al 29 de diciembre del 2001).

-Jorge Capitanich : 2 días ( del 21 al 23 de diciembre del 2001).

-Nicolás Gallo : 7 horas y 25 minutos . en las últimas horas del Gobierno de De la Rua ( ojo, record mundial).

Los Ministros de Economía en la Argentina, siempre fueron los fusibles de los gobiernos de turno. La Argentina tuvo 123 ministros de economía, hacienda o finanzas, cargo creado desde mediado del siglo XX , casi la mitad de ellos, 59 no llegaron a cumplir un año de mandato.
Los demás, si, los demás lo dejamos para que Usted los analice.

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Una Cátedra Solidaria

Esta  entrevista a Oscar García, titular de la Cátedra Abierta de Solidaridad en la Universidad Nacional de San Martín, y autor del libro “La pelota cuadrada, Cómo se juega a la solidaridad en la Argentina posmoderna”, abre varios interrogantes sobre el mito de la Argentina solidaria, además de proponer que la solidaridad puede aprenderse.

Hugo Basile: Siempre se consideró que la solidaridad era algo inherente a las personas o a las sociedades, y después de más de dos décadas de gobiernos y de políticas nefastas nos encontramos con que hay que retomar la solidaridad desde un lugar académico o enseñar la solidaridad desde un lugar diferente, ¿qué sucedió?

Oscar García: La solidaridad estuvo siempre, mayoritariamente, porque cuando uno generaliza deja de lado a las excepciones que pueden tener ideas de mayor lucidez,  pero en general la solidaridad estaba asociada siempre a una respuesta espontánea, inmediata, vivencial, una respuesta únicamente emotiva o emotivista, lo cual no es mentira, pero, incluso si tomamos a los alumnos que vienen a la cátedra muchos siguen con la idea de que la solidaridad es un sentimiento, cosa que desde la cátedra no compartimos, digamos, nadie «siente» solidaridad, del mismo modo que uno siente angustia, uno no siente solidaridad, o al menos esto es lo que planteamos nosotros. Entonces la idea era empezar a correr un poco la mirada, sin descartar del todo la inteligencia solidaria y ese tipo de cuestiones , pero sin decir bueno, si esto no es el todo, qué más?, qué otra cosa?, entonces ahí empezamos a pensar la solidaridad, no tanto desde lo interno, sino como construcción cultural, es decir, que nos pasa a nosotros con la solidaridad como algo inherente al ser humano, creemos firmemente en que es una de las cosas que nos hace humanos, como la palabra y la posibilidad de historizar. No creemos en la solidaridad en los animales, por ejemplo, entonces, sin quitar lo inherente al ser humano, plantear la cuestión cultural, qué de cultural hay en que las sociedades vayan fluctuando y tengan momentos mas solidarios o menos solidarios o cómo actua la solidaridad en la sociedad: Entonces si aceptamos que es una construcción cultural se puede transmitir, y si se puede transmitir, que de hecho se hace, alguien lo puede aprender y otro lo puede enseñar, entonces llegamos por transitividad a que se puede aprender a ser solidario y se puede enseñar a ser solidario. De ahí sale la idea de hacer la cátedra como un espacio para el abordaje académico de la solidaridad, pero no el planteamiento académico de la solidaridad, sino el abordaje de un hecho que es, para nosotros, popular. Para nosotros, en solidaridad la propuesta y la respuesta popular siempre está un paso adelante de la mirada académica.

H.B:  ¿Podemos decir que estamos viviendo en una sociedad que es solidaria, o que lo fue y en algún momento dejó de serlo…?

O.G: Estamos viviendo en una sociedad que en algún momento fue y dejó de serlo, ya sea solidaria, autosuficiente, democrática..

