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A.D.H.D y subjetivación

por Lic. Liliana Pugliese


“Chicos bien quietitos
chicos calladitos, esos si que eran los de antes,
ahora somos piojos delirantes,
aunque a veces no les guste a los grandes”
Canción: Piojos y Piojitos

En nuestros tiempos un modo de violencia tiene que ver con  los tratamientos en los que  a partir de una “clasificación” podríamos comprender  la patología que sella y define a un niño.  Cuando el modo de contención  se puede dar a través de una “pastilla mágica”, entramos en un  terreno preocupante. La aplicación masiva del diagnóstico médico de “Trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad” es  alarmante en estos días.
Nos encontramos con padres desbordados, superados por  las  manifestaciones de sus hijos, por lo  tanto la posibilidad de encontrar la solución a través de un diagnóstico  y  medicación  que  borre  los síntomas, los tranquiliza.
En el aula, el niño obstaculiza el ritmo  de las clases,  manifiesta el no atender, el permanente movimiento y la imposibilidad de respetar los límites, siendo sus conductas motivo de demanda por parte de la institución escolar.
¿A qué nos referimos cuando hablamos de ADHD?
“A un conjunto de conductas como la actividad motriz excesiva, la inatención y la impulsividad como rasgos característicos, asociándose a ellos los trastornos específicos del aprendizaje y los trastornos de conducta.” Acompañan otras manifestaciones como baja tolerancia a la frustración y autoestima, dificultad para manejarse entre sus pares,  en algunos casos conductas agresivas y desafiantes, imposibilidad  de aceptar las normas propuestas por el adulto.
¿Es  un síntoma  de nuestra sociedad actual?
La sociedad nos impone como  ideales el éxito,  la rapidez y la competencia. La satisfacción de las necesidades debe ser respondida de forma inmediata,  no hay lugar para la espera.
¿Qué nos están tratando de decir con este síntoma  algunos niños? ¿Es un llamado de “atención”? ¿Hacia quién va dirigido?
Gran parte de los especialistas, sostienen que el ADHD se transmite genéticamente   y algunas de sus causas sería la falta de balance en la producción de dos neurotransmisores: la Dopamina y Noradrenalina. Se  considera que  la herencia juega un papel importante. De esta manera  esta “enfermedad”  se encontraría  delimitada  dentro del campo de la medicina y el problema se alojaría en el niño, foco de la mirada médica. La cura es a través del consumo  de  Ritalina, droga muy utilizada en los últimos años, convirtiéndose  dicha medicación  en la única solución  posible. Esto se acompaña con la necesidad que tienen los padres de encontrar “afuera” -la  solución-.  “La pastilla mágica”  que tranquiliza, obtura el síntoma  y  calma la angustia (de los padres y docentes). No hay lugar para la pregunta. El niño solamente tiene que  tomarla  y no hará falta que hable, juegue o relate su padecer. No hay  posibilidad de  interrogar al síntoma.
¿Cómo se siente este niño? ¿Qué cuenta él de lo que le sucede?  ¿Cuál es su historia?
Los  que trabajamos con niños  sabemos que nos sorprenden cuando hablan de lo que les pasa. Pero ¿Hay quién los interrogue? ¿Hay quien  escuche su sufrimiento? El sujeto aparece borrado desde el discurso del Otro (Institución, docentes, etc.) Pocas veces se tienen en cuenta los aspectos subjetivos, su propia versión sobre lo que le sucede.
¿Qué nos puede aportar la clínica basada en la escucha?
Cuando un sujeto  habla de lo que le pasa, no es escuchado solamente por el otro, sino  también por sí mismo. De esta manera ese niño, como sujeto deseante, en tanto hablante, podrá descubrir el  sentido que tienen   para él sus síntomas que aparecen como sustituto de algo que no ha podido ser dicho. Detrás de los síntomas de un niño solemos encontrar una problemática familiar a la que también hay que dar posibilidad de  escucha, pues el  síntoma del niño también responde a la estructura familiar.
¿Y en la escuela?
La escuela es un  espacio donde aparecen  nuevas reglas y demandas del Otro.  Son niños que desbordan los bordes que tanto la familia como la escuela  no pueden sostener. Mientras tanto, la institución mantiene antiguas prácticas de acercamiento al conocimiento donde no toma en cuenta las necesidades actuales de los niños y los docentes aseguran no estar preparados para “atender” a estos niños, ni  para “tender hacia” ellos, puentes, lazos que los provean de significación.

