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Una Cátedra Solidaria

Esta  entrevista a Oscar García, titular de la Cátedra Abierta de Solidaridad en la Universidad Nacional de San Martín, y autor del libro “La pelota cuadrada, Cómo se juega a la solidaridad en la Argentina posmoderna”, abre varios interrogantes sobre el mito de la Argentina solidaria, además de proponer que la solidaridad puede aprenderse.

Hugo Basile: Siempre se consideró que la solidaridad era algo inherente a las personas o a las sociedades, y después de más de dos décadas de gobiernos y de políticas nefastas nos encontramos con que hay que retomar la solidaridad desde un lugar académico o enseñar la solidaridad desde un lugar diferente, ¿qué sucedió?

Oscar García: La solidaridad estuvo siempre, mayoritariamente, porque cuando uno generaliza deja de lado a las excepciones que pueden tener ideas de mayor lucidez,  pero en general la solidaridad estaba asociada siempre a una respuesta espontánea, inmediata, vivencial, una respuesta únicamente emotiva o emotivista, lo cual no es mentira, pero, incluso si tomamos a los alumnos que vienen a la cátedra muchos siguen con la idea de que la solidaridad es un sentimiento, cosa que desde la cátedra no compartimos, digamos, nadie «siente» solidaridad, del mismo modo que uno siente angustia, uno no siente solidaridad, o al menos esto es lo que planteamos nosotros. Entonces la idea era empezar a correr un poco la mirada, sin descartar del todo la inteligencia solidaria y ese tipo de cuestiones , pero sin decir bueno, si esto no es el todo, qué más?, qué otra cosa?, entonces ahí empezamos a pensar la solidaridad, no tanto desde lo interno, sino como construcción cultural, es decir, que nos pasa a nosotros con la solidaridad como algo inherente al ser humano, creemos firmemente en que es una de las cosas que nos hace humanos, como la palabra y la posibilidad de historizar. No creemos en la solidaridad en los animales, por ejemplo, entonces, sin quitar lo inherente al ser humano, plantear la cuestión cultural, qué de cultural hay en que las sociedades vayan fluctuando y tengan momentos mas solidarios o menos solidarios o cómo actua la solidaridad en la sociedad: Entonces si aceptamos que es una construcción cultural se puede transmitir, y si se puede transmitir, que de hecho se hace, alguien lo puede aprender y otro lo puede enseñar, entonces llegamos por transitividad a que se puede aprender a ser solidario y se puede enseñar a ser solidario. De ahí sale la idea de hacer la cátedra como un espacio para el abordaje académico de la solidaridad, pero no el planteamiento académico de la solidaridad, sino el abordaje de un hecho que es, para nosotros, popular. Para nosotros, en solidaridad la propuesta y la respuesta popular siempre está un paso adelante de la mirada académica.

H.B:  ¿Podemos decir que estamos viviendo en una sociedad que es solidaria, o que lo fue y en algún momento dejó de serlo…?

O.G: Estamos viviendo en una sociedad que en algún momento fue y dejó de serlo, ya sea solidaria, autosuficiente, democrática..

H.B : Una de las tantas cosas que Argentina dejó de ser…

O.G: Este país empezó a verse envuelto en crisis, en el libro planteamos cuánto tuvo que ver la última dictadura en el desmonte de una cultura de la solidaridad y planteamos que fue uno de los objetivos explícitos, concretos y operacionales, como dirían ellos, de la última dictadura: desmontar la cultura solidaria al máximo posible, entonces, si alguna vez fuimos solidarios, en un grado u otro, es muy difícil de saber, creo que hubo un antes y un después de la última dictadura, y hubo también  vaivenes con la reconstrucción democrática, la transición, los 90, la nueva etapa que estamos viviendo. A mi me gustaría decir que somos una sociedad solidaria. Creo que somos una sociedad estructuralmente insolidaria, afectivamente solidaria y culturalmente en debate entre una y otra.

H.B: ¿Se puede decir que se pasó de la época de los grandes movimientos sociales solidarios a una en la que, durante la dictadura, ser solidario podía costar la vida, y a otra neoliberal en la que ser solidario podía costar el trabajo?

O.G: Si, hubo tanto en la dictadura como en los 90 dos matices, el que vos planteas pero también siempre la solidaridad se buscó, y esto lo decimos de una manera más dura con la dictadura y un poco mas blanda con la época neoliberal, la solidaridad siempre busco esa grieta aun a riesgo de transvestirse ella misma, o de modificarse o transformarse de alguna manera, para poder seguir existindo aunque sea clandestinamente, entonces no es que en los 90 dejó de haber solidaridad, sino que se minimizó un cierto tipo vertiente solidaria, la solidaridad obrera, la de estar con el otro, con el que tiene algún problema, y apareció, tal vez la misma , eso es lo que estamos tratando de investigar, si es otra o la misma diferenciada, una solidaridad más ligada a que aquello que no te dan por derecho te lo dan por beneficencia, una solidaridad de corazones buenos. No desapareció, si alguien me preguntara si tanto en los 90 como en el proceso diría que no, porque hubo gente con enormes gestos solidarios, y en la dictadura tambien estaba la figura solidaria que es esta segunda otra vertiente que te digo de por ejemplo, en sociedades de fomento y organizaciones territoriales, una solidaridad colaboracionista con la dictadura en niveles por ahí en niveles mas bajos, yo no sé si sabiendo o no sabiendo, pero si con una cuestión de mucho aprovechamiento de la coyuntura…

H.B:  Desde el 2001 en adelante hubo una proliferación de las organizaciones sociales, ¿puede tomarse a esto como un rebrote solidario o es que la gente tomó en sus manos aquello que el estado dejó de hacer?

O:G: Podría tomarse eso, igualmente, nosotros que tomamos el tema de las organizaciones distinguimos dos procesos y hay que tener cuidado porque no es lo mismo: una cosa es pensar que a partir del 2001 brotaron organizaciones que antes no había y otra cosa muy distinta es decir que a partir del 2001 se pudieron ver, porque emergió, y pudieron tomar estado de conocimiento masivo, organizaciones que ya venían trabajando y que estaban olvidadas de los medios de comunicación, de la elite política y olvidadas también de la clase media en general, que cada tanto, cuando aparecía una de las fechas claves de la solidaridad, tipo día del niño, reyes, años nuevo y la inundación del año, porque siempre hay algo nuevo en el año, entonces ahí sí la clase media volvía un poco la mirada. Entonces yo diría que en el 2001 hubo las dos cosas, y sí, hubo una hipercrisis, algo se quebró evidentemente, pero hubo también mucho de visibilización de lo que ya se venía haciendo, no solamente creación o rebrote así de la nada, y lo que  hubo fue un replanteo que todavía no se terminó de hacer, que fue qué solidaridad estamos construyendo hasta ese entonces, porque si la solidaridad que veníamos construyendo deribó en eso, entonces había que ajustarla, entonces se está discutiendo mucho qué solidaridad queremos construir.

H.B: ¿Qué se espera de una cátedra de solidaridad?

O:G: Bueno, la cátedra es un espacio para hablar de solidaridad siguiendo un plan de trabajo, no es mucho más que eso, y nosotros, los profesores de la cátedra proponemos un trabajo que nos parece pertinente, que va de menor complejidad a mayor complejidad, de lo general a lo particular, etc., proponemos el plan de trabajo, tratamos de llevarlo adelante, invitamos a que la gente se sume a ese plan de trabajo, es decir, no es una charla de café, no nos juntamos a hablar de lo que surge, sino que hay un plan, hay objetivos, etc. Y la cátedra lo que quiere demostrar es primero que vale la pena discutir sobre solidaridad, que no está todo dicho, segundo que la solidaridad tiene aristas que por ahí a una persona común se le pasan por alto,  por ejemplo qué relación hay entre cultura solidaria y accidentes viales, por ponerte un tema de hoy, y los argentinos nos matamos arriba de un auto. Hay alguna relación?, por ahí a alguien desprevenido se le puede pasar por alto, y después el formato que tiene una cátedra:  Hay profesores, alumnos, hay una serie de textos y de material escrito para leer, reflexionar, y  lo que articula todo eso que es un espacio común para juntarnos. La cátedra es gratuita, no es casualidad que sea libre y abierta, en el sentido que cualquiera la puede cursar, de cualquier edad, de cualquier conocimiento previo, haya hecho el secundario, el primario, y tiene esta premisa que antes te decía que es que nosotros creemos que lo académico siempre llega un paso después que lo popular, entonces lo que hacemos es tener un abordaje académico, pero sabiendo que esa mirada es desde lo que se construye popularmente y no al revés, de decir este es el plan solidario entonces ustedes pénganse a hacerlo.
Lo que interesa es que la solidaridad no había venido siendo en general trabajada como campo disciplinario, o como un tema de estudio, eso no se venía haciendo, no había un abordaje mas o menos sistematico de la solidaridad en general, desde el punto de vista académico.

Entrevista: Hugo Basile
Para ampliar información:
catedrasolidaria@yahoo.com.ar

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