Inicio > Psicología > Recorrido histórico de la constitución del campo clínico de la histeria.

Recorrido histórico de la constitución del campo clínico de la histeria.

 Por Lic Waldo García

Se trata de la constitución de un campo heterogéneo, en donde las discusiones clínicas perduran desde hace siglos tanto en la psiquiatría como en la neurología.

Hay dificultades diagnósticas del pasado que perduran en la actualidad, como son el caso de la similitud y las diferencias entre la histeria, la hipocandría, la epilepsia y la neurastenia. También hay que tener en cuenta la noción psiquiatra  de locura histérica, en donde la discusión gira alrededor de su diferenciación con la esquizofrenia y con la demencia precoz.

Desde la época de Hipócrates y hasta fines del siglo XVII, la histeria fué considerada como una enfermedad de la mujer, como efecto de desórdenes uterinos (hysteron: útero).

En el año 1618 el Dr Lepois, la consideraba como una enfermedad cerebral primitiva cercana a la epilepsia y relacionada a los sexos; destacando entre los síntomas: las cegueras, sorderas, afonías, parálisis, temblores, palpitaciones, angustia, etc.

En 1681, un médico ingles llamado Sydenham, reune la problemática de la histeria y la hipocondría, considerando que los cuadros histéricos no forman parte de la alienación mental, sino que era una enfermedad del sistema nervioso que comprometía a todo el cuerpo (idea que hoy perdura en algunos sectores de la psiquiatría).

Luego aparecen algunos estudios en donde comienzan a separarse la histeria de la hipocondría, considerando a esta última como un delirio parcial y la histeria se comienza a definir como neurosis.

El término neurosis comenzó a ser utilizado por el Dr Cullen en 1775, para designar las enfermedades sin fiebre y sin lesiones locales verificadas.

Luego la histeria va a ser nuevamente emparentada con la epilepsia, por la semejanza de los ataques. Aunque en la histeria no hay rigidez pupilar, no se golpean al caer, no se muerden la lengua, no hay emisión de orina y el trazado del electroencefalograma no es el que ofrece la epilepsia, se consideraba a la histeria como una afección cerebral.

Así es como entra en la psiquiatría con el nombre de Locura Histérica, nombre dado por Griesinger, fundador de la psiquiatría alemana. Esta idea es retomada en Francia por Morel y Fabret hasta llegar a Charcot, que se encarga de separar la histeria de la locura.

Recordemos que Charcot investigaba en la Escuela de la Salpetriere, en donde va a estudiar Freud. Charcot comienza a generar el grupo de fenómenos que se llama Histero-hipnotismo, en donde había un funcionamiento particular del sistema nervioso que permitía al sujeto entrar en estado hipnótico.

Continuando la Escuela de Bernhein los trabajos con hipnosis. Es así que Freud comienza a investigar con Charcot, Bernhein y Breuer, heredando el tema central de esa época que era el estudio de la histeria.

Freud comienza a utilizar la hipnosis para que las pacientes revelaran la génesis de sus síntomas, preguntándose por qué los pacientes no recuerdan fragmentos de sus historias, que si eran revelados en estado hipnótico.

Freud comienza a separarse de la medicina para constituir los fundamentos del psicoanális a partir de la histeria. Irá desarrollando nociones referidas a un campo psíquico separado, a la represión, defensa y conflicto para perfilarse hacia lo que será la primera tópica (Inconsciente, consciente y preconciente). Estos conceptos los irá articulando a la noción de sexualidad, referida en su comienzo a “escenas reales de seducción”, para luego ser articulada a la fantasía de deseo. Pero siendo el complejo de Edipo el nódulo de las neurosis.

En su primera época de investigación, Freud extrae a la histeria del discurso médico, considerándola como un campo variado de sintomatología, despejada de las leyes del funcionamiento del sistema nervioso e introduciendo el mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos: la represión. Y los síntomas histéricos tendrán que ver con la liberación de lo reprimido, expresándose en la histeria de conversión a través del cuerpo (cegueras, contracturas, crisis convulsivas, etc.), pero también en esta primera época Freud hablaba de las histerias poco conversivas y las testimoniales, cuyos síntomas eran alucinaciones, fobias, modificaciones del humor y de la voluntad.

Finalmente los estudios de Freud, determinarán que el origen de la histeria no será el trauma ocurrido en el exterior sino la fantasía inconsciente y que debemos articular con la segunda tópica (Yo, Ello y Supeyó), temas que serán desarrollados en una próxima entrega.

Anuncios
Categorías:Psicología
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: