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Leonardo Favio: la estética en el cine argentino

por Waldo García

Leonardo Favio reúne varias características que lo ubican entre los mejores directores que ha dado el cine nacional; algunas de ellas son: su sobresaliente estilo y estética que ha revolucionado al cine local, su enorme capacidad para transmitir una gran carga de sensibilidad y emotividad, la influencia de grandes directores del mundo y tener como maestro a Torre Nilsson.
Algunas de sus películas hoy son leyendas dentro de la historia del cine argentino y su genialidad se encuentra en aquellas películas, pero también  se puede rastrear en las películas que fueron consideradas de menor calidad.
Favio nace en cuyo, Mendoza en 1938; conoció la pobreza, la delincuencia, las estadías en los institutos de menores y la cárcel.
Su madre escribía libretos para radioteatros y es de esta manera que logra interpretar algunos papeles en ellos. Su relación con el cine comienza en 1958, interviniendo  como actor de reparto en “El Ángel de España” de Enrique Carreras.
Al año siguiente tiene su primer papel importante en “El Secuestrador” de Torre Nilsson y luego en “El Jefe” de Fernando Ayala.
Su aprendizaje cinematográfico proviene de su gran maestro Torre Nilsson, de ver cine de Fellini, de Bergman, pero muy especialmente la influencia de Robert Bresson. Pese a estas influencias, su propio desenvolvimiento como realizador generará una estética y un estilo muy particular que lo diferenciará de Bresson y mucho más de Torre Nilsson. En referencia a Nilsson, en algún momento Favio dijo: “Más que su obra admiro el ejemplo de su conducta intachable para con el cine”.
En otro momento manifestó: “Estoy seguro que mi cine a partir de Crónica … fueron los repetidos intentos míos para deslumbrar a Babsy (Nilsson) y que me quisiera más”(1).
Su carrera como director comienza por la intención de seducir a la actriz María Vaner, a quien le había dicho que estudiaba cine y para demostrarle que tenía algo filmado realiza su primer corto “El Amigo”. Este corto es recordado por quienes lo han visto, como anticipatorio de su primera trilogía de largometrajes.
El primero de ellos fue “Crónica de un niño solo”(1965); el debut fue impecable en su manejo estético y técnico, lo que hizo que la crítica a favor no tardará en llegar. La historia es simple, un niño vagabundea sin rumbo y la historia está impregnada de la marca social, la crueldad y la dureza, pero también la ternura.
Más allá de la historia, interesa de que manera está narrada y Favio sabe que la cámara es el elemento de narración, con la perfecta combinación del sonido, de la puesta en escena, el montaje, etc. El resultado es una narración contundente de lo trágico y lo horroroso.
La segunda película de esta trilogía se llamará “Este es el romance de Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza…. y unas pocas cosas más”, no hay duda que es el título más largo de la historia del cine argentino. Con esta película su estilo se va asentando y no deja de estar ausente la temática social.
La trama es sencilla: El Aniceto ( Debut de Federico Luppi) pierde el amor de la Francisca a causa del deseo que lo lleva hacia Lucía (María Vaner). Luego va a comprender que Lucía pertenece a una realidad distinta a la suya, desatándose la tragedia.
La película tuvo muy buena crítica pero no logró despertar el interés de la gente. Sin darse por vencido, Favio, filma lo que sería su obra maestra: “El Dependiente”(1968).
En este film continúa con los personajes perdedores, humildes, aparecen temas como la locura y la muerte, lográndolos  a través de una atmósfera enigmática y absurda. Además se destaca, lo que sería una constante en Favio, el gran cuidado en la marcación actoral.
De esta película, Favio dijo: “Es sórdida, pero lo satírico y todo lo que pueda impactar al público debe tener un fondo dramático… Es pobre gente, perdida en un pueblo, sin horizontes. Pero es gente que sienten. Como en Chéjov, aunque no tenga nada que ver; en blanco y negro pero sin regodearme con sus miserias. Mostrándolos simplemente tal como son.» (2)
Ante el fracaso económico de sus películas, decide lanzarse como cantante y aprovechando su buena repercusión, en esta nueva actividad,  actúa en dos películas musicales.
En 1972 comienza a rodar “Juan Moreira”  y junto con ella se inicia una nueva etapa cinematográfica. No solo comienza a filmar en color, sino que también las temáticas serán otras a igual que el lenguaje cinematográfico.
En este film lo social estará tomado a través de esta leyenda popular, ejerciendo una enorme atracción de público. Si bien, Favio, había logrado un film más comercial, la calidad estética del film hablaba de su gran talento.
En 1975 filma otra leyenda popular “Nazareno Cruz y el Lobo”; para narrar esta fábula utiliza una estética sin precedente en nuestro cine. Favio nos recuerda que el lenguaje del cine  es en primer lugar visual y justamente con bellas imágenes recrea poéticamente una historia mitológica  y épica.
Con esta película supera el éxito comercial de “Juan Moreira” y se convierte hasta ese momento, en la película argentina más vista.
En 1976 filma “Soñar, Soñar”, con Carlos Monzón y Gian Franco Pagliano como protagonistas. La crítica fue dispar y económicamente un fracaso.
Pasado el tiempo muchos encontrarán en este film algunos puntos de contactos con sus primeras películas.
La actuación de sus protagonistas es mala, pero para algunos fue en forma deliberada la elección de dos protagonistas que noeran actores; esto relacionado con el argumento, en que dos habitantes de un pueblo quieren probar suerte en Buenos Aires como artistas, a pesar de la falta de condiciones.
Luego de esta película vendría el exilio, las idas y venidas y finalmente después de 16 años vuelve a filmar, lo hace retomando un mito popular “Gatica, el mono”(1992); a pesar del tiempo transcurrido el talento seguía vivo.
Favio  pasó de un cine de autor a un cine espectáculo o mixto,  combinó cultura popular con la llamada culta, pero sobre todas las cosas sabe que hacer cine es el arte de la utilización de una gran variedad de recursos técnicos, de la importancia de la estética y que  una cámara es un elemento de narración. Este saber es acompañado por un gran talento, combinación que lo convierte en un gran director de cine.

Notas:
(1) Clarín del 7 de febrero de 1988
(2) Revista Confirmado, 24 de Agosto de 1967

Bibliografía:
Alberto Farina, Leonardo Favio, Centro Editor de América Latina
Revista Film Nº 2

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Categorías:Cine Etiquetas: , ,
  1. Byron Jurado
    octubre 16, 2008 en 11:08 am

    Disculpen quisiera pedirles un gran favor esperando reciver una respuesta positiva les agradescon anticipadamente si no es asi.
    Llevo mucho tiempo buscando una direccion o casillapostal donde podes escribir a LEONARDO FAVIO para poder expresar a traves de mis letras el gran afecto que tengo hacia el si uds. me podrian ayudar vivire muy agradecido ….
    Espero una respuesta positiva o negativa de parte de uds.
    Gracias

  2. octubre 16, 2008 en 1:43 pm

    Estimado Byron:
    lamentablemente no tenemos esa información, esperamos tengas suerte en tu búsqueda.

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