Inicio > Arte, Cultura > Las pasiones corporales de Frida Kahlo

Las pasiones corporales de Frida Kahlo

 por Anahí Almasia

Frida Kahlo y el estudio de su vida resultan de sumo atractivo para realizar un acercamiento al estudio psicoanalítico de algunos fragmentos discursivos y plásticos, ligados tanto a la neurosis traumática, a las adicciones como a una caracteropatía histérica. Fue esposa de Diego Rivera, famoso muralista mexicano; con quien mantenía una relación marcada por los celos y la oscilación de la pasión a la indiferencia. Tomaremos en consideración especialmente los aspectos ligados a una forma del amor, el amor pasional como expresión de una gama de afectos hiperintensos y con pocas variaciones. De la misma forma, considero que esta forma específica en que esta pareja concebía su unión, es expresión de una particular manera del procesamiento pulsional que los dejaba a merced de los mismos afectos que propugnaban. Sin embargo, en esta ocasión me dedicaré específicamente a la pasión tóxica en Frida.

La experiencia de conocer su historia, me acercó a un mundo cuya estética se refería, por lo que pude colegir, a dos tipos de lenguajes disímiles, uno exclusivamente intraorgánico ; y otro simbólico, evidenciado en figuras que aludían a momentos vitales, lágrimas, expresión de ciertos afectos. Esto último abre otro capítulo, ya que los afectos de Frida resultaban en ocasiones sentibles y plasmados como imagen simbólica, y otras veces,  desbordados por intensidades tales que muchas de sus obras resultan en una plasmación en la tela de un dolor poco nombrable, mostrando imágenes crudas, pasionales, desenfrenadas. Una estética orgánica y literal, ligada a la interioridad de los cuerpos y a penetrar la mirada del que mira, a la manera de ciertos videoclips que perforan la coraza de protección antiestímulo de quien lo observa. Todo lo anterior resalta como diferente de la estética de Diego Rivera, quien se asemejaba más a otros criterios acerca de lo bello. Pero Frida no quería trasmitir sólo una idea de cierta belleza, sino que sus cuadros se vuelven parte de una escritura plástica, una forma de describir una realidad psíquica de manera sumamente gráfica. Los cuadros se pueden diferenciar por el momento vital en que fueran pintados. Por la relación con Rivera y con su propio cuerpo enfermo.

Leer a sus biógrafos es un viaje por un mundo de histrionismo, excentricismo, relaciones con personajes célebres de una época para ellos cotidiana, la familiaridad con que se refería a pintores famosos, artistas y políticos, llama la atención al formar parte de una escenografía que ella sabía montar muy bien. Las ocurrencias que la llevaban a un no poder evitar sorprender, a veces, cínicamente, sarcásticamente y de modo tan directo que sus interlocutores quedaban azorados. Entonces, ese intento de impacto violento a veces se tornaba en un sentimiento de soledad infinito que llevaba a Frida a consumir morfina más allá de lo indicado por el médico y grandes cantidades de alcohol, además de su adicción al tabaco que la acompaña en varias de sus fotografías. Tomaremos en esta ocasión una serie de fragmentos de su diario personal, mezcla de cuaderno de dibujo y escritura verbal, todo él plagado de cambios de colores, hasta la escritura verbal tenía algo de iconográfico al expresar por el tipo de letra momentos particularmente especiales de la extensión de su cuerpo en el grafismo.

