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Heiddegger: una introducción

por Lic. Waldo García

El presente artículo consiste, simplemente, en puntualizar algunos conceptos filosóficos de Martín Heidegeer, que permitan al lector incursionar por su obra para profundizar los temas que a continuación citaré.
Heidegger nace en 1889, comenzando en 1909 los estudios de Teología y luego filosofía en la Universidad de Friburgo.
En 1927 publica su obra capital “El Ser y El Tiempo” y en 1929 publica: “Kant y el problema de la metafísica”, “¿ Que es metafísica?” y “La esencia del fundamento”.
En 1933, cuando Hitler llega al poder, aceptó el rectorado de la Universidad de Friburgo, simpatizando con el régimen hasta 1934, año en que renuncia al cargo y comienza a alejarse de las ideas políticas de Hitler.
A partir de 1935 sus escritos se inclinan hacia el arte y la poesía, escribiendo: “Hölderlin y la esencia de la poesía”, “El himno de Hölderlin: Cual si en día de fiesta”. En 1950 edita “Sendas Perdidas”.
Cuando termina la segunda guerra mundial, le prohiben dar clase en la universidad y comienza a partir de 1961 a publicar estudios sobre pensadores de la historia de la filosofía: “Nietzsche”, “Las tesis de Kant sobre el Ser”, “Heráclito” y otros.
Finalmente en 1976 fallece, siendo considerado hasta hoy,  como uno de los pensadores más importante de este siglo.
Si bien muchos han considerado a Heidegger como existencialista, él jamás aceptó que se lo incluyera en esta corriente del pensamiento. Por que consideraba que el único tema para la filosofía era el Ser.
En todo caso la existencia debería ser el medio, el fundamento para lograr comprender al ser y será en su obra maestra “El Ser y El Tiempo”, en donde buscará una ontología universal que le permita conocer acerca del ser. Considerando que a partir de Platón, la filosofía, se ha olvidado del ser para ocuparse solamente del ente.
Heidegger hace una distinción entre el ser del hombre, que llamará Dasein (Ser ahí), del ser de las cosas. Cuyas estructuras y propiedades serán diferentes.
Llamará a las propiedades del Dasein: existenciarias y a las de las cosas, categorías.
Por lo tanto, el análisis fenomenológico de la existencia del Dasein, le permitirá llegar a conocer el ser y estará caracterizado por la temporalidad. Lo que implica que el hombre se eleva sobre sí mismo y se proyecta.
El hombre se proyecta siempre pero es “Ser en el mundo”, no es un ser aislado y esto hace a la facticidad en la que se desenvuelve la existencia del dasein.
El ser en el mundo es estar constituido por proyectos, involucrado en la relación con los otros y con los objetos.
En el caso de que la existencia sea una huida ante sí mismo, es no pensar en el propio ser, dejándose llevar por las personas y las cosas; es lo que Heidegger denomina existencia inauténtica y se caracteriza por la superficialidad, el anonimato, la mediocridad y la responsabilidad.
Por lo contrario la existencia auténtica se logra rompiendo ese modo inauténtico, teniendo como objetivo otras posibilidades que van acompañadas con una crisis en la vida.. Esto se lleva acabo con un acto de libertad, que consiste en aceptar la realidad de la muerte.
La muerte es el determinante de las posibilidades del ser y revela, ante el dasein, la nada; el hombre auténtico revela que su ser es nada y mediante un esfuerzo heroico, el hombre se hace cargo de su propia existencia.
Heidegger sostiene que ante la realidad de la nada, el hombre, experimenta el sentimiento de angustia y será la falta de objeto lo que situará la angustia frente a la nada.
En la existencia inauténtica se rechaza la angustia y en la auténtica se la sitúa como centro de la existencia.
Se han mencionado algunas de las existenciarias del Dasein, como son la libertad, la muerte, pero, hay otro muy importante que Heidegger denomina el cuidado; mediante el cuidado el hombre se anticipa sobre su realidad actual y se arroja hacia la realización de proyectos futuros.
Por lo tanto la muerte es la clave del vivir auténtico y le permite al hombre adquirir lucidez, al saber que la muerte es el determinante de sus posibilidades.
Casi todos los escritos posteriores de “El Ser y El Tiempo” están consagrados a la elucidación de la tradición filosófica y tratará de localizar  la metafísica, es decir integrar aquello que en su historia permanece sin ser pensado y en el olvido, es decir, el ser.
Para esto ha de modificar el nombre mismo del ser, que en los últimos escritos será Ereignis; le permitirá pensarlo en la relación misma del ser con el hombre y no ya como fuera de él.

Bibliografía:
F. Dastur. Historia de la filosofía vol 10. Edit. Belaval
P. Jubero. Los existencialismos: claves para su comprensión. Edit. Cincel.
M. Heidegger. El Ser y El Tiempo. Edit. Planeta-Agostini.

 

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