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Los docentes y el sistema económico

por Lic. Graciela Izaguirre

Algunos economistas dicen que “con el doble de recursos a la educación, tendríamos gente más contenta, pero que eso no reflejaría una mejor calidad educativa”  .
Yo pienso que el rigor de las políticas neoliberales de ajuste y sus consecuencias e impactos sobre los trabajadores nos permiten afirmar que estamos en una sociedad de transición. De una sociedad fundada en la protección del trabajo y del trabajador se ha pasado a la sociedad del discurso único donde el trabajo y el trabajador son víctimas de la precariedad.
Los procesos de racionalización económica sustancial o ajuste estructural que se han producido en el último decenio han tenido repercusiones profundas en el personal docente y la enseñanza.
Otros factores han influido en la situación del docente:
•La moral del personal docente es actualmente baja.
•De continuar este clima podrían verse afectados la relación de empleo y la permanencia en sus puestos de educadores de gran competencia.
•Existen tensiones internas entre los gobiernos, el personal docente y la comunidad en general. Algunos de los motivos lo constituyen las evaluaciones que el Ministerio de Educación toma a todas las escuelas  y la presión que ejercen los medios de comunicación que apuntan a la falta de calidad educativa ante los bajos resultados obtenidos y por lo que hacen responsable a las unidades escolares y por ende, a los docentes.
•La situación del personal docente, respecto de la escala jerárquica global de los empleos, sigue siendo baja e incluso se ha deteriorado más en los últimos años.
•Crece la tendencia entre los docentes con un segundo trabajo, por tener que buscar otro medio de subsistencia.
•Los estudiantes más capaces no se sienten atraídos por la profesión docente o la abandonan cuando se les presentan mejores oportunidades.
•La creciente inseguridad personal del colectivo docente y la violencia en las escuelas influyen negativamente en la moral y el rendimiento del educador.
•El estrés y la insatisfacción del educador se asocian a la quiebra gradual del consenso tradicional sobre los objetivos y las funciones de la educación y , más en concreto, la labor del personal docente.
A mi criterio, hay una serie de causas generales que han influido en el empeoramiento de la situación docente:
•La incapacidad de los gobiernos para  implementar con claridad y coherencia políticas educativas adecuadas.
•La instalación y afianzamiento progresivo en la comunidad de la opinión de que la principal preocupación de los docentes son sus sueldos y prerrogativas que pueden absorber hasta el 90% del presupuesto destinado a la educación.
•La impresión que tiene la comunidad de que los docentes no son capaces de impartir una enseñanza satisfactoria, que redunda en detrimento de su situación profesional.
•El intento de los gobiernos de reducir los costos y la consecuente oposición de las organizaciones sindicales docentes a aumentar el número de alumnos por clase y a bajar las condiciones de trabajo y salario.
•La pérdida de la  imagen general que  la población tiene sobre la calidad y el valor de la educación.
•La traslación a las escuelas y a los docentes de la creciente dificultad que tiene la sociedad para hacer frente a los cambios económicos y sociales que se están produciendo incluidos la mundialización de la economía, la desarticulación social, el lento crecimiento de la productividad económica y el crecimiento del desempleo.

Las políticas impulsadas por el Banco Mundial tienen una importante influencia en la actual situación de los docentes.
Sus directivas   son:
•Vincular la remuneración docente más a la calidad de la enseñanza que al nivel de formación que los docentes tenían antes de desempeñar sus funciones.
•Proporcionar más incentivos en el trabajo para mejorar la productividad en el empleo.
•Realizar mayores economías aumentando el número de alumnos por clase sin reducir la calidad de la enseñanza.

Esta política trae serias consecuencias:
•Reducción en términos reales de los sueldos del personal docente.
•Carencia de recursos que permitan ofrecer más perfeccionamiento y la obtención de calificaciones adicionales.
•Presentación , sustentada en fundamentos muy discutibles, del perfeccionamiento en servicio como medio para sustituir a la formación y calificaciones profesionales iniciales.
•Pérdida de terreno, en términos comparativos, de aquellos docentes con mayor exigencia de calificación académica para iniciar la carrera profesional, en relación con otros colectivos profesionales con un nivel de calificación semejante.

La educación ataviesa una crisis y en gran medida es de inversión o de inadecuada distribución de la misma.  Habría que realizar los esfuerzos necesarios para asegurar un financiamiento acorde a la demanda educativa.
El gobierno no ha encontrado solución al reclamo salarial de los maestros, ni ha implementado medidas tendientes a encarar una estrategia de financiamiento que supere la actual crisis educativa.
Es importante  destacar el uso perverso que hace el gobierno de determinados conceptos. En nombre de la descentralización se exige a las provincias se hagan cargo de las problemáticas salariales de sus docentes. Esa misma autonomía provincial es avasallada cuando se pretende que, a cambio de financiamiento, las provincias cumplan con la aplicación de la Ley Federal. Una ley que, paradójicamente, el gobierno nacional no implementa en lo que se refiere a financiamiento.  Nadie niega la prioridad de la capacitación docente para instrumentar al maestro frente a la problemática educativa actual, ni la necesaria transparencia en sus plantas. Pero resulta necio pensar en términos de excelencia con magros salarios que no pueden constituirse en sostén de dichos cambios. Por otro lado, estas discusiones deben darse en el marco del consenso docente. Los docentes no pueden estar ausentes de estas decisiones en la que son ellos sus principales protagonistas. Cualquier reforma educativa no tendrá éxito si se lo margina del proceso de toma de decisiones. Habrá que implementar medidas de lucha contra la evasión impositiva y contra la subfacturación de importaciones y la creación de mecanismos de gestión eficientes de asignación de fondos y de evaluación del conjunto del sistema. Esto ubicaría a la educación pública como prioridad fundante de una política de Estado.

Lic.Graciela Izaguirre

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