Inicio > Psicología > El juego como intervención clínica

El juego como intervención clínica


Cuando los padres consultan por su hijo, demandan algo. Pero, ¿cómo ubicar la demanda del lado del niño? ¿cómo generarla? ¿En que lugar tendríamos que ubicarnos como especialistas de estimulación temprana para que esto se genere? ¿Cuál sería el lugar transferencial en que un niño nos ubica?.

Los niños juegan con el especialista que sea. Esta es su ocupación más intensa.

Pero para que lo haga, es necesario que alguien haya anticipado un juego allí donde todavía no lo había; y es diferente, estructuralmente hablando, un juego sancionado por otro, que el juego propiamente dicho.

En el juego hay oposición significante, hay un jugador que lo encarna y un marco que lo sostiene, y es en el juego donde el niño va constituyendo su subjetividad. Es en ese escenario en que el niño se apropiará de los significantes que lo marcaron.

El juego le permitirá ir elaborando, darle sentido a esos significantes, sentido que se despliega en la actividad lúdica y que es posible de ser leído.

En la clínica con niños, entonces se trata de que el niño juegue y que nuestro trabajo cause el juego, posibilite el armado de una escena para que el niño allí devenga sujeto.

Jugar implica obtener un placer. Placer en hacer activamente (como sujeto) lo sufrido pasivamente (como objeto); y el juego es algo serio, se despliega en un escenario diferente de la vida real y así se le quita el riesgo ya que de una ficción se trata.

Hamlet escenifica una obra – dentro de la obra de Shakespeare – Representa el asesinato del Rey, y el Rey usurpador palidece, su cuerpo se compromete allí donde una verdad lo asfixia, verdad cruda, desprendida del significante. Se trata del asesinato perpetrado por él, ya no de una ficción y las luces se encienden. La representación es interrumpida.

Cuando en el juego la realidad irrumpe, al niño le resulta insoportable ya que se lo remite al riesgo puro. ¿Cómo intervenir entonces?.

Si nos convertimos en meros espectadores nada promoveríamos. Hace falta hacer algo. Hacer que se relaciona con nuestro deseo. Y el deseo del analista en la clínica con niños es el “deseo de juguete”.

Y nuestro deseo es que un niño nazca en el juego, que deje de ser una marioneta en manos de Gepetto para comenzar a apropiarse de su cuerpo y sus palabras, que pueda advenir un niño de carne y hueso que escriba sus propios textos, que emerja allí un sujeto de su propio deseo.

Y si lo que el niño hace es jugar, entonces éste será nuestro instrumento de trabajo. Ofrecerse como juguete, ocupar éste lugar y ponerlo en escena. El analista entonces causa la escena, desde el lugar del juguete.

Es en el juego donde aquellos primitivos significantes que lo marcaron comienzan a hablar, a circular, a desplegarse en el tiempo del “dado que yo era…”, tiempo donde el niño conjuga el pretérito con el futuro.

El niño comienza a borrar las primeras huellas, remitiéndolas al olvido y así produciendo nuevas -propias marcas-. El encadenamiento del significante libera al sujeto.

Pero si éstas marcas no se produjeran, si nadie anticipó el juego del niño, por sí mismo no lo hará. Gepetto quedará por siempre moviendo los hilos. Y si no manifiesta su deseo de hijo, jamás aparecerá el hada que otorgue vida al niño, que lo introduzca en la dimensión humana, quedando en el tiempo circular del eterno retorno, donde todo permanece siempre igual, donde los movimientos no lo llevan a ningún espacio ni tiempo diferentes.

Tendremos así un eterno niño.

El juego entonces introducirá al niño en la dimensión humana, en el tiempo del ser – para – la – muerte, en el tiempo de la oposición significante, en el tiempo del Sujeto de deseo.

Por Lic. Liliana Bottazzi

Anuncios
Categorías:Psicología
  1. carlo
    agosto 31, 2008 en 12:15 am

    donde dices:los niños juegan con el especialista que sea, te refieres a un eventual profesional, o a una escuela, y/o tambien al o los padres, o sea “ese alguien” ?
    La palabra significante me trae recuerdos de cuando estudiaba linguistica hace muchos años.
    La terminación ” pero si estas marcas no se produjeran ” me entristecen , tal vez por tratarse de la dura realidad para muchos niños.
    Nunca pensaste en algun taller grupal de recuperación para niños con problemas ? o proponerte en alguna institución municipal o provincial o en algun jardin ?
    Bueno alguna boludez uno se las puede permitir no ?

  2. abril 22, 2009 en 11:50 am

    Me encantó el artículo y además me es de mucha utilidad ya que estoy empezando a trabajar con niños, espero leer más sobre intervenciones en la clínica con niños. Gracias

  3. beatriz
    junio 9, 2010 en 1:33 pm

    Hola necesitaría comunicarme con usted. Porque a mi hijo Lautaro Cabero de 10 años le solicitaron una derivación con un psicólogo. De la obra social me dieron un número de celular pero lamentablemente no me pude comunicar. Por favor necesitaría una respuesta.
    Muchas Gracias..Beatriz

  4. hugo basile
    junio 9, 2010 en 4:09 pm

    beatriz :
    Hola necesitaría comunicarme con usted. Porque a mi hijo Lautaro Cabero de 10 años le solicitaron una derivación con un psicólogo. De la obra social me dieron un número de celular pero lamentablemente no me pude comunicar. Por favor necesitaría una respuesta.
    Muchas Gracias..Beatriz

    Estimada Beatriz, este artículo tiene más de 10 años y no tenemos contacto con la Lic. Bottazzi
    Atte
    Hugo Basile

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: