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Pirandello: teatro en la cima

 

Leer a Pirandello conmueve, estremece, sacude y a veces desorienta. Gran parte de estos sentimientos que Pirandello provoca en el espectador o lector , se deben a la presencia permanente y simultánea del humor y la fatalidad, que no sólo actúan como recursos dramáticos sino que cumplen una función más trascendente.

El humor y la fatalidad fueron los estados fundamentales de la existencia de Pirandello, quien padeció angustias como padre y esposo, además de haber sido protagonista de un dramático período histórico en el que vio esfumarse la ilusión de la paz en 1914.

Pero no sólo vivió el primer desequilibrio universal de este siglo, sino que también asistió al agotamiento del positivismo filosófico y del realismo – naturalismo en las Letras. Y para cualquier hombre, ésto no es poco.

Sin embargo, transitó por el camino de la vida con un humor a toda prueba.

Pero, ¿cuál es el sentido que Pirandello le asignó al humor?.

Para él un verdadero humorista se desdobla encomendando una parte al sentimiento y una parte a la reflexión que actúa como espejo interior del hombre. Bajo estos conceptos desarrolló sus obras dramáticas, que como él mismo señaló “lindan entre el calor del sentimiento y el frío de la reflexión”. De manera que no hay humor que se sostenga si no está avalado por la reflexión.

Pirandello logró hermanar la gracia , la ironía, lo cómico y lo patético, estableciendo un juego de contrarios que en primera instancia, mueve a la risa franca y espontánea y que inmediatamente después, se transforma en sabor amargo.

Como dramaturgo, su gran innovación fue la técnica del “teatro dentro del teatro” expresada fundamentalmente en la trilogía Sei personaggi in cerca d ‘ autore (1921), Ciascuno a suo modo (1923) y Questa sera si recita a soggetto (1928-29).

Estas no sólo son obras de un carácter único, sino que también son una especie de “arte poética” del teatro. En esta trilogía Pirandello expuso una serie de temas que lo obsesionaban como dramaturgo: el problema del autor, de los personajes como criaturas dramáticas y autónomas, la cuestión de diversos espacios escénicos superpuestos y el desarrollo argumental descompuesto en planos simultáneos (ilusión – realidad).

Escenarios vacíos, directores furiosos, personajes que exigen que se les dé vida a través del teatro, actores que se rebelan frente al director o que se convierten repentinamente en espectadores, un público confundido por situaciones que no saben si corresponden al espectáculo o no; son los ejes fundamentales de esta innovación.

Sin embargo, a pesar de este aparente caos, Pirandello logra un todo armónico que sostiene sus obras. Y es aquí donde radica su genio.

La obra Sei personaggi in cerca d´autore es sin duda la más original de sus producciones. En ella el lector o espectador puede distinguir claramente dos conflictos simultáneos que se desarrollan en un mismo espacio escénico: el escenario vacío de un teatro donde una campañía va a comenzar el ensayo de una obra de Pirandello, Il giuoco delle parti. Allí aparecen seis extraños personajes que hasta ese momento sólo han existido en la mente de su autor, solicitando que se les permita representar su drama. Llegado este punto, los planos de realidad y ficción son imposibles de distinguir, el espectador se pregunta una y otra vez qué es verdad y qué es mentira en esta obra. Quizás Pirandello nos dé la respuesta cuando en el prólogo de Sei personaggi in cerca d´ autore dice que “… es una mezcla de tragedia y comedia, de fantasía y de realidad, en una situación humorística de todo punto nueva y harto compleja; un drama que, por medio de sus personajes (…), quiere a toda costa encontrar la manera de ser representado en cuanto tal; la comedia de las vanas tentativas de esta realización escénica improvisada …”.

Estas innovaciones marcaron el alejamiento definitivo de la dramaturgia tradicional y la inauguración de una nueva etapa en la historia del teatro universal.

Escritor de “naturaleza filosófica”, desechó las teorías naturalista – realista del teatro de su época y llevó al plano del arte teatral las teorías del relativismo. En sus obras no existe una verdad unívoca , por eso como espectadores, nos enfrentamos a realidades huidizas e inaprehensibles y a personajes con un yo múltiple (actores – espectadores – personajes) que nos desorientan.

Pirandello logró acortar la distancia entre vida y ficción, llevando ésta última al límite de sus posibilidades. Basta con recordar al Director de Ciascuno a suo modo preguntando: “¿Pero, señores míos , estamos en el teatro o estamos en la calle?” o la escena de Questa sera si recita a soggetto en la que la Primera actriz casi muere al representar la muerte de su personaje, Mommina.

Repentinamente la vida irrumpe en el teatro y el espectador tiene la impresión de que teatro y vida son uno solo. ¿Acaso las preocupaciones ontológicas de los personajes pirandellianos no son las mismas que las de cualquiera de nosotros? .

Todas estas novedades técnicas de Pirandello fueron injustamente condenadas por algunos críticos de la época que no supieron o no quisieron advertir que así como el mundo moderno se renovaba, también lo hacían las estructuras artísticas del pasado. Pasa que Pirandello no sólo puso al desnudo los artificios de la tradición teatral sino que lo hizo con una ironía y una audacia sin igual. Fue un provocador, un imprescindible que mostró genialmente y sin vacilaciones las incongruencias del mundo moderno a través de su arte, en forma dramática.

Por eso leer a Pirandello sacude, estremece, desorienta y a veces abofetea a quienes están sumidos en la naturalidad de la existencia.

Luigi Pirandello nació el 28 de junio de 1867, en Agrigento, Sicilia.

Estudió Letras en la Universidad de Roma y obtuvo su doctorado de filología en Bonn. En 1893 vuelve a establecerse en Roma, donde colabora en revistas literarias de la época.

Sus primeros trabajos incluyen dos libros de poesía: Mal Giacondo (1889) y Pasqua di Gea (1891); una traducción de “Romische Elegien” de J.W. von Goethe; y varios cuentos cortos.

Entre sus novelas se destacan Il fu Mattia Pascal (1904) y I vecchi e i giovani escrita en 1913 y Uno, nessuno y centomila (1925-26)

En el ensayo L’ Umorismo (1908), Pirandello expone los principios de su arte dramático.

Entre los años 1921 y 1933 realizó una amplia producción teatral que incluye: Vestire gli ignudi (1923), Ciascuno a suo modo (1924) y Questa sera si recita a soggetto (1930). Sei personaggi in cerca d’ autore (1921) y Enrico IV fueron consideradas sus más grandes obras dramáticas.

En 1934 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura.

Muere enfermo de pulmonía , en Roma, el 10 de diciembre de 1936 .

Por María Alicia Camino

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Categorías:Teatro
  1. Aún no hay comentarios.
  1. febrero 4, 2013 en 3:08 am

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