Poliomelitis

A los seis años, Frida contrajo poliomelitis. Tuvo que pasar 9 meses en su cuarto: “Todo comenzó con un dolor terrible en la pierna derecha, desde el muslo hacia abajo…Me lavaban la piernita en un tinita con agua de nogal y pañitos calientes”. En su diario (1944-54) explicó el origen del autorretrato doble llamado Las dos Fridas (1939, Anexo Frida Kahlo’S Bizarre Portraits): “Debo haber tenido seis años cuando viví intensamente la amistad imaginaria con una niña de mi misma edad más o menos. En la vidriera del que entonces era mi cuarto y que daba a la calle de Allende. Sobre uno de los primeros cristales de la ventana echaba vaho y con el dedo dibujaba una “puerta”. Por esa puerta, salía en la imaginación con gran alegría y urgencia. Atravesaba todo el llano que se miraba, hasta llegar a un la lechería que se llamaba “PINZÖN” … Por la “o” de PINZÓN entraba y bajaba impetuosamente al interior de la tierra, donde “mi amiga imaginaria” me esperaba siempre. No recuerdo su imagen ni su color. pero sí sé que era alegre, se reía mucho, sin sonidos. Era ágil y bailaba como si no tuviera peso alguno. Yo la seguía en todos sus movimientos y le contaba, mientras ella bailaba, mis problemas secretos. ¿Cuáles? No recuerdo. Pero ella sabía por mi voz todas mis cosas. Cuando ya regresaba a la ventana, entraba por la misma puerta dibujada en el cristal. ¿Cuándo? ¿Por cuánto tiempo había estado con ella? No sé. pudo ser un segundo o miles de años… Yo era feliz. Desdibujaba la “puerta” con la mano y “desaparecía”. Corría con mi secreto y mi alegría hasta el último rincón del patio de mi casa y siempre en el mismo lugar , debajo de un árbol de cedrón, gritaba y reía, asombrada de estar sola con mi gran felicidad y el recuerdo tan vivo de la niña. Han pasado 34 años desde que viví esa amistad mágica y cada vez que la recuerdo, se aviva y se acrecienta más y más dentro de mis mundos.”

Es probable que esa época de su vida distara mucho de ser “una gran felicidad”, más bien pareciera tratarse de una frase construída por el yo placer purificado que intenta desmentir una realidad demasiado intolerable. Encontraremos esta modalidad defensiva en varias ocasiones así como una corriente desestimante, tanto en ella como en algunos relatos familiares.

La Frida con poliomelitis quedó inmobilizada y dolorida en cama, mientras un doble de ella misma, mantenía la omnipotencia motriz como si no tuviera peso alguno, no del modo en que por momentos el cuerpo de Frida parecía ser una carga tan pesada que llegó a escribir cuando los médicos analizaban la posibilidad de amputarle la pierna “pies, para qué los quiero si tengo alas para volar… Estoy preocupada, mucho, pero a la vez siento que será una liberación”. (pág. 134 y 141)

Ahora bien, la polio fue tan sólo un anticipo de una serie de oportunidades en que su cuerpo la dejaba postrada en cama. Esta ocasión requirió mucha rehabilitación y dejó una secuela en una de sus piernas de por vida.

El doble y la representación cuerpo.

Continuando con la descripción de su desmentida de una realidad y la puesta de un doble, en este caso representado por la amiga imaginaria,  que posteriormente Frida asoció al cuadro Las dos Fridas donde dos autorretratos de sí misma se encuentran unificados por dos medio corazones y un mismo sistema circulatorio. Las formaciones sustitutivas con transacciones entre la instancia que opera la defensa y los tres amos del yo; pulsión, realidad y superyó, nos interesa aquí lo que se pone como sustitución en los casos en que la defensa se opone a la realidad o al superyo, tal como ocurre en este caso. La formación sustitutiva se corresponde entonces con la colocación de un doble. Recordemos que Freud (1919h) describe tres tipos de dobles: la imagen especular, la sombra y el espíritu; a los que Maldavsky agrega retomando a Lacan al número como doble. Cada doble deriva del “esfuerzo anímico por tramitar una erogeneidad determinada y el fracaso en la identificación con dicho doble indica la claudicación psíquica en esta difícil tarea de procesamiento de la pulsión sexual” (Maldavsky, 1992. Pág. 52). Aquí nos encontramos especialmente con dos tipos de doble graficados excepcionalmente en el cuadro nombrado, el número, en lo que Frida quedaba convertida cada vez que era internada, cada vez que su cuerpo quedaba traspasado y sin protección y la lógica en juego intrasomática se evidencia en el corazón partido y compartido con el otro doble, el de la imagen especular. Este último reaparece con suma frecuencia ya que Frida contaba consigo misma como modelo cuando luego del accidente su madre mandó colocar un espejo en el baldaquino de su cama para que Frida pudiera mirarse. Ella se miraba y se pintaba, pintaba su imagen en un espejo.

El acto de la proyección no defensiva normal está centralmente determinado y dirige un interrogante al mundo, configura la espacialidad. Y la diferenciamos de otras modalidades de la proyección que son de tipo defensivas, la normal y la patológica. Vemos una doble falla en su acceso a una cualificación posible.

Vemos por un lado, una falla en la constitución de la conciencia originaria y su capacidad de lectura de una realidad, y por otro la dificultad de constituir a su cuerpo como instrumento adecuado de extensión proyectiva de los propios procesos internos. El cuerpo de Frida siempre estuvo discapacitado por lo menos para esta función, entre otras. Respecto de la constitución de la propia representación cuerpo, ésta queda alterada permanentemente y respecto de su proyección en una espacialidad. Evidencias de ello están en sus cambios en el grafismo de su diario, si bien esto último también debe ser considerado a la luz de su adicción a la morfina ya instalada para esa época.

Ahora bien, cuando los mecanismos que intervienen son del tipo de la desestimación  de un fragmento de la realidad, puede suceder que no se alcance una restitución posible, al modo de lo que Sami Ali describe como la represión de la función de lo imaginario, la imposibilidad de proyectar. Pero, ¿qué sucede entonces con la libido retirada de las percepciones?. Pareciera tener un destino de estancamiento libidinal hasta que se cuente con el contexto susceptible de proveer las representaciones adecuadas para su tramitación.

El accidente

Frida lo recordó de la siguiente manera: “A poco de subir al camión empezó el choque. Antes habíamos tomado otro camión; pero a mí se me perdió una sombrillita y nos bajamos a buscarla, fue así que subimos a aquel camión que me destrozó. El accidente ocurrió en una esquina, frente al mercado de San Lucas, exactamente enfrente. El tranvía marchaba con lentitud, pero nuestro camionero era un joven muy nervioso. El tranvía, al dar la vuelta, arrastró al camión contra la pared.
Yo era una muchachita inteligente, pero no práctica, pese a la libertad que había conquistado. Quizá por eso no medí la situación ni intuí la clase de heridas que tenía. En lo primero que pensé fue en un balero de bonitos colores que compre ese día y que llevaba conmigo. Intenté buscarlo, creyendo que todo aquellos no tendría mayores consecuencias.
Mentiras que uno se da cuenta del choque, mentiras que se llora. En mí no hubo lágrimas. El choque nos botó hacia delante y a mi el pasamanos me atravesó como la espada a un toro. Un hombre me vio con una tremenda hemorragia, me cargó y me puso en una mesa de billar hasta que me recogió la Cruz Roja”.

Su columna vertebral se rompió en tres lugares de la región lumbar. También se fracturó la clavícula y la tercera y cuarta costillas. Su pierna derecha sufrió once fracturas y el pie derecho fue dislocado y aplastado. El hombro izquierdo estaba fuera de lugar y la pelvis, rota en tres sitios. El pasamanos de acero, literalmente, la atravesó a la altura del abdomen; entró por el lado izquierdo y salió por la vagina. “perdí mi virginidad”, dijo luego. (Herrera, 1985). La columna como función de sostén fracturada, Frida no sólo fue sometida a 32 operaciones a lo largo de su vida sino que pasó gran parte de ella en cama por recaídas o bien usando corsets de yeso o metal (28 en total) que hacían las veces de una prótesis de su propia columna.

Y es cierto que “mentiras que uno se da cuenta del choque, mentiras que se llora”, es una verdad paradigmática de lo que sucede con el aparato psíquico cuando grandes montos de estímulo lo inundan, arrasando su coraza de protección antiestímulo. Resultando de ello la claudicación de todo el sistema de representaciones, que en otras ocasiones permitiría un procesamiento pulsional del estímulo, siempre y cuando éste no exceda cierta cantidad. En el accidente, Frida quedó sumergida en las cantidades que luego se plasmarían en sus escritos y cuadros sólo como frecuencia, como puro ritmo.