H.B : Una de las tantas cosas que Argentina dejó de ser…

O.G: Este país empezó a verse envuelto en crisis, en el libro planteamos cuánto tuvo que ver la última dictadura en el desmonte de una cultura de la solidaridad y planteamos que fue uno de los objetivos explícitos, concretos y operacionales, como dirían ellos, de la última dictadura: desmontar la cultura solidaria al máximo posible, entonces, si alguna vez fuimos solidarios, en un grado u otro, es muy difícil de saber, creo que hubo un antes y un después de la última dictadura, y hubo también  vaivenes con la reconstrucción democrática, la transición, los 90, la nueva etapa que estamos viviendo. A mi me gustaría decir que somos una sociedad solidaria. Creo que somos una sociedad estructuralmente insolidaria, afectivamente solidaria y culturalmente en debate entre una y otra.

H.B: ¿Se puede decir que se pasó de la época de los grandes movimientos sociales solidarios a una en la que, durante la dictadura, ser solidario podía costar la vida, y a otra neoliberal en la que ser solidario podía costar el trabajo?

O.G: Si, hubo tanto en la dictadura como en los 90 dos matices, el que vos planteas pero también siempre la solidaridad se buscó, y esto lo decimos de una manera más dura con la dictadura y un poco mas blanda con la época neoliberal, la solidaridad siempre busco esa grieta aun a riesgo de transvestirse ella misma, o de modificarse o transformarse de alguna manera, para poder seguir existindo aunque sea clandestinamente, entonces no es que en los 90 dejó de haber solidaridad, sino que se minimizó un cierto tipo vertiente solidaria, la solidaridad obrera, la de estar con el otro, con el que tiene algún problema, y apareció, tal vez la misma , eso es lo que estamos tratando de investigar, si es otra o la misma diferenciada, una solidaridad más ligada a que aquello que no te dan por derecho te lo dan por beneficencia, una solidaridad de corazones buenos. No desapareció, si alguien me preguntara si tanto en los 90 como en el proceso diría que no, porque hubo gente con enormes gestos solidarios, y en la dictadura tambien estaba la figura solidaria que es esta segunda otra vertiente que te digo de por ejemplo, en sociedades de fomento y organizaciones territoriales, una solidaridad colaboracionista con la dictadura en niveles por ahí en niveles mas bajos, yo no sé si sabiendo o no sabiendo, pero si con una cuestión de mucho aprovechamiento de la coyuntura…

H.B:  Desde el 2001 en adelante hubo una proliferación de las organizaciones sociales, ¿puede tomarse a esto como un rebrote solidario o es que la gente tomó en sus manos aquello que el estado dejó de hacer?

O:G: Podría tomarse eso, igualmente, nosotros que tomamos el tema de las organizaciones distinguimos dos procesos y hay que tener cuidado porque no es lo mismo: una cosa es pensar que a partir del 2001 brotaron organizaciones que antes no había y otra cosa muy distinta es decir que a partir del 2001 se pudieron ver, porque emergió, y pudieron tomar estado de conocimiento masivo, organizaciones que ya venían trabajando y que estaban olvidadas de los medios de comunicación, de la elite política y olvidadas también de la clase media en general, que cada tanto, cuando aparecía una de las fechas claves de la solidaridad, tipo día del niño, reyes, años nuevo y la inundación del año, porque siempre hay algo nuevo en el año, entonces ahí sí la clase media volvía un poco la mirada. Entonces yo diría que en el 2001 hubo las dos cosas, y sí, hubo una hipercrisis, algo se quebró evidentemente, pero hubo también mucho de visibilización de lo que ya se venía haciendo, no solamente creación o rebrote así de la nada, y lo que  hubo fue un replanteo que todavía no se terminó de hacer, que fue qué solidaridad estamos construyendo hasta ese entonces, porque si la solidaridad que veníamos construyendo deribó en eso, entonces había que ajustarla, entonces se está discutiendo mucho qué solidaridad queremos construir.

H.B: ¿Qué se espera de una cátedra de solidaridad?

O:G: Bueno, la cátedra es un espacio para hablar de solidaridad siguiendo un plan de trabajo, no es mucho más que eso, y nosotros, los profesores de la cátedra proponemos un trabajo que nos parece pertinente, que va de menor complejidad a mayor complejidad, de lo general a lo particular, etc., proponemos el plan de trabajo, tratamos de llevarlo adelante, invitamos a que la gente se sume a ese plan de trabajo, es decir, no es una charla de café, no nos juntamos a hablar de lo que surge, sino que hay un plan, hay objetivos, etc. Y la cátedra lo que quiere demostrar es primero que vale la pena discutir sobre solidaridad, que no está todo dicho, segundo que la solidaridad tiene aristas que por ahí a una persona común se le pasan por alto,  por ejemplo qué relación hay entre cultura solidaria y accidentes viales, por ponerte un tema de hoy, y los argentinos nos matamos arriba de un auto. Hay alguna relación?, por ahí a alguien desprevenido se le puede pasar por alto, y después el formato que tiene una cátedra:  Hay profesores, alumnos, hay una serie de textos y de material escrito para leer, reflexionar, y  lo que articula todo eso que es un espacio común para juntarnos. La cátedra es gratuita, no es casualidad que sea libre y abierta, en el sentido que cualquiera la puede cursar, de cualquier edad, de cualquier conocimiento previo, haya hecho el secundario, el primario, y tiene esta premisa que antes te decía que es que nosotros creemos que lo académico siempre llega un paso después que lo popular, entonces lo que hacemos es tener un abordaje académico, pero sabiendo que esa mirada es desde lo que se construye popularmente y no al revés, de decir este es el plan solidario entonces ustedes pénganse a hacerlo.
Lo que interesa es que la solidaridad no había venido siendo en general trabajada como campo disciplinario, o como un tema de estudio, eso no se venía haciendo, no había un abordaje mas o menos sistematico de la solidaridad en general, desde el punto de vista académico.

Entrevista: Hugo Basile
Para ampliar información:
catedrasolidaria@yahoo.com.ar

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Categorías: Sociedad

De convertibilidad, inflación y desintegración social

julio 22, 2008 1 comentario

por Nicolas Locke

A casi 7 años del desastre devaluatorio, se me hace imprescindible tratar de entender que nos llevó como sociedad, primero, a establecer un corsé económico tan rígido como fue la convertibilidad y luego a la explosión- implosión del modelo , que dio como resultado que casi el 50 % de la población quedara por debajo del índice de pobreza.

La primera pregunta obvia es cómo llegamos a establecer un proceso de paridad cambiaria como el que tuvimos en la década del 90.      Sin la pretensión de hacer de este artículo un ensayo de historia económica, sino tan solo con el objetivo de aportar algunas nuevas ideas, es que debería comenzar planteando que, sin lugar a dudas, el 1 a 1 tuvo claramente una motivación anti inflacionaria.     En 1990 la Argentina llevaba ya dos largas décadas de lucha contra la suba de precios y no parecía en el horizonte haber una solución a un problema  que  todos los manuales de economía definían con una precisión quirúrgica y que, sin embargo,  escapaba a todo canon tradicional de resolución.        

Por supuesto que las causas estructurales generadoras de inflación estaban todas dadas en la Argentina de fin de los 80: deuda externa impagable, déficit fiscal, superabundancia de empleados públicos, empresas de servicios públicos estatizadas que engrosaban mensualmente ese mismo déficit, un Banco Central emisor de moneda sin respaldo, inseguridad jurídica, economía cerrada, sistema político clientelar, partidos políticos raquíticos , muy baja calidad institucional, sindicatos con una enorme capacidad de chantaje sobre el sistema político, etc, etc, etc. Y sin embargo, y a pesar de ese diagnóstico parecía subyacer un fenómeno de tipo cultural que iba más allá de razones de índole estrictamente económica.    Esto es, la capacidad de generación de la espiral inflacionaria parecía responder a causas más complejas. Y,  a pesar de que durante el primer año de gobierno de Carlos Menem se aborda la crisis con recetas relativamente ortodoxas, sin embargo se vuelve a naufragar y se resuelve entonces, ya con Domingo Cavallo, echar mano al modelo de convertibilidad (que, por otra parte no era la primera vez que se utilizaba, tanto en la historia económica argentina como en la internacional)  como una manera de reconstruir la confianza a partir de atar las paridades peso dólar, y así disipar los temores de una nueva devaluación (que hasta ese momento había sido la medicina recurrente a la que todos los ministros de economía habían echado mano).

 Por lo tanto se transformó en una maravillosa solución pero con fecha de vencimiento, a menos que las pautas culturales argentinas realmente cambiaran y entonces no se temiera el rebrote inflacionario.   Es por eso que duró lo que duró el poder político que la sustentaba, acabado el cual se esfuma en el aire.  

Después de 10 años de vivir con estabilidad de precios algunos dirigentes comenzaron a hablar de la necesidad del cambio de modelo (Duhalde dixit), esto significaba abandonar la convertibilidad pero también abandonar la política de libres mercados , libre juego de oferta y demanda, productividad, apertura, competencia, se abandonaba la idea de ser eficientes en todas las áreas posibles. Y se la sacrificaba a la de un dólar alto que garantizara trabajo para más argentinos sin pensar en las consecuencias en el orden de la ineficiencia productiva y tampoco sin pensar en que un régimen de dólar alto necesariamente y como contrapartida es de salarios bajos lo que finalmente se termina transformando en un remedio peor que la enfermedad, perjudicando más a quienes se dice proteger.       Además, quebrado el modelo a partir de la maxi devaluación lo que quedó es una inflación encubierta reprimida, que un muy concentrado poder político ahora  impide emerger a  partir de un control de precios que durante un tiempo funcionó aunque con un efecto  desalentador de todas la áreas de la economía.  Y, si en este punto del trabajo hacemos un salto hacia la coyuntura, diría que el corsé  parece reventar ahora  por todos lados a pesar de todos los esfuerzos y a pesar de tener una macroeconomía con variables muy sólidas (superávit fiscal, reservas, salarios bajos, alimentos baratos).   

 La pregunta es entonces:  cuando desaparece la inflación de la faz de la Argentina en los 90, ¿había realmente desaparecido o estaba encubierta  coyunturalmente respondiendo no solo a variables económicas sino a alguna otra dinámica? No habrá sido acaso la convertibilidad un intento muy eficiente y logrado de la aplicación ortodoxa en materia económica pero que sin embargo no tuvo en cuenta una causa subyacente?  Porque otra pregunta es, ¿y si no porqué reaparece la inflación una y otra vez en el panorama? ¿Será que hay algo a desentrañar sociológicamente que explicaría mejor que déficit fiscales, o emisión o ineficiencias varias la génesis de la inflación?   

Me propongo plantear la hipótesis,- (sin caer en las simplistas explicaciones de corte marxista tradicionales que otorgan a la estructura de clases una entidad que parece no poder nunca definirse)- de que en la Argentina subyacen dos modelos culturales de ciudadanía que atraviesan transversalmente a la sociedad, dos modelos de concepción de las relaciones políticas, económicas e institucionales que, invariable e inevitablemente entran en contradicción periódicamente, y cuyo efecto más notorio es un empate hegemónico que hace muy difícil la gobernabilidad del sistema.  Empate de hegemonías que tiene como resultante la impugnación y anulación de lo realizado por el modelo precedente y por lo tanto transformándose en un juego de suma cero donde necesariamente todos perdemos.  Creo  que desde allí podemos empezar a explicar las recurrentes crisis a las que inexplicablemente accedemos sin que estén dadas condiciones económicas infraestructurales (crisis del campo), y también sirve como elemento explicativo de las diferencias existentes con, por ej. Brasil o Chile, donde parece haber una mayor homogeneidad cultural.

Para esquematizar conceptualmente y citar una fecha parcialmente arbitraria podríamos decir que, al interior de la sociedad; desde 1945 hacia acá encontramos dos formas de relacionamiento social, una, que parece surgida al calor del estado populista clientelar, donde la participación gregaria a un grupo suele ser más importante que la adhesión a estructuras racionales, institucionales, a la hora de tomar decisiones en el orden de la vida personal, económica, política. Y una forma más individualista, inmersa en valores de corte más prooccidentales, donde la libre iniciativa y la posibilidad de tomar decisiones más racionales, sin intervencionismo de ningún tipo parece ser el elemento predominante.

Estos últimos 60 años han encontrado a la Argentina en una lucha por el control del modelo (económico y político) entre estos dos grupos sociales que parecen no compartir un mismo diagnóstico de la realidad …     
 
Continúa en el próximo número

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Categorías: Sociedad

Aprender una Nueva Conciencia

No todo lo político es sólo político ni todo lo económico es sólo económico. Este artículo intenta pensar el conflicto Gobierno – Campo desde una perspectiva diferente
por Hugo Basile

“La historia del hombre es la historia de la evolución de la conciencia….
La cultura cambia cuando cambia el sí mismo de las personas que la
 conforman…”
Ken Wilber

A raíz del conflicto con el campo, hemos pasado en estos días situaciones complejas desde lo político y lo social; situaciones que parecieran circunscribirse solamente a ámbitos económicos y a cuestiones de dinero. Sin embargo, el conflicto pone de manifiesto la necesidad de dar un paso más para su resolución.
Paso que quizás puede darse en el marco de una propuesta superadora del mismo.

Al interrogarnos sobre qué fué lo que se puso en juego en el conflicto gobierno/campo, podemos encontrar muchas respuestas, desde las plenamente políticas, en las que veremos la  confrontación entre dos modelos diferentes de país; la económica, que nos pone frente a relativas posibilidades de desarrollo; y las sociales, que nos confrontan como clasistas, intolerantes, xenófobos, y otras cuantas categorías que fueron fácilmente legibles en estos 4 meses.
En cualquiera de los casos, podemos encontrarnos con las diferentes contradicciones que cada uno de estos argumentos presentan: un modelo de país excluyente frente a una democracia incluyente, un modelo desarrollista de economía de Estado frente a una economía de mercado, y entre ambas las claras necesidades insatisfechas de la mayoría de la población. Cualquiera de estos modelos, dentro de determinado tipo de lógica, no alcanza ni alcanzó para trasladar el desarrollo económico, ya sea sectorial o del Estado, a la mayor parte de la población. Ni aqui ni en ningún país del Tercer Mundo.
Lo expuesto, ¿podría implicar que la resolución de los problemas mundiales no dependen solo de la política, de la economía, ni de lo social?, y si así fuera, ¿de qué dependería?.

Un enfoque transdisciplinario

Suscribiendo a lo que reza el epígrafe, “la historia del hombre es la historia de la evolución de la conciencia”, y si vemos como evoluciona un sólo ser humano desde el momento de su nacimiento, podemos observar en el proceso, la evolución de la humanidad toda, e incluso, como la evolución del pensamiento moderno o pos moderno, se conjuga con la evolución de los Estados y los Estados Nación. Entonces, cuando el Estado no alcanza para satisfacer al hombre, tenemos que interrogar al hombre.
Y podemos ver en los diferentes niveles evolutivos que se conjugan en la sociedad, las diferentes etapas de la evolución del sujeto.
Freud sostenía, por ejemplo, en “Tótem y tabú” que, haciendo una analogía entre los primitivos y los neuróticos: “ es preciso tener en cuenta las diferencias reales. Cierto es que ni el salvaje ni el neurótico conocen aquella precisa y decidida separación que establecemos entre el pensamiento y la acción. En el neurótico la acción se halla completamente inhibida y reemplazada por la idea. Por el contrario, el primitivo no conoce trabas a la acción. Sus ideas se transforman inmediatamente en actos. Pudiera incluso decirse que la acción reemplaza en él a la idea.”
El primer nivel de estructura que dominamos es lo corporal, y el cuerpo es acción. Dos procesos posteriores, la emoción (implícita en la acción), y la razón, configurada en torno al lenguaje, van a ser los dos pasos posteriores en el desarrollo.
La capacidad de simbolizar, de poner en palabras, propia de lo humano, pone tiempo entre la emoción y la acción, y eso nos transforma en seres racionales, pero que aún así podemos actuar irracionalmente (los torturadores lo hacen con pleno uso de la razón). Sin embargo, no es este el límite del desarrollo, ya que acción y pensamiento no nos han permitido resolver la cuestión humana.

Tres tipos de conciencia

Estas tres estructuras que se van reconociendo, trascendiendo e integrando (lo corporal, lo emocional, lo racional) podemos redefinirlas socialmente  en tres tipos de conciencia:

Conciencia de masa
Conciencia de individuo
Conciencia de parte

Como sostenía Freud en “Psicología de las masas y análisis del yo” la conciencia de masa, gobernada por lo instintivo y lo emocional, absorve, en el número, a lo individual en el hombre, generándole  la sensación de poderlo todo. Es la omnipotencia de la ignorancia propia de la infancia.
La conciencia de individuo, más racional, lo separa de la masa y lo centra en sus diferencias y en sus intereses personales.
La expresión de estos dos diferentes niveles de conciencia los hemos visto en acción en este conflicto, desde lo totalmente emotivo, hasta lo totalmente individualista, potenciándose lo uno a lo otro.
Los sectores sociales con mayores recursos, los “visibles”, frente a los sectores más castigados, los “invisibles”, actuaron como masa coincidente en sus intereses individuales, desde la idea.
Decididamente racionales, llegaron, llegaron al pico de la lógica que les impone el mercado. Un mercado tan lógico y racional que se expresa en lo ilógico de la miseria.

Dos opuestos que se reflejan

Socialmente, hasta ahí damos, ya que como sociedad no hemos dado el tercer paso, del que ya hablaré.
El “lo quiero todo y lo quiero ahora” del chico que te asalta en la calle, que no puede simbolizar entre su necesidad y la acción, para frenarla, se repite en la estructura opuesta del “lo quiero todo y lo quiero ya” campestre, que aún teniéndolo  todo quiere más.
Si aquellos supuestamente guiados por la razón, confrontados a los que ellos mismos denominan irracionales, repiten el mismo esquema, aparece aquí una paradoja.
La resolución de esta paradoja aparece en la “conciencia de parte”, que consiste en que el sujeto que se observa como sujeto individual, también pueda observarse como sujeto social,  como parte de un todo más amplio que es el conjunto de la sociedad, donde tanto lo emotivo como lo racional es puesto al servicio de algo que trasciende a ambos, que es el conjunto, pero un conjunto diferenciado, diferente de la masa.
Pero para un individuo, adquirir conciencia de parte implica ser educado en ello, y esta educación debe ser parte de un proyecto de Estado y, al mismo tiempo, de las organizaciones civiles.
Poder entender al otro como un legítimo otro, requiere de una práctica educativa que tenga como base a los derechos de ese otro como humano. De una educación para la sociedad y no para el mercado, donde la otredad queda anulada por imperio del individualismo.
Existen dos modelos educativos como mínimo, pensados con esta función, ambos avalados por las Naciones Unidas: el  modelo de Educación Popular de Paulo Freire, y el modelo para la Educación del Futuro de Edgar Morín.

El mercado como fuerza  centrípeta

En el documental “Voces contra la Globalización”, el escritor Eduardo Galeano cuenta una historia en la que un cocinero pregunta a  los animales de granja sobre cómo quieren ser cocinados, y algunos de ellos le dicen que no, que ellos no quieren ser cocinados. El cocinero contesta que solo se les da la opción del como, pero que el ser cocinados no está en discusión.
En cierta forma, el futuro que la globalización y el mercado nos presenta no es un misterio para nadie: al mismo tiempo que absorve a todas las economías de los países más débiles, haciendo más fuertes a los económicamente fuertes, expulsa a todos aquellos que no pueden o no quieren ser absorvidos. Esta fuerza centrípeta para algunos y centrífuga para otros, no solo actúa a nivel económico, sino que lo hace en todas las áreas de nuestra vida.
La inmediatez en la que vivimos es resultado precisamente del efecto de esta fuerza.
La racionalidad ha llegado a su máximo desarrollo, y tanto se ha perfeccionado que ha logrado desprenderse de lo emotivo, de lo cotidiano, incluso, del sentido común. Y la resultante es una razón absurda, irracional y también psicópata.
El mercado es abstracto, y por más que es manejado por personas, el mismo no se identifica con las personas, sino con los números. Las empresas, pero por sobre todo las corporaciones, van perdiendo cada vez más su identificación con las personas con tal de obtener ganancias, y cuando un hombre deja de identificarse con otro hombre con el solo fin de lograr sus objetivos, a ésto, le llamamos psicopatía.
También le llamamos psicópata a aquel que es incapaz de autocrítica, y considera que una acción del otro “lo obliga” a actuar con violencia contra el conjunto.

Las acciones son definidas por el contexto

Lo que refuerza la idea de la conducta irracional, también surge al observar el contexto en el cual se desarrolla: liquidación de los suelos por el monocultivo, expulsión de las poblaciones nativas para plantar soja, contaminación del medioambiente, la flora y la fauna por medio de pesticidas de probado perjuicio para el ser humano y para la vida, desbalance de la economía general en beneficio de la particular, superexplotación y trabajo en negro de peones, evasión de impuestos, y todo ésto ligado al alza de los alimentos para la fabricación de biocombustibles.
Si observamos a futuro el resultado de este conjunto de acciones en un marco mundial complejo, el resultado esprevisible, sin embargo, no existe la conciencia suficiente para tomar el conjunto de una manera responsable, y esto ya no depende ni de una necesidad ni de una ideología política, sino de una incapacidad propia de las sociedades, en mayor o en menor escala, ya que tampoco escapan de este contexto las sociedades llamadas desarrolladas.
Estamos entonces ante una humanidad cuya supervivencia quizás dependa, en este contexto, de su posibilidad o imposibilidad de dar ese salto evolutivo necesario, que es pasar de la conciencia de individuo a la conciencia de parte. Un cambio en el sí mismo es lo que produce un cambio en la cultura, y ese sí mismo cambia si es educado para tal fin. Los países y sus estados cambian si cambian las personas que lo conforman.
Tres décadas de autoritarismo y neoliberalismo en nuestro país, por ejemplo, han destruído las estructuras intermedias  individuales, familiares y sociales al punto de producir una contradicción fundamental: cuanto más globalizados estamos, más solos nos encontramos, y la continuidad de este panorama va a depender de la capacidad que tengamos como individuos de reconstruir la trama vincular destruída a lo largo de estas décadas. La primera prueba nos encontró con un individualismo notable, incapaces de pensar como sociedad. Hagamos lo suficiente para que el próximo conflicto nos encuentre más solidarios.

Escrito con el Navegador Flock

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Categorías: Sociedad

Dificultades para la interacción musical

por Oscar Mario Iovanetti

Anteriormente, nos referimos escueta  y directamente a dos géneros musicales; el rock y el jazz. Pero el universo musical es infinitamente diverso, por lo que vamos a tratar de dar un pantallazo sobre la dificultad de emparentar distintos géneros musicales. Se ha desatado una  especie de moda, que como toda moda pasa y se modifica constantemente y consiste en fusionar ritmos muy disimiles con el fin de crear una corriente musical creativa, pero en la mayoría de los casos, no consiguen su cometido y caen en la simpleza de mezclar  y no crear música. Leer más…

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