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Una introducción a Kusch

 por Hugo Basile

 Quizás haya habido una primera humanidad auténtica, primigenia, que experimentó la vida por primera vez en forma espontánea, tal y como quizo, sin condicionamientos anteriores.
A partir de allí comenzó la multiplicación, y como tal, nunca dejó de copiar a ese primer hombre, a aque-lla primera experiencia.
Sin embargo, desde que lo social entró en el hombre y este tomó conciencia de ese hecho, de que es una mera reproducción del conjunto, se perdió el sentido de volver a ser Aquel Hombre Real, y se fijó lo social como origen de lo humano. Justificó la búsqueda de la experiencia única e individual, provocando la ruptura entre el mito y la historia.
La verdad a la que el hombre no puede acceder desde su historia personal, porque lo trasciende, se encuentra en el tiempo mítico, donde los dioses y el inconciente se hacen uno.
Fragmento de «El latir del mundo» de Hugo Basile

Abrimos esta sección con el espíritu de volver a conectar con producciones que el pensamiento global ha dado por muertas y ha intentado enterrar.
El mundo se hace en la acción, el pensamiento y la emoción; cuando solo se piensa perdemos contacto con el arraigo, con la tierra, y el pensamiento unicista del mundo globalizado buena cuenta da de esta desconexión.
Iniciamos con la primera parte de este texto perteneciente a Guillermo Steffen que integra una recopilación editada por el Centro de Estudios Latinoamericanos a fines de los años ´80 titulado «Kusch y el pensar desde América» (García Cambeiro Ediciones).
Esta publicación, desde distintos campos, rescata el trabajo multifacético de Rodolfo Kusch, uno de los pensadores argentinos y latinoamericanos más injustamente enterrados por el pensamiento unicista.
La temática que aborda Kusch es precisamente el rescate de la identidad latinoamericana en su filosofía, en su pensamiento y en su accionar político, sin dejar de lado las referencias del contexto,  como forma de crear lo propio. Quizas sean estos algunos de los motivos que llevaron al destierro intelectual de Kusch.
En este trabajo que publicamos en varias partes, Guillermo Steffen plantea desde la visión filosófica de Kusch, una mirada sobre la psicoterapia, mirada que resultará, si se quiere, insolente para algunos, obsoleta para otros, o en oposición para los modelos psicoterapéuticos actuales.
Este texto se hace fundamental en tiempos donde desde  distintos campos pareciera vaciarse al ser humano de sus contenidos, expropiándolo de sí mismo, despojándolo de su esencia y ofreciéndolo al mercado.
C. Jung, sostenía que el arquetipo de la religión es indestructible, a lo sumo se puede reemplazar su forma, pero no su esencia, y paradójicamente el hombre a través de su historia se ha despojado de un dios para poner sus cualidades y poderes en un inconciente del que no podemos escapar. Ambos, tanto dios como lo inconciente, fuerzas invisibles que se transmiten a través de la palabra, y que finalmente nos transforman en esclavos de ellas, determinando nuestras vidas.
También paradójicamente, tanto los representantes de aquel dios al que la ciencia destituyó, como  la ciencia misma, han reprimido el sentir propio del hombre latinoamericano y en particular del indígena, primero en la conquista y luego en las asoladas militares en el continente. Ambas parecen haber suprimido el pensamiento y también el derecho a las modalidades propias de abordar el mundo interno, donde reina la esencia.
El pensamiento global unicista, iluso de sus propios descubrimientos, pero impotente y temeroso ante lo desconocido, termina reglamentando el adentro y el afuera, la forma en que se relacionan y la forma en que debe ser aliviado el dolor que su interacción produce.
Seguramente exista un dios diferente al pensado por el hombre, y también un inconciente que no solo se rinda ante el silencio o ante las reglas de un otro, pero  seguro no van separados como lo determina el hombre afuera, de palabra. Adentro se encuentran juntos porque no existe tal división.
Kusch indagó en el miedo del hombre occidental y en el manejo que del mismo hacía el indio, sin perder relación con lo mítico, con lo sagrado, y lo hace sin dejar de lado la mirada del pensador, del científico.
El hombre posmoderno se siente esclavo de la historia y de sus instituciones, y desde el poder de las mismas da por abolida en forma implícita, y a veces explícita, la realidad cotidiana que el hombre experimenta. Se apropia del sentido y la vacía de contenido. Deja marcado así lo que dice ser el camino hacia la verdad.
Tal vez como planteara Mircea Eliade, se haga necesario que:  «hagamos notar que así como el hombre moderno se estima constituído por la historia, el hombre de las sociedades arcaicas se declara como el resultado de cierto número de acontecimientos míticos» la diferencia radica en que «mientras que un hombre moderno, a pesar de considerarse el resultado del curso de la Historia Universal no se siente obligado a conocerla en su totalidad, el hombre de las sociedades arcaicas no solo está obligado a rememorar la historia mítica de su tribu, sino que reactualiza periódicamente una gran parte de ella».
Las psicoterapias remiten al hombre de hoy al origen de su Tiempo Histórico, al tiempo personal, en tanto el indio convive con el Tiempo Mítico, lugar del inconciente colectivo.
Nuestro tiempo histórico indefectiblemente está regido por mitos, y determinan a nuestras sociedades sin que éstas sean concientes de ello, en tanto el indio convive con el tiempo mítico en forma conciente, reactualizando ese tiempo, esa epopeya.
Lo arquetípico se hace entonces presente, integrado y armónico. Se siente en cada acto, y es ese sentir del adentro el que rescata Steffen de los escritos de Kusch, reemplazando al Ser por el Estar sin más.
Esta ruptura entre tiempo mítico y tiempo histórico se traduce en la ruptura entre lo racional y lo irracional , dos aspectos presentes en el ser humano totalmente reconciliables ya que son dos tendencias opuestas que se potencian una a la otra.
Es paradójico que la razón llevada a su extremo conlleve comportamientos sociales irracionales, como los que vivimos en la sociedad actual, y que lo irracional en su aspecto extremo culmine en una lógica diferente, pero lógica al fin.
Entre lo humano social y lo biológico se encuentra el hombre, ser todavía indescifrable y misterioso, capaz de las conductas más abyectas y, al mismo tiempo de los actos creadores más sublimes.
Vale la pena, desde luego, hechar un vistaso al hombre que propone Kusch, visto desde los ojos de Steffen, y revisar su  propuesta sobre como debería ser la psicoterapia de ese hombre,  que en definitiva somos nosotros, los sudamericanos.

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  1. febrero 17, 2008 en 10:31 pm

    http://hiancias.wordpress.com/ : blog dedicado a las novedades editoriales en psicología, psicoanálisis y humanidades. Los invito a conocer este espacio y agrego el suyo entre mis favoritos

  2. febrero 17, 2008 en 11:21 pm

    Visitamos y es excelente. Ya adjuntamos el blog también al nuestro.
    Gracias

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