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Donde Drácula era, Edipo ha devenido

 por Lic. Waldo García

DRACULA- YO IDEAL Existe desde hace muchos siglos mitos y leyendas referidas al vampirismo, entre los cuales, Drácula se ha convertido en un mito universal contemporáneo que acaba de cumplir cien años. Mito que siempre regresa, creando renovada fascinación, que le permite ser inmortal.

Para caracterizar al Conde Drácula, uno puede partir de un hecho esencial, y es el de la necesidad de beber sangre para poder vivir; elemento vital que solamente lo extrae de las mujeres y en ellas se destaca el goce en la entrega.

Se puede asociar este acto de beber sangre de las mujeres, para alimentarse, con la acción de beber leche materna para  sobrevivir.

Partiendo de esta asociación se puede decir que Drácula aparece como un Yo Ideal, apreciación que a continuación desarrollaré.

Es sabido que desde el nacimiento, el niño, establece una relación de dependencia absoluta con su madre, sin poder diferenciar entre un Yo y un no Yo. Lo que hace que se establezca entre el niño y el pecho de la madre, una unidad; la madre es el primer doble del niño, que asegura la supervivencia  del mismo.

Este tema, lo trata Freud, en su texto “Lo siniestro”(1919) y citando a Otto Rank, dice que el doble es en esta primera etapa una medida de seguridad contra la destrucción del Yo. Momento que no se ha establecido todavía la diferencia entre el Sujeto y el Otro, y donde se inscriben las primeras experiencias de placer y dolor.

Será ese Otro (madre) el generador del Yo Ideal en el bebé, a su vez este infans completará a la madre, lo que hace que aparezca como un Otro no castrado. Constituyéndose la dupla  madre fálica/Yo Ideal, como una célula narcisista.

Ese infans idealizado por el Otro (madre), hace que el Yo sea ideal de sí mismo, inscribiéndose en el aparato psíquico y permitiendo la representación de ese sí mismo.

Este momento de idealización por parte de la madre, es el espejo en donde el infans se reconocerá vía identificaciones primarias. Lacan dirá que el Yo Ideal es una formación narcisista que tiene lugar en la fase del espejo.

Una vez superado este momento de narcisismo primitivo, el doble ubicado , ya no en la madre, sino en aquel que remita a ese narcisismo, no será asegurador de la supervivencia, sino que se convierte en siniestro mensajero de la muerte. Lugar que le corresponde a Drácula, imagen de un Yo Ideal omnipotente y narcisista. EDIPO- IDEAL DEL YO

El Otro (madre) inmortaliza su narcisismo en un ser que se va transformando en Sujeto, a igual que las mujeres de Drácula son inmortalizadas en el encuentro con él.

Ahora bien, este destino del Sujeto de tomar a su yo como Ideal, debe abdicar. Para que esto suceda se debe llevar adelante un complejo proceso, que incluye renuncias pulsionales, la presencia del complejo de castración configurando la oposición amor- decepción y además, un proceso de elaboración psíquica que derivará en la represión. Proceso en que deberá producirse la caída del Yo Ideal para que se instaure los Ideales del Yo.

Este complejo proceso a que hacía referencia es nada menos que el Complejo de Edipo, en donde será condición la aparición de la función paterna, padre simbólico que transmitirá prohibiciones y leyes y determinará la separación definitiva de la célula narcisista madre- infans, por lo tanto ese Otro aparecerá como castrado. Esta será condición necesaria para salir a la búsqueda de otros objetos y hacer el pasaje a la cultura.

Si el Yo Ideal era constituido vía identificaciones primarias, el Ideal del Yo será posible a través de las identificaciones secundarias, condiciones necesarias para la supervivencia del yo, del posicionamiento frente a la sexualidad y a la aparición del sujeto como deseante.

Para alejarse de la locura, la muerte y el incesto, es necesario llevar por buen camino este recorrido que va de un Otro no castrado (fusión madre- infans) a un Otro castrado (Edipo). Pero luego, también se debe renunciar a que Otro (A) encarne a ese Otro no castrado.

Es en  este sentido que Drácula debe quedar sepultado para que avenga Edipo. EL SINIESTRO RETORNO DE DRACULA

En la medida que Drácula retorna, lo hace en ese lugar de complejo infantil, que debería haber quedado sepultado o velado y sin embargo retorna . Algo del yo primitivo no fue sepultado y regresa con forma de fantasía.
Si tomamos al vampirismo como una fantasía universal, comprenderemos, la seducción que produce el retorno de ese Yo Ideal, transformado en siniestro.
Freud, decía que lo siniestro era un efecto que sucedía cuando lo familiar, que ha quedado reprimido, retorna transformado en algo extraño. No sería algo nuevo, sino algo familiar en la vida psíquica.
Este sentimiento se puede experimentar en muchos fenómenos, por ejemplo, que un aparente ser imaginado sea en realidad un ser vivo o la inversa. Drácula, ser imaginario que debería permanecer muerto, aparece con vida desmintiendo su carácter mortífero.
También siguiendo a Freud, lo bello aparece como límite de lo siniestro; refiriéndose al arte, sostiene que la estética mantiene velado algo del orden de lo siniestro, que debe permanecer oculto.
Así, Drácula se presenta como el bello, impactante y seductor Conde, que fascina escondiendo aquello referido a lo siniestro.
Se puede pensar a Drácula como la personificación del Yo Ideal de Jonathan Harker, que para poder acceder a su amada Mina, debe matarlo; esta acción es llevada acabo por el mismo Harker (cortándole el cuello) y por el señor Morris (clavándole el machete en el corazón) conducidos por el Dr. Van Helsing, dueño de la cultura y la ciencia y que ocupa el lugar de un padre simbólico remitiéndose a la función paterna, que debe producir esa castración para que Jonathan pueda acceder a la sexualidad, al amor y a la realización de deseo de reunión.
Drácula es para los personajes de la novela una especie de espejo, en donde encuentran la imagen de lo más profundamente perdido. Pero me aventuraría  a decir que algo de este orden sucede con los lectores de la novela o espectadores de las películas, en donde son despertadas fantasías de ese momento sepultado y así Drácula sigue fascinando a generaciones desde hace cien años.
 
Referencias Bibliográficas
Lo siniestro. Freud
Introducción al narcisismo. Freud
Escritos 1 y 2. Lacan
Drácula. B. Stoker

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