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Bertolt Brecht: A cien años de su nacimiento

Bertolt Brecht nació el 10 de febrero de 1898 en Alemania, reside en su país hasta 1933, año que emigra a Austria, luego a Dinamarca, Suecia, Rusia y lo EE.UU. Luego de la guerra vuelve a Berlín, en donde reside hasta su muerte en 1956.

Figurando entre los autores más importante del siglo XX, siempre que se ha hablado de él se toman dos aspectos, por un lado se dice que fue un escritor talentoso, pero que quedó aprisionado a sus intereses ideológicos  y por otro lado es el intelectual de izquierda que ha tratado descifrar la realidad a través del arte.

Lo cierto es que es una combinación de estos aspectos y que su obra teatral y sus numerosos escritos teóricos han ejercido enorme influencia sobre los escritores contemporáneos a él.

En sus comienzos se caracterizó por una radical oposición a la forma de vida y a la visión del mundo de la burguesía; sobre todo su oposición al teatro burgués, sosteniendo que solo estaba destinado a entretener al espectador sin ejercer sobre él la menor influencia. Brecht, desarrolló una nueva forma de teatro que se prestaba a representar la realidad de los tiempos modernos, se encargó de llevar a escena todas las fuerzas que condicionan  la vida humana.

Además de conmover los sentimientos, obligaba al público a pensar; en las representaciones teatrales nada se daba por asentado y obligaba al espectador a sacar sus propias conclusiones. Hasta el fin de su vida sostuvo la utopía de que el teatro podía contribuir a modificar el mundo.

Fue creando una nueva idea del arte como comprensión total y activa de la historia: no contemplación lírica de las cosas y tampoco replegamiento sutil sobre la subjetividad, sino elecciones humanas y morales, verificación de los valores tradicionales y elaboración de una nueva presencia de la poesía en la sociedad.

Estos conceptos quedan expresados en una poesía que escribe ante el advenimiento de Hitler, y dice así:

                                  “En mi combaten

                                    el entusiasmo por el manzano en flor

                                    y el horror por los discursos del Blanqueador

                                    Pero solo lo segundo

                                    me impulsa a la mesa de trabajo”

Tal vez  entre 1937 y 1940, escribe sus obras mayores como : “Vida de Galilei”, “Madre Coraje y sus hijos”, “La buena alma de Tse-Chuang”.

Pero sus producciónes juveniles son verdaderas presuposiciones del gran poeta de la madurez, en donde se encontraban dos aspectos siempre unidos: la estética y los ideales. Tres dramas de esa época marcarían el camino de una nueva poesía: “Baal”(1918), “Tambores en la noche” (1918-1920) y “La vida de Eduardo II de Inglaterra” (1924). En esta época toma distancia de las dos corrientes de vanguardia: el simbolismo y el expresionismo, para que el centro de su escritura sea la concreta dimensión de la realidad. Luego de estos años de juventud escribiría, entre 1929 y 1934, una serie de obras entre las que se destacan: “Línea de conducta”, “Acuerdo” y tal vez el más importante y bello de los trabajos de esta época fue “La excepción y la regla” (1930), obra de profundo alcance humano.

Pero como decía antes, el teatro épico de Brecht alcanza su plena madurez en las obras que van de 1937 a 1944, esas obras ya mencionadas (La vida de Galilei, Madre Coraje y sus hijos, El Señor Puntilla y su servidor Matti) están totalmente ligadas a razones políticas e históricas y con un sobresaliente desarrollo estético.

También publicaría una serie de importantes ensayos referidos a la función del teatro, entre los que se destacan “Popularidad y realismo”(1938), “Observación del arte y arte de la observación” (1939). En estos libros teóricos considera que el arte debe actuar sobre todos los hombres, independientemente de su edad, educación y condición; oponiéndose a las obras de arte que deberían ser explicadas para ser entendidas. Pero también consideraba que la auténtica popularidad no es aquella que banaliza al arte mismo; sino aquel que se democratiza y esto era hacer de un pequeño círculo de entendidos, un gran círculo de entendidos.

Decía: “Si se desea llegar al goce del arte, nunca es suficiente desear consumir cómodamente y a buen precio solo el resultado de la creación artística, es necesario participar en la creación misma, ser en cierta medida creadores nosotros mismos, ejerciendo cierta dosis de fantasía, acompañar o bien contraponer la propia experiencia a la del artista….”.

Popularidad y experimentalismo no serían, para Brecht, nociones que se excluyan mutuamente, como tampoco serían poesía e ideología.

En el tiempos actual, llamado posmoderno, época de la muerte de las ideologías, parecería que el arte y el pensamiento de Brecht pertenecen al pasado. Pero el talento literario se mantiene intacto, no se pierde a pesar de las modas y sí, tal vez ha pecado de ideologismo. El nos podría contestar con una de sus poesía:

“Las nuevas épocas no comienzan de pronto.

Mi abuelo vivía ya en la época nueva.

Mi nieto vivirá todavía en la antigua”

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