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La violencia escolar. Bullyng

por Diego Rearte

La violencia no está más allá de lo social, es una dimensión co-constitutiva del orden societal, pero sin duda alguna se debe prestar especial atención en el desembarco de esta situación en el ámbito escolar. Resulta fundamental entender que las expresiones contemporáneas de la violencia entre y de los  jóvenes, están directamente vinculadas a formas de respuesta a la incapacidad de las instituciones modernas. Es simple. La mecha para el primer fogonazo se enciende fácil. Una mirada y vos-qué-mirás . Un pechazo y ella-me-dijo-que-vos-dijiste , un insulto al pasar, porque sí. Y punto. No hacen falta más excusas.
Según datos oficiales, obtenidos del observatorio Argentino de Violencia en las Escuelas (creado luego de la tragedia de Carmen de Patagones y dependiente del Ministerio de Educación de la Nación Argentina), el 2005 cerró con más de 14 mil denuncias por agresiones físicas en escuelas de la Provincia de Buenos Aires. La Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires recibió 170 denuncias entre 2000 y 2005 provenientes de colegios de Capital Federal y que comprenden, agresiones físicas, verbales y psicológicas. Números similares se registraron durante el año 2006 y aún no hay datos referentes al pasado 2007. Pero según nuestras investigaciones este número está avanzando de manera alarmante.
Un término nuevo para nosotros, el «Bullying», se está escuchando cada vez mas en muchos países en los últimos años; Gobiernos europeos como el Español, el Inglés o americanos como el Canadiense, el Estadounidense y el Chileno reforzaron la prevención con campañas publicitarias que alertan y difunden la temática.
El año pasado nuestro país fue sede del I Congreso Internacional de Violencia, Maltrato y Abuso, y poco a poco organizaciones como Salud Activa o el Servicio de Orientación Social comenzaron a trabajar para concientizar y difundir esta triste realidad.
El término «bullying», de difícil traducción a nuestro idioma, se usa para hacer referencia al fenómeno del maltrato, intimidación o abuso entre compañeros. Proviene de «mobbing»  que se empleó en las primeras investigaciones realizadas en la década de los setenta en el norte de Europa, haciendo referencia al ataque colectivo que emprende un grupo de animales contra un animal de distinta especie, con frecuencia más grande y considerado enemigo natural del grupo. 
El «bully» en inglés hace referencia a la persona que se convierte en terror para el débil o indefenso; por lo tanto el «bullying» a la acción cometida por el «bully» o «matón». Se define como un comportamiento prolongado de insulto verbal, rechazo social, intimidación psicológica y/o agresión física de un/os niño/s hacia otro que se convierte en víctima.
No todos los comportamientos agresivos o los conflictos que surgen en un grupo escolar, pueden considerarse hostigamiento o maltrato. Los problemas de convivencia, si son solucionados adecuadamente contribuyen al desarrollo de habilidades para la socialización.
Los tipos de hostigamiento pueden ser: físicos, verbales, psicológicos o sociales. Y además del agresor y la víctima debemos incluir a los demás compañeros, profesores / maestros / personal de la escuela y padres. Todos, de una manera u otra, cumplimos un rol en esta situación de hostigamiento.
Las consecuencias son muchas y profundas. En la víctima, se hace notar con una evidente baja autoestima, actitudes pasivas, trastornos emocionales, problemas psicosomáticos, depresión, ansiedad, pensamientos suicidas, etc. También se suman a eso, la pérdida de interés por las cuestiones relativas a los estudios, lo cual puede desencadenar una situación de fracaso escolar, así como la aparición de trastornos fóbicos de difícil resolución.
Se puede detectar a una víctima de acoso escolar por presentar un constante aspecto contrariado, triste, deprimido o aflicto, por faltar frecuentemente y tener miedo a las clases, o por tener un bajo rendimiento escolar. Aparte de eso también atinge al plano físico presentando dificultad para conciliar el sueño, dolores en el estómago, el pecho, de cabeza, náuseas y vómitos, llanto constante, etc. Sin embargo, eso no quiere decir que todos los niños que presenten este cuadro estén sufriendo por un acoso escolar. Antes de dar un diagnóstico al problema, es necesario que se investigue y se observe más al niño.  Es por ello la importancia de una toma de conciencia para entender y diferenciar los casos de bullying de otros que corresponden solo a un mal comportamiento.  
En lo que respecta al agresor, algunos estudios indican que los ejecutores pueden encontrarse en la antesala de las conductas delictivas. También el resto de espectadores, la masa silenciosa de compañeros que, de un modo u otro, se sienten amedrentados por la violencia de la que son testigos, se siente afectado, pudiendo provocar cierta sensación de que ningún esfuerzo vale la pena en la construcción de relaciones positivas. Para el agresor, el bullying le dificulta la convivencia con los demás niños, lo hace actuar de forma autoritaria y violenta, llegando en muchos casos a convertirse en un delincuente. Normalmente, el agresor se comporta de una forma irritada, impulsiva e intolerante. No saben perder, necesitan imponerse a través del poder, la fuerza y la amenaza, se meten en las discusiones, toman pertenencias del compañero sin su consentimiento, y exteriorizan constantemente una autoridad exagerada.
Un niño hostigado es un niño en riesgo grave. Un niño hostigador es un niño en riesgo grave.  Una sociedad que acepta en silencio la relación hostigador/hostigado es una sociedad en riesgo muy grave. (Dr. Miguel García Coto, 2005)
Es muy importante y necesario intentar prevenir el bullying y la violencia en las aulas a través de la educación y de las relaciones entre la escuela y la familia. Muchas veces, las causas están en esos entornos y es allí mismo donde hay que intentar atajarlas.
Las causas del bullying pueden residir en los modelos educativos a los que son expuestos los niños, en la ausencia de valores, de límites, de reglas de convivencia; en recibir castigos a través de violencia o intimidación y a aprender a resolver los problemas y las dificultades con la violencia. Cuando un niño está expuesto constantemente a esas situaciones, acaba por registrar automáticamente todo en su memoria, pasando a exteriorizarlo cuando vea oportuno. Para el niño que practica el bullying, la violencia es apenas un instrumento de intimidación. Para él, su actuación es correcta y por lo tanto, no se auto condena, lo que no quiere decir que no sufra por ello.
Para ampliar sobre esta temática, se pueden encontrar en Internet algunas investigaciones muy completas y claras:
•    Services à la famille. Canadá. Página en francés e inglés, muy interesante. Plantea de forma didáctica los diferentes roles que se pueden dar en una situación de bullying. http://www.parlonsen.com
•    Visionary. Es un proyecto europeo de cooperación entre cinco países, centrado en la prevención del bullying y la violencia en las escuelas, dirigido al profesorado, alumnado y padres. http://www.bullying-in-school.info/es/
•    Bullying. Página inglesa, con mucha investigación y trabajos realizados en el área. http://www.bullying.co.uk/
•    Servicio de Orientación Social. Argentina. Aborda la temática brindando herramientas vivenciales para la detección y prevención del acoso escolar. http://www.orientacionsocial.com.ar/

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