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Voces femeninas

por Lic. María A Camino

Cine y Literatura: dos mundos, dos oficios históricamente masculinos.
Sin duda, esta idea ubicó a la literatura y al séptimo arte en una dimensión fuertemente marcada con el sello viril, con aquello que las feministas de fines de los sesenta definieron como «mirada androcéntrica».
Innumerables son las películas que tienen como protagonistas a mujeres. Incalculables, los autores que han escrito sobre ellas. Muchos han tenido la capacidad de internarse en la mentalidad femenina, en sus prejuicios, sentimientos y pensamientos. Sólo unos pocos han logrado reflejarla con absoluta fidelidad. En este sentido, existen inolvidables personajes femeninos como aquella Molly Bloom  del último capítulo del Ulyses de James Joyce o la Pepa de «Mujeres al borde de un ataque de nervios» de Pedro Almodóvar.
Sin embargo, no hay nada más temible que el cine y la literatura de mujeres sobre las mujeres. Con la visión femenina, estas artes adquieren un carácter revelador, íntimo, confesional para dar un testimonio único de lo que hace, cree, siente y piensa el llamado «sexo débil».
María Luisa Bemberg y Elena Poniatowska son dos mujeres que saltaron al mundo de la creatividad, que se convirtieron, con mucho esfuerzo, en ejecutoras de su propio arte, de sus propias palabras; que no se sometieron al antiguo miedo al silencio, que se decidieron y gritaron a través de su arte.
Así, Bemberg con su cámara y Poniatowska con su pluma se propusieron dar luz a determinados rostros históricamente olvidados y dar voz a determinantes silencios milenarios.
Por ésto, existe entre ellas una evidente vinculación que no es sólo temática, porque tanto la obra de Poniatowska como la de Bemberg revelan la misma preocupación: el papel que ha jugado la mujer en la sociedad patriarcal argentina y mexicana.
Elena Poniatowska ha elegido para sus crónicas y novelas a mujeres sin nombre que vienen a gritarnos su dolor, cada una de ellas es prototipo de la mujer mexicana que lleva la marca de la miseria y el silencio.
Por su parte, Bemberg prefirió mujeres alejadas de la pobreza, así , burguesas sin carencias y aristócratas ricas pueblan sus películas.
Pero, tanto ricas como pobres han sido mujeres ignoradas, mujeres calladas … Cada una de ellas  evidencia lo desgarrador de  la soledad femenina en un contexto dominado por hombres.
En «Diario de una Huelga de Hambre» (crónica incluida en el libro Fuerte es el silencio, título por demás sugestivo tratándose de voces y silencios), Elena Poniatowska  abre las puertas de la palabra a ochenta y tres madres sufrientes que piden justicia por sus hijos muertos en la masacre estudiantil de 1968.
Esa misma novela contiene una crónica «Colonia Rubén Jaramillo» en la que toman cuerpo  entrañables personajes como Elena, Micaela y todas aquellas mujeres que se atreven a hablar sólo cuando el lider masculino de la Colonia (Güero Medrano) les da voz.
Pero, el caso más interesante lo constituye la novela « Hasta no verte jesús mío» .  Aquí la oportunidad es para Jesusa Palancares, combatiente en la época de la revolución mexicana, sirvienta, madre y sobre todo mujer, que narra su historia que es la historia social de medio siglo mexicano.
Jesusa encarna la sabiduría popular, y es su voz sabia y sencilla la esencia primordial de Hasta no verte Jesus mío.
Recorriendo las páginas de esta novela nos encontramos con  un retrato acabadísimo no sólo de Jesusa, sino también de cualquier mujer mexicana que ha tenido que luchar y vivir en una sociedad que la ha desestimado.
En otra obra, Vida y muerte de Jesusa, hay una frase reveladora del sentido que Elena Poniatowska le asignó a la novela de Jesusa, y dice:
«Ahora que está bajo tierra (refiriéndose a Jesusa) y que ha alcanzado campo santo, quisiera entronizarla como a tantas mujeres que hacen la historia de mi país: México; y que México no sólo no acoge sino que ni siquiera reconoce»
Por otra parte, en las películas de María Luisa Bemberg vemos desfilar ante nosotros  mujeres que se atrevieron a romper con los límites impuestos por el matrimonio, la familia, el estado, la Iglesia … .
Así Lucía (Momentos, 1981) se atreve al adulterio; Leonor (« Señora de nadie» , 1982) al divorcio; y Camila O’Gorman («Camila», 1984) y Juana Inés de la Cruz (Yo, la peor de todas, 1990) osan desafiar a la Iglesia y al Estado.
Las mujeres de Bemberg poseen una vitalidad extraordinaria y desbordante; todas ellas se encuentran dominadas por una pasión  ya sea por un hombre prohibido -como es el caso de Camila-  o por un arte vedado como Juana Inés de la Cruz.
Y es a través de estas mujeres como María Luisa Bemberg nos muestra su mirada crítica y desafiante; sin duda el suyo ha sido un cine de denuncia, de grito entrañable contra los límites impuestos por un sistema que posterga y oprime a la mujer.
En alguna oportunidad, contó como se había atrevido a dirigir su  primera película, un cortometraje de 17 minutos titulado  mundo de la mujer (1972).  Sucedió que en la filmación de una escena de Crónica de una señora (1970), película en la que ella fue argumentista, tuvo un desacuerdo con el director Raúl de la Torre. Más tarde, comentó lo sucedido a Juan Carlos Desanzo que la animó, diciéndole que ella podía dirigir sus películas y que lo único que necesitaba era un asistente, un iluminador y un compaginador. En ese momento ella pensó «es hora de que las mujeres nos atrevamos a atrevernos».  Felizmente se atrevió, lo que tal vez suene paradójico es que lo hizo por consejo de un hombre que no se equivocó.
María Luisa Bemberg nos ha dejado una lista de películas que manejadas con mano firme, reflejan muy cabalmente lo que no es ficción: el alma femenina.
En las obras de Poniatowska y en las películas de Bemberg, nada queda librado al azar.  Uno de los mayores logros de ambas consiste en la estricta reconstrucción del contexto social en que se mueven sus personajes. Los marcos de sus obras han sido cuidadosamente reconstruídos y son una muestra genial de que el arte de ambas no se limitó a exponer historias de mujeres, sino que la intención fue mucho más allá: apelaron al criticismo histórico.
Y tanto una como otra han creado, en sus obras, un mundo que les pertenece y que más allá de las diferencias, les es propio:  el mundo de las mujeres.
Porque la mujer siempre calló y para que no siga callando, Elena Poniatowska y María Luisa Bemberg no apostaron al silencio. Ellas optaron por el camino de la creación para mover antiguas estructuras, para enseñarnos que traspasar límites es posible, para decirnos que, en realidad, el silencio femenino es una vieja historia, para comunicarnos que simplemente podemos atrevernos … .


María Luisa Bemberg:
 Directora y guionista de cine argentino. Nacida en Buenos Aires el 14 de abril de 1922 y muerta en 1995. Su película Camila fue nominada al Oscar como mejor film extranjero en 1995. Filmografía: Señora de nadie, Yo, la peor de todas, Crónica de una señora, De eso no se habla, Miss Mary.

Elena Poniatowska:
Escritora mexicana de origen francés (París 1933). Narradora y periodista, su obra trasciende las técnicas del nuevo periodismo. Entre sus obras se destacan: La noche de Tlatelolco (1971), Domingo 7 (1982), Hasta no verte Jesús mío, Fuerte es el silencio, De noche vienes, y Nada, nadie.

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Categorías:Cine, Literatura
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