Posteriormente, la sucesión de tratamientos y operaciones determinaron una modalidad económica de su aparato psíquico al modo de las neurosis traumáticas. Freud describe que la energía irrumpiente en el trauma es mecánica, en oposición a la energía química, pulsional,  que requiere de una complejización mayor.

“Unos cuantos piquetitos”

Es el nombre de uno de sus cuadros (1935), pintado luego de la noticia en los diarios de que un alcohólico había matado de varias puñaladas a su mujer y que al ser detenido protestó diciendo que sólo le había dado “unos cuantos piquetitos”. Este cuadro hace alusión a dos aspectos de Frida, por un lado al estado en que se encontraba su conciencia, como alcoholizada, y aunque a veces lo estaba, sobre todo cuando hacia el final de su vida su estado corporal desmejoraba irreversiblemente, no era necesario que estuviera alcoholizada para que percibiera la realidad como luego de haber ingerido sustancias que la aturdieran, siguiendo el modelo de la morfina que le suministraban los médicos luego de una operación (1946) cuando el dolor era insoportable y que luego no pudo abandonar. Este modelo fue descripto por Freud en la conferencia 24 (1916-17). El otro aspecto a que se refiere el cuadro, consiste en los “piquetitos”, la sucesión de golpes con que su cuerpo fue sometido a lo largo de la vida conformando una neurosis traumática, una adicción a recibir más golpes que la dejen sin conciencia, como estaba la mujer del cuadro, muerta con los cuchillazos abriendo heridas por donde manaba la  sangre sin fin, como manaba su libido cada vez que Frida quedaba arrasada por un golpe más.

Uno de los dolores posiblemente más poderosos en su vida, fueron sus celos pasionales que no alcanzaban a ser mitigados. Había una expresión muda de ellos en una pelea que Frida llevaba con su propia conciencia de los celos que las relaciones extramatrimoniales de su marido le provocaban, y aún antes de que la realidad se lo confirmara. Esta se realizaba a dos niveles, promoviendo ella misma sus relaciones extramatrimoniales, homo y heterosexuales, e intentando sofocar el dolor consumiendo alcohol, morfina y fumando tabaco. Hasta aquí, esbozamos las diversas formas y caminos de expresión en que las pasiones de Frida se fueron transformando.
Bibliografía
Herrera, Hayden (1985) “Frida: Una biografía de Frida Kahlo”. Editorial Diana. México.
Käes, René (1996) “Introducción: el sujeto de la herencia” en Trasmisión de la vida psíquica entre generaciones. A. E. Buenos Aires.
Kahlo, Frida (1944 a 1954) “El diario de Frida Kahlo. Un íntimo autorretrato”. Grupo Editorial Norma. 1995.
Freud, Sigmund (1916-17) Conferencia 24. A. E.
(1919h) Lo ominoso. A. E.
(1923b) El yo y el ello. A. E. Vol 19.
(1929g) Más allá del Principio del Placer. Amorrortu Editores.

Lacan, Jacques (1964) Los Cuatro conceptos fundamentales del Psicoanálisis. Paidós. Bs. As.
Le Clezio, Jean-Marie Gustave (1995) “Diego y Frida”. Editorial Diana. México.
Maldavsky, David (1996) Linajes abúlicos. Procesos tóxicos  y traumáticos en estructuras vinculares. Paidós. Bs. As.
(1995) Pesadillas en vigilia. Sobre neurosis tóxicas y traumáticas. A. E. Buenos Aires.
Meltzer, Donald y Williams Meg Harris (1990) La aprehensión de la belleza. El papel del conflicto estético en el desarrollo, la violencia y el arte. Patia Editorial. Buenos Aires.
Moreira, Diego (1997). “Los actos de lectura y escritura y la supresión de la subjetividad”. En La pubertad y sus transmudaciones. Sobre el desarrollo normal y patológico. Fau Editores. Buenos Aires.
Zamora, Martha (1990) “Frida Kahlo. The brush of anguish”. Chronicle Books. San Francisco. EE. UU.

Anuncios
Categorías:Arte, Cultura Etiquetas: ,
  1. erick delgado
    noviembre 27, 2009 en 2:35 pm

    esto es

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: