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Federico Fellini :el fluir de la fantasía

“La fantasía es el equilibrio en que nos colocamos para sobrevivir a la siempre peligrosa fricción entre lo exterior y lo interior”
Federico Fellini

Fellini nace en enero de 1920, en Italia, de su infancia se destaca el gran amor por el circo, considerando a este amor como lo que posibilitó su entrada al arte.
Su familia tenía la intención de que Federico estudiara abogacía, por lo tanto resuelven trasladarse de su pueblo, Rimini, a Roma, pero éste se dedicó al periodismo, trabajando en varias revistas, entre ellas “cine magazino”. También por esa época escribía textos para radioteatro, es allí en donde conoce a la actriz Giulietta Masina, quien se convertiría en su esposa y en actriz de varias de sus películas.
Corría el año 1943 cuando conoce a Roberto Rossellini, quien le abriría las puertas del cine ingresando al círculo de directores que estaban renovando al cine italiano de posguerra.
Fellini construye su vida como construye sus films, como un sueño, como un recuerdo agradable que ocurre primero en su cabeza.
Todo lo demás, actores, historias, puestas en escenas, decorados son ingredientes que el mago sabe como combinar para que produzca el efecto.
Sus películas son la vida de Fellini, pieza de un rompecabezas que lo constituye. Tal vez haya sido uno de los directores más intensamente autobiográficos que el cine ha conocido.
Los personajes de Fellini están compuestos por el mundo real y el imaginario y por eso sobreviven. Son criaturas que están solas, alejadas de sus afectos, con una existencia insignificante y solo algún sueño puede salvarlos.
Fellini era un provocador, y para ello se valía de la creación de un mundo nuevos y grotesco, un mundo “felliniano”, decía la crítica, creado a través de personajes de tetas grandes, lunáticos, enanos, jorobados, hermafroditas, crueles, etc. todos están allí. Este mundo producía en el espectador múltiples sensaciones al mismo tiempo, extrañamiento y a su vez reconocimiento, hacía reír y llorar, podía entretener y hacer pensar. Pero considerando que sus películas eran sus vivencias y sus fantasías, Fellini, también reía y lloraba de sí mismo.
Irónicamente solía decir que el nacimiento de sus films se reducía a la firma de un contrato y al cobro de un adelanto y como no tenía ganas de devolver esa plata se ponía a trabajar.
Pero es sabido que para hacer una película no era usual, en él, escribir un guión, porque consideraba que era saber de antemano el final de una búsqueda; todo consistía en encender la cámara y dejar fluir las fantasías.

SU OBRA
A los 30 años filma su opera prima, “Luces de Varieté”(1950), codirigida con Latuada; en esta película trata con una mirada tierna y humorística el mundo de los cómicos de una compañía teatral, apareciendo temas que serán recurrentes en su obra como la fascinación por el teatro, el cabaret, la dificultad de sobrevivir a la intemperie de la vida cotidiana.
Su siguiente obra es de 1951, “El Sheik Blanco”, en donde hace una reconstrucción del ambiente de las viejas películas de aventuras, siendo uno de sus films más humorísticos.
En 1953 realiza “Los Inútiles”, en donde evoca, irónicamente, la vida de cinco treintañeros inútiles y vagos. Este mismo año en la película “Una Agencia Matrimonial” realiza el episodio: “Amor en la ciudad”.
Al año siguiente edita “La Strada”, este film le vale su proyección internacional al ganar su primer premio Oscar. Es una historia de un improbable y cruel amor, entre Gelsomina (Giulietta Masina), una muchacha algo tonta que es vendida por su madre y un duro artista callejero, Zampanó (Anthony Quinn). Es una película tierna y violenta, llena de lirismo y en donde las imágenes simbólicas van marcando el nuevo rumbo de su cine.
En 1955 filma “El Cuentero”, retratando la vida de un estafador, para el que la mentira es una forma de las bellas artes hasta que la muerte lo enfrenta con su única verdad.
Su siguiente film será “Las noches de Cabiria” (1957) y le vale su segundo Oscar y trata la vida de una prostituta que vive de sueños y cree en la bondad del mundo.
El término “felliniano” se acuña a partir de “La Dolce Vita”(1960), estará asociado al grotesco, a las imágenes exasperadas y a una imaginación sin límites. Este film lanza al estrellato a Marcelo Mastroiani, representando a un periodista banal que recorre la noche de Roma entre fascinado y repelido por una sociedad en la que nobles, parásitos y nuevos ricos conviven al margen de quienes necesitan trabajo para sobrevivir. Con este film logra la Palma de Oro de Cannes.
En 1962 filma un episodio para la película “Las tentaciones del Dr. Antonio”, denominándolo “Boccaccio ‘70”, siendo una breve historia de corte erótico.
En 1963, Fellini, se encontraba con muchas presiones para que filmara, su falta de inspiración lo fue llevando a un estado de angustia. Solo el genio de Fellini pudo resolver este problema y lo hace llevando a la pantalla el momento crítico que él estaba pasando.
La película la llamó “8 y 1/2”, con Mastroiani haciendo de director de cine en plena crisis creativa, y de quien todos esperan una obra maestra. Llevando su propia crisis a la pantalla, logró una obra maestra y consigue su tercer Oscar.
Luego de “Julieta de los espíritus”(1965) y del episodio “Toby Dammit” de “Tres Historias Prohibidas”, filma “Fellini Satiricón”(1969), inspirado en el clásico de Petronio, en esta película llevará el amor por la deformación y el grotesco a su máxima expresión y con absoluta libertad; aparecen personajes para todos los gustos y el impacto visual es extraordinario.
Su amor por los payasos es homenajeados en un film que realiza para la TV llamado “Los Payasos”(1970) y también el amor por Roma es llevado al cine en “Roma”(1971), en esta película la historia de la ciudad es vista a través de los ojos de quien la cuenta desde 1938, la opresión del fascismo, los burdeles, los lugares sórdidos y treinta años después, los hippies, los marginales y los miles de automóviles.
Dos años después filmará “Amarcord”(1973), se convertirá en su película más popular y ganará su cuarto Oscar. En ella recrea su infancia, es la vida a través de los ojos de un niño, aparece la vida en manos de fascismo, las mujeres deseadas, la masturbación, los profesores, etc.
En 1976 filma “Casanova”, de la cual Fellini siempre renegó y fue editada a sus espaldas. Dos años después realiza para la TV “Ensayo de Orquesta”, en donde los conflictos suscitados entre los instrumentistas de una orquesta sirven de reflejo de las tensiones políticas de la Europa de entonces.
De aquí en más sus obras no fueron bienvenidas por la crítica, a pesar de realizar excelentes trabajos.
Realizará en 1979 “La ciudad de las mujeres”, en 1984 “Y La Nave Va” y en 1986 “Ginger Y Fred”, en este film realiza una cruza entre el viejo varieté y el varieté electrónico de la TV italiana
En 1987 es el turno de “Intervista” y en 1990 filma su última película “La voz de la luna”, en este film un hombre es guiado por voces interiores, atribuidas a la luna, a buscar historias en un mundo agobiado por la abundancia de información.
Finalmente en 1993 Fellini muere, pero la muerte también tenía un lugar en su fantasía, diciendo: “El instinto vital me impide considerar a la muerte como una extinción. La imaginación hace hasta que la muerte se me transforme en un juego, animado por los secretos multicolores y siempre nuevos de la fantasía”.

Bibliografía
Fellini, de John Baxter
Diario Clarín del 1º de noviembre de 1993.

Lic. Waldo García

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Categorías:Cine
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