No atiende en clase…
Lo que el DSM IV denomina “Trastorno por déficit de atención” ¿Es en definitiva  un déficit de atención, o es un déficit de atención manifestado en la escuela? Esto nos  lleva a pensar en la dificultad que presentan muchos niños para investir “determinada” realidad, pues en consulta pueden  “atender” a determinados estímulos que despiertan  su interés como juegos y  actividades a través de una transferencia adecuada.
Tengamos  en cuenta que lo que se le pide a un niño es que mantenga durante mucho tiempo la atención selectiva en la escuela al discurso del maestro, muchas veces pleno del “saber”. El aprendizaje que implica esfuerzo y  tiempo se ve favorecido  cuando los contenidos son variados  y presentados  de forma creativa, en forma participativa a manera   de juegos evitando la automatización y el aburrimiento, promoviendo el deseo de aprender.
A veces son niños que no responden a la demanda de atención del Otro pero que demandan su atención llamando al Otro a través de  un cuerpo que se muestra en  permanente movimiento.  El docente debe procurarle “un lugar” y un espacio desde la mirada y la escucha para favorecer  los procesos de producción del aprendizaje.
La realidad de nuestro sistema educativo hoy, nos interroga acerca de las posibilidades de alojar  un niño con estas características, un sujeto  que no ha podido encontrar un lugar en el mundo, y  la escuela no lo puede sostener, pues  tampoco está sostenida por el resto de la red.
En general, los niños que el DSM IV describe como hiperactivos e impulsivos  son niños que  no pueden detenerse y en general su nivel intelectual es alto.  Un exceso de movimiento nos muestra a la pulsión desanudada que tiende a satisfacerse de forma inmediata. El exceso de movimiento es un  intento fallido de apropiarse del mundo y de su propio cuerpo marcado por el Otro. Al no poder “hablar” de lo que les pasa,  aparece el descontrol, se muestran en la escena con un movimiento desordenado, satisfaciendo a través de lo  motriz lo que no satisface al otro.
En estos niños el movimiento a su vez promueve mayor excitación, en lugar de producir un placer y una descarga, funciona en un circuito de erotización. Desde la clínica de la escucha  sabemos que muchos de estos niños no están atentos porque, en el recorrido que tienen que hacer, su atención se fija y se encuentra saturada por lo que insiste en su exterior más cercano,  el Otro.
A modo de cierre
Hemos tratado de buscar  respuestas  al preguntarnos   ¿Dónde está la subjetividad en el niño ADHD?   ¿Se medica para tapar o  se habilita un lugar para la pregunta?  ¿Hay un espacio para la escucha? ¿Hay un lugar para ese niño en la escuela?
Desde el encasillamiento no hay  ni habrá nunca lugar  para la escucha, ni para la pregunta. – Es ADHD-  eso justifica  sus conductas, el por qué se mueve y no atiende  en clase.  – Es ADHD-  rotulado por las instituciones médicas y educativas, no un niño que sufre y no encuentra  palabras para ese sufrimiento, portador de una historia singular que desconocemos.
La escuela debiera  facilitar  un lugar desde la mirada y la escucha   a ese niño desde su  propia singularidad para que surja el deseo.
Es imprescindible tener en cuenta su historia, su recorrido libidinal, sus primeras investiduras,  que  dejarán  huellas  que irán constituyendo en los primeros tiempos  su aparato psíquico a través del Otro materno y en esos intentos fallidos podríamos encontrar algunas causas tal vez que nos lleven a pensar por qué no puede atender. ¿Fue atendido?
Pero también,  creo  que a estas primeras inscripciones debemos  sumar la influencia de las instituciones a las que asiste ese niño desde pequeño  donde es difícil prestarle  una mirada subjetiva. Donde el “sentate, callate y copiá” están a la orden del día, donde no hay espacio para la creatividad, solo para la reproducción e imitación y para cumplir con  el oficio del buen alumno, en fin como dice la canción:  “chicos bien quietitos, chicos calladitos,.esos… eran los de antes..” ¿Qué nos dicen los niños con sus síntomas?…
*Lic. Liliana Pugliese
Psicóloga
Psicopedagoga

1  Alicia Risueño.“ Mitos y realidades del Síndrome Atencional con Hiperactividad”, Argentina. Bonum 2006

BIBLIOGRAFÍA
Bleichmar, Silvia (1998) “La fundación de lo Inconciente. Destinos de pulsión, destinos del sujeto” Buenos Aires, Amorrortu editores.
Freud, S. Obras Completas (1914). Introducción del narcisismo,  Buenos Aires, Amorrortu editores. Tomo  XIV  1979
Freud, S. Obras Completas (1915 )  Pulsiones y destinos de pulsión, en Obras Completas, Buenos Aires, Amorrortu editores, Tomo XIV 1979
Janin, Beatriz (2007)” Niños desatentos e hiperactivos. ADD/ADHD”. Argentina. Ediciones Novedades educativas
Risueño, Alicia.(2006) Mitos y realidades del Síndrome Atencional con Hiperactividad , Argentina, Bonum

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  1. Laura
    diciembre 21, 2009 en 6:49 pm

    Me parece que estos problemas que tienen los niños es por la manera en que hoy en dia se vive todo muy rapido y sin darle importancia a problemas como estos que sufren los chicos y que en realidad se los toman como punto de partida y se nos olvida en que estan sumergidos en un contexto familiar, educativo, social que estan fragiles para sotenerlos y contenerlos.
    En esta sociedad es mas facil etiquetar las cosas para sacarselas de ensima, me paree que tendriamos que tomar estos problemas como muchos otros con mas resposabilidad ya que los niños son nuestra base para el cambio.

    • Lic. Liliana Pugliese
      mayo 19, 2010 en 1:27 am

      Hola Laura
      Gracias por tu participación
      Se trata justamente de pensar ¿estos problemas son de los niños? ¿les pertenecen? pensándolo desde ahí se lo medica y listo. Más comprometido es abrir el panorama pensar qué está pasando, porque el síntoma denuncia que algo no está bien. Contener, sostener y habilitar la palabra fundamental para crear subjetividad
      Lic LIliana Pugliese

  2. sabrina
    mayo 18, 2010 en 12:39 am

    Este es un tema muy visto en las escuela en estos ultimos tiempo, es muy facil “etiquetar” a los chicos y asi diagnosticarlos de A.D.H.D, encasillarlos en eso.”Los trato asi por lo que son”,en vez de preguntarles que les pasan, que necesitan.
    Estos niños necesitan de una escuela que los integre, un docente que los acompañe, que los contenga y que no los etiqueten.De una familia que los apoye y que no quiera encontrar “la solucion” con una “pastilla magica”.Como podemos medicar un niño que tan solo tiene 3 años???, que ingresa al colegio con el efecto de la pastilla que le dan.
    Para la escuela es mejor tener un chico calladito, quieto, ese es el ideal de alumno supuestamente, y eso es lo mas preocupante.A mi me llamaria mas la atención un chico asi, que un chico inquieto, hablador que pueda expresar lo que le pasa, lo que sienterealmente.

  3. Milagros Karina Torpoco Solis
    mayo 18, 2010 en 2:15 am

    Si hoy en día ya no se los ve a los niños como “adultos en miniatura” como tiempo atrás, ¿Cómo hoy los consideramos?
    Terminé con esta reflexión al terminar de leer muchas veces este artículo.

    Creo que aún no se concibe o se olvida que EL NIÑO ES UNA PERSONA; un sujeto que siente, quiere, sufre. Que necesita del otro, de otro que lo sostenga dándole seguridad y tan solo con una presión suave, pero firme lo mantiene sujeto.
    Y es lo que en estos tiempos difíciles necesita nuestra infancia, porque el niño no existe por lo que es, sino por lo que puede llegar a ser. Y para esto depende de muchos factores en donde deben proporcionarles de cosas significativas, primordialmente, la familia que es la primera sociedad en la cual pertenece debe ser quien le brinde AMOR, SEGURIDAD, CONFIANZA y entre otras cosas, a ese sujeto (niño) que va construyendo subjetividad.

    Así también en otro contexto, como las instituciones; el docente debería ser más flexible con tantos contenidos, y mirar con otros ojos; tratar de dar lugar a la escucha.
    Más bien acompañar a los más pequeños, que es un lugar privilegiado que el docente tiene en la historia de cada niño que entra a la sala ; y dejar de rotular a quien necesita ser escuchado.
    Entender a esos niños que demandan con acciones, queriéndonos decir “algo”, es preciso descifrar ese “algo” que los inquieta y no pueden decirlo con palabras.
    Y en lo posible para no llegar al punto, a este punto de hablar de “medicación infantil”.

  4. Milagros Torpoco
    mayo 18, 2010 en 2:47 pm

    RECTIFICACIÓN DE MI COMENTARIO.

    Si hoy en día ya no se los ve a los niños como “adultos en miniatura” como tiempo atrás, ¿Cómo hoy los consideramos?
    Terminé con esta reflexión al finalizar de leer muchas veces este artículo.

    Creo que aún no se concibe o se olvida que EL NIÑO ES UNA PERSONA; un sujeto que siente, quiere, sufre. Que necesita del otro, de otro que lo sostenga dándole seguridad y tan solo con una presión suave, pero firme lo mantenga sujeto.
    Y es lo que en estos tiempos difíciles necesita nuestra infancia, porque el niño no existe por lo que es, sino por lo que puede llegar a ser. Y para esto depende de muchos factores en donde deben proporcionarles de cosas significativas, primordialmente, la familia que es la primera sociedad en la cual pertenece debe ser quien le brinde AMOR, SEGURIDAD, CONFIANZA y entre otras cosas, a ese sujeto (niño) que va construyendo subjetividad.

    Así también en otro contexto, como las instituciones; el docente debería ser más flexible con tantos contenidos, y mirar con otros ojos; tratar de dar lugar a la escucha.
    Más bien acompañar a los más pequeños, que es un lugar privilegiado que el docente tiene en la historia de cada niño que entra a la sala ; y dejar de rotular a quien necesita ser escuchado.
    Entender a esos niños que demandan con acciones, queriéndonos decir “algo”, es preciso descifrar ese “algo” que los inquieta y no pueden decirlo con palabras.
    Y en lo posible para no llegar al punto, a este punto de hablar de “medicación infantil”. Que es lo último en que se debe pensar para llegar a una “solución”, empastillar a niños que tan sólo necesitan un espacio, un lugar donde puedan decir lo que les pasa, que tan solo con un minuto de escucha puede cambiar la vida de un niño, y puede dar más soluciones y ver niños FELICES, y no niños aquietados, estigmatizados para toda la vida.

    • mayo 18, 2010 en 3:37 pm

      Hola Milagros, es realmente interesante lo que decís y una buena reflexión, a la que también le agregaría cierta incapascidad de los docentes para entender que necesitan aprender los niños. Los aburrimos con información para una sociedad de mercado en tanto seguramente estarían mejor con vivencias que los eduquen para la vida. Obviamente la conducta psiquiátrica forma parte de esas dos cosas: del mercado, al dar el producto a los niños sin necesidad, y la imposibilidad de poder investigar el motivo de esa conducta que lo supera, como as los docentes que envían al niño al psiquiatra.
      Gracias por la colaboración

  5. Lic. Liliana Pugliese
    mayo 19, 2010 en 1:42 am

    Hola Milagros y Sabrina
    Qué bueno que se animaron a participar. Gracias Hugo por tu aporte
    Es realmente preocupante un niño calladito, pero esos generalmente pasan desapercibidos, no molestan. Los otros lo que se hacen escuchar expresan algo de lo que les pasa aunque a veces no se sepa bien que es.

    Amor, seguridad, confianza, mirada y escucha, agrego un ambiento facilitador tanto en la familia como en la institucion educativa donde el niño pueda crecer y desarrollarse emocionalmente, habilitando un lugar para la palabra ¡Una pastillita de amor!

    Lic Liliana Pugliese

  6. Barbara
    junio 2, 2010 en 9:31 pm

    Lo que dice Liliana en el artículo sobre A.D.H.D y la subjetividad nos hace reflexionar acerca de los que somos hoy en día: una sociedad con ideales de éxito, rapidez y competencia. Estos ideales y la falta de tiempo nos hacen dejar de lado la atención que merecen y necesitan nuestros niños. El producto de esta falta de atención son transtornos en la personalidad de los niños. Los adultos queremos que los niños jueguen, se queden quietos mirando la televisión, que “no melesten”.Pero que logramos con esto: sujetos con falta de amor y de comprención. Estos niños tambien sienten y sufren como una persona adulta. Yo quiero decir BASTA, basta de esta realidad que no le hace bien a nadie, quiero brindar a los niños contención, amor, comprensión para formar sujetos fuertes, seguros y amorosos.

  7. Andrea Alvarez
    septiembre 23, 2010 en 6:52 pm

    Es cierto que hoy en día hay una gran cantidad de chicos con problemas de conducta, violentos, con hiperquinesia, falta de atención, etc… Esta última es por la que hay que trabajar!!!
    La falta de atención de los chicos será por la falta de atención de los grandes?
    La familia y los educadores (docentes) son pilares importantísimos en el desarrollo del niño.
    Hay que alimentarlos con Amor, protección. El niño necesita padres y educadores presentes, que los organicen. Enseñándoles el autocontrol, respetando su turno y su tiempo, exigiendo prudencia en sus acciones, evitando los juegos agresivos.
    En el hogar, disminuyendo los horarios de T.V., disfrutando una charla en la cena de lo que se hizo durante el día, es decir estar atentos a las necesidades de los chicos.
    Así como también inculcarles valores y principios, enseñando la importancia del hábito del esfuerzo y del trabajo bien hecho, autodisciplina, es decir TODO LO QUE SEA NECESARIO PARA FORMAR AL SUJETO.
    Usar la palabra como un instrumento “de poder” que genera pensamiento, ideas y emociones.
    Capaz con todo esto y mas aun, no abra tantos chicos con la “pastillita mágica”, y habrá niños mas felices.
    Muy buen articulo para debatir, felicitaciones!!

  8. MARIO
    septiembre 24, 2010 en 3:03 am

    CREO QUE LOS DOCENTES NO TIENEN HOY EL INTERES DE RELACIONARSE CON LOS ALUMNOS Y MUCHO MENOS SI ESTE TIENE ALGUN ELEMENTO “PERTURBADOR”,TAMBIEN TIENE MUCHO QUE VER LOS COMPONENTES SOCIALES QUE MUCHO CAMBIARON.
    HOY LA MAYORIAS DE LAS MADRES TRABAJAN Y SE PRIORISA EL EMPLEO A LA SALUD Y NO SOLO LA SALUD MENTAL DEL NIÑO.
    TODOS NOS CONMOVIMOS CON EL NIÑO ABANDONADO EN EL SUPER Y CREO HASTA NOS VIOLENTAMOS CON LA APARICION PUBLICA DE QUIEN DEBIA VELAR POR EL AUN SIN SER SU PADRE,QUE PODRIA HACER UN DOCENTE SI EL NIÑO ERA ABANDONADO EN EL COLEGIO,CREO SINCERAMENTE QUE NADA,PASARIA SU PARTE AL DIRECTOR Y REGRESARIA RAUDAMENTE A SU HOGAR DONDE SEGURAMENTE LA REQUIEREN SUS HIJOS,Y TODO ESTO TIENE QUE VER CON LO QUE GENERALMENTE DIGO EN CLASE,ES IMPOSIBLE FORMAR UN DOCENTE CON LOS BETUSTOS BIBLIOGRAFICOS CON LOS QUE HOY SE LO FORMA.LA SOCIEDAD CAMBIO Y CAMBIA CONSTANTEMENTE POR LO QUE REQUIERE QUE,QUIEN VALLA A FORMAR UN SUJETO SE INTERESE EN RENOVAR EL COMO LOGRARLO.

  9. Andrea Alvarez
    septiembre 24, 2010 en 12:43 pm

    Andrea Alvarez :Es cierto que hoy en día hay una gran cantidad de chicos con problemas de conducta, violentos, con hiperquinesia, falta de atención, etc… Esta última es por la que hay que trabajar!!!La falta de atención de los chicos será por la falta de atención de los grandes?La familia y los educadores (docentes) son pilares importantísimos en el desarrollo del niño.Hay que alimentarlos con Amor, protección. El niño necesita padres y educadores presentes, que los organicen. Enseñándoles el autocontrol, respetando su turno y su tiempo, exigiendo prudencia en sus acciones, evitando los juegos agresivos.En el hogar, disminuyendo los horarios de T.V., disfrutando una charla en la cena de lo que se hizo durante el día, es decir estar atentos a las necesidades de los chicos.Así como también inculcarles valores y principios, enseñando la importancia del hábito del esfuerzo y del trabajo bien hecho, autodisciplina, es decir TODO LO QUE SEA NECESARIO PARA FORMAR AL SUJETO.Usar la palabra como un instrumento “de poder” que genera pensamiento, ideas y emociones.Capaz con todo esto y mas aun, no habra tantos chicos con la “pastillita mágica”, y habrá niños mas felices.Muy buen articulo para debatir, felicitaciones!!

  10. ALVAREZ ANDREA
    septiembre 24, 2010 en 3:18 pm

    Mario, es interesante lo que decís”QUIEN VALLA A FORMAR UN SUJETO SE INTERESE EN RENOVAR EL COMO LOGRARLO”, hoy en día existe un mix de métodos de enseñanza que el docente intenta implementar, (todos dados en el profesorado), lo que será interesante es que cada uno le saque provecho a cada cosa que aprendamos para poder innovar con uno distinto o quizás buscar el adecuado a nuestras convicciones.
    Lamentablemente la educación de hoy se da de acuerdo a los intereses políticos “gobierno de turno”, y los funcionarios del ministerio son los que diseñan la curricula. Es por ello que el docente no puede hacer mucho, por que no puede remar contra la corriente.

    Por eso seria importantísimo que los educadores trabajen a conciencia, que de cada alumno que se educa, puede ser un futuro hombre de bien y brindarles un abanico de posibilidades!!!!!

  11. Carla Faccio
    noviembre 7, 2010 en 4:14 pm

    A mi parecer en cuanto a la sociedad en la que vivimos, es real que a partir de la aparición de las nuevas tecnologías y exceso de información, la cual se encuentra rápidamente y alcance de nuestras manos, nos lleva a la aceleración y a la impaciencia. Entonces, ¿Qué podemos esperar de nuestros niños si lo que ven, asimilan y aprenden … es aceleración e imapaciencia?.
    Por lo tanto, estaría bueno que de verdad problematizáramos y comencemos a planteranos si el A.D.H.D. es realmente un problema de los niños que lo padecen o es una creación subjetiva de la sociedad actual que no sabe que hacer cuando se presenta en las escuelas un niño que aparentemente es hiperactivo.
    Como opinaron algunas personas más arriba, ¿No es más llamativo un niño de 3 años callado y sumiso a uno que se mueve, pregunta, se manifiesta, siente e interactúa con los demás?
    Entonces, ¿No es mejor indagar, cuestionar, tratar de preguntarle a ese niño que es lo que le sucede; poder cambiar algunas significaciones, bastantes antiguas ya, que rezan que el niño se comporta de tal manera porque es así y no le cabe ningún tipo de averiguación en cuanto a su construcción subjetiva?
    Como conclusión yo creo que existen miles de maneras mejores para poder abordar este síndrome y poder realizar tratamientos con los chicos, en los cuales no se tenga que recurrir a una pastilla milagrosa. Debemos nosotros en conjunto con los padres brindarle al niño la seguridad y confianza en un lugar que le resulte cómodo y agradable para poder desempeñar sus deseos.

  12. Gisel
    noviembre 9, 2010 en 10:02 pm

    El tema me pareció interesante y preocupante a la vez ya que los padres prefieren soluciones que vienen de afuera en vez de tratar de solucionarlo ellos.
    Creo que los padres interviniendo desde temprano podrían actuar de otra manera evitando los medicamentos ya que a los niños los deja sin casi hablar y con poco movimiento, que los perjudica ya que no pueden explorar su espacio teniendo ese impedimento.
    Creo que los docentes de nivel inicial tienen gran implicancia en el tema ya que pueden darse cuenta de patologías desde temprano y así proponer a los padres trabajar en conjunto para el mejor desarrollo de ese niño.
    Creo que si bien es una enfermedad genética, teniendo las precauciones necesarias el niño podría comunicarse y expresarse mejor.

  13. Noelia Faccio
    noviembre 10, 2010 en 6:29 pm

    Particularmenete creo que es un tema interesante para debatir ya que preocupa a muchas personas y mas a a los futuros docentes como es mi caso, dentro del nivel inicial; deberiamos preguntarnos más que es lo que le puede llegar a estar pasando a ese niño en lugar de tranquilizarlo con “la pastillita mágica”. De hecho tuve la oportunidad de darme cuenta que los cambios en la conducta de un niño es por causa de problemas en la casa, mas precisamente por padres separados,no siendo el unico motivo; por lo general la manera de manifestar lo que siente en este caso en particular era a los golpes a sus compañeritos; cuando hace un tiempo atras sus padres estaban juntos no presentaba ningun tipo de problemas.Justamente por este y muchos otros casos mas es que nosotros como futuras docentes tratemos de sacarle esa “etiqueta” a los nenes y empezemos a preguntarnos que les puede llegar a estar pasando, que es lo que piensan y sienten.Y encontrar la mejor manera para que se puedan expresar.En el caso de los chicos hiperactivos me estaria planteando la misma situacion, indagaria acerca de su comportamiento.

  14. Georgina
    noviembre 10, 2010 en 7:52 pm

    Qué triste realidad que vivimos, nos encontramos en una sociedad que prefiere y quiere soluciones rápidas, en vez de cuestionarse y crear nuevas significaciones!
    A esta problematica se la puede mirar desde distintos enfoques, investigar su construcción subjetiva, su desarrollo emocional, los límites impuestos por el