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Borges: Maestro de la literatura universal


La literatura de Borges nunca permitió indiferencia, ha suscitado admiración o repudio. Lo cierto es que fue un maestro de la literatura universal, cuya popularidad se extendió por todo el mundo, logrando innumerables premios internacionales e interminables giras.

Su figura despertó diversas polémicas, en donde más que cuestionamientos literarios eran críticas de origen políticas. Por lo tanto fue acosado por los nacionalistas y por la izquierda, debido a su antipopulismo. Pero esas historias ya pertenecen al pasado y afortunadamente ha quedado el Borges escritor.

La literatura de Borges es construida en el entrecruzamiento de la cultura europea con la cultura rioplatense, por lo tanto es una literatura de frontera entre Europa y América.

Borges veía en “Don Segundo Sombra”, libro preferido de los nacionalistas, un entrecruzamiento cultural; consideraba que estaba lleno de contenidos gauchescos pero su fábula o su historia está en Kipling y Twain y en las metáforas francesas, pero decía que no por esto es menos argentino. Lo que quería demostrarle a los críticos nacionalistas es que este libro es producto de un cruce cultural.

El cruce de culturas en Borges se puede rastrear en su propia historia; era descendiente de sangre criolla por el lado materno, ya que sus antepasados son el Coronel Suarez, el General Estanislao y Laprida.

El Coronel Suarez, bisabuelo de Borges, fue primo y enemigo de Rosas, su nieto lo recordará en el poema “Inscripción Sepulcral” de su primer libro “Fervor de Buenos Aires”.

Su abuelo paterno fue el Coronel Francisco Borges Lafinur casado con la inglesa Fanny Haslam. Este abuelo, que muere en batalla, será recordado en el poema “El Hacedor” y su abuela inglesa es la que le enseña a leer y hablar el inglés antes que el castellano y de ella heredará la devoción por la literatura inglesa, Dickens, Wells y Benett estaban entre los preferidos.

Su otro abuelo, Laprida, también tiene una historia de sangrientas batallas y será recordado por su nieto en el libro de poemas “Cuaderno San Martín”.

Las historias de sus antepasados fueron material para la prosa y los versos de Borges y también en estas historias está la clave de sus actitudes políticas conservadoras.

La obsesión por la literatura se encuentra en su infancia. Sus primeras lecturas fueron los cuentos de los hermanos Grimm en una versión inglesa y a partir de aquí comienza a leer a Twain, Stevenson, Poe, Dickens, a los ocho años lee la versión inglesa de Don Quijote y luego Las mil y una noches. Esta obra la lee a escondidas en la azotea.

La lectura del Martín Fierro también fue a escondidas, por que le estaba prohibido, debido a que Hernandez había sido partidario de Rosas.

El contacto de Borges con los libros se debe a la gran biblioteca que poseía el padre y al respecto decía: “Todavía puedo verla y mi memoria me lleva a ella constantemente. Era una habitación grande, de techos muy altos, con estanterías protegidas por vidrios, donde reposaban varios miles de volúmenes. Emerson dijo que una biblioteca es un gabinete mágico en el que hay muchos espíritus hechizados; despiertan cuando abrimos los libros. Yo sentí en esa biblioteca de mi padre el despertar de esos espíritus hechizados de los que habla Emerson”.

Eran los tiempo de su institutriz inglesa, de estar todo el día tirado en el suelo leyendo, o la pasión por los juegos en que representaba las aventuras que leía.

Comenzando la adolescencia vendría el viaje tan esperado, Europa; instalados en Ginebra comienza a estudiar el bachillerato, esta ciudad luego se convertiría en una de las más amadas por Borges, a tal punto que es la elegida para morir.

En esos años la necesidad de leer a Heine en su idioma original, lo lleva a Borges a enseñarse el alemán con un diccionario. Dice: “Mi alegría fue enorme cuando comprobé que el diccionario ya no me era imprescindible”.

Poco después descubre un libro de Schopenhauer, que se convertiría en el filósofo predilecto de Borges, también en estos años descubre a Walt Whitman, poeta que provocaría devoción de parte de Borges, y a los grandes escritores franceses.

Todos los escritores descubiertos en su infancia y juventud, marcarán una notable influencia en su posterior escritura y jamás serán abandonados por él; en los ensayos y narraciones siempre recurrirá a ellos.

Pero por aquellos años Borges tienen una estadía en España, en donde conoce a Cansinos-Asséns, este encuentro lo calificó como “el mejor acontecimiento de su vida”. Borges lo consideró su gran maestro. Pero había otro poeta que Borges admiraba y era Macedonio Fernandez. Solía manifestar que “De toda la gente que he conocido en mi vida, ninguna me impresionó tanto como Macedonio Fernández o siquiera de un modo análogo”

En la época que residió en España escribió un libro titulado “Los salmos rojos”, eran veinte poemas en alabanza a la Revolución rusa, algunos de esos poemas aparecieron en revistas, pero el original fue destruido por Borges al partir hacia Buenos Aires.

En 1921 regresa a nuestro país decidido a ser escritor, primero crea revistas como “Prismas” y “Proa” y luego edita su primer libro de poemas “Fervor de Buenos Aires” en donde retoma las fuentes de inspiración ciudadana. En su poema Arrabal, decía:

“….y sentí Buenos Aires.

Esta ciudad que yo creí mi pasado

mi porvenir, mi presente;

los años que he vivido en Europa son ilusorios,

yo estaba siempre (y estaré) en Buenos Aires.”

Luego en 1924,, sale la revista “Martín Fierro”, en donde no había una corriente literaria definida y estaba desprovista de una ideología política, solo varios años después se dividiría en los grupos Florida y Boedo, conservador el primero y socialista el segundo.

Aunque Borges integraba el grupo Florida, consideraba que esta división era una parodia de lo que sucedía en Europa y para poner fin a esa polémica decía que existía un solo grupo, el de Floredo.

Después editaría su segundo libro de poesía “Luna de enfrente” y un tercero “Cuaderno San Martín”, además un libro de ensayos “Inquisiciones”, que siempre renegó de haberlo escrito.

Contando con 30 años comienza a abandonar la poesía, para escribir narraciones, será la época de “Evaristo Carriego”, personaje amigo de su familia que le sirve para recrear su propia ficción.

En mayo de 1932, en la casa de Victoria Ocampo, se conocerían Borges y Bioy Casares, nacería una estrecha amistad; entre en 1940 y 1977 escribieron y publicaron juntos cuentos, traducciones, guiones cinematográficos, crónicas y antologías. Primero usaron el seudónimo Honorio Bustos Domecq (Seis problemas para don Isidro Parodi), luego B. Suarez Linch (Un modelo para la muerte) y finalmente sus propios nombres.

Hacia 1937, las necesidades económicas lo obligan trabajar como auxiliar en la Biblioteca Miguel Cané, ubicada en el barrio de Almagro. Era un empleo con una magra remuneración, fueron casi diez años que recordará con amargura.

El triunfo del peronismo no habría de favorecer a Borges, era conocida su posición antipopulista; irónicamente es nombrado inspector de aves y conejos en los mercados públicos, por lo tanto decide renunciar. Al encontrarse sin empleo comienzan las invitaciones para dar conferencias, son innumerables las universidades que lo tuvieron como orador.

También en esa época editaría su celebre “El jardín de los senderos que se bifurcan” y es cuando surgen sus mejores narraciones: “Ficciones”, “El Aleph”, etc. De esta época son “La muerte y la brújula”, “Otras inquisiciones” y “El Hacedor”.

En Borges la vejez no significó una reducción de su actividad literaria y además vuelve a la poesía, algunos libros serán “Elogio de la sombra”, “La rosa profunda” y “El libro de arena”.

La obra de Borges tiene sus épocas determinadas por temas que lo obsesionaban, primero fueron los ancestros y sus historias épicas, luego la obsesión ciudadana y con ellos la historia de cuchilleros, malevajes, el suburbio, después vendría el mundo fantástico y por último buscador de muerte pero cargada de ironía.

Su obra ha sido exaltada en todo el mundo, ha sido traducido en todos los idiomas y ha obtenido infinidades de premios y sin embargo ha tenido a sus principales detractores en la Argentina y mucho ha tenido que ver, confundir su pensamiento político con su genial capacidad literaria.

Por ser un escritor universalista, él ya no pertenecía solo a nuestro país, era del mundo. En Junio de 1986 muere en Ginebra. Descansa en esa ciudad junto a otro de los grandes argentinos Alberto Ginastera.

“Ya cumplida la cifra de los pasos

que le fue dado andar sobre la tierra,

digo que has muerto. Yo también he muerto.

Lic. Waldo García

Bibliografía:

Roberto Alifano. Borges, biografía verbal. Edit. P&J

Marcos R Barnatán .Conocer Borges y su obra. Edit. Dopesa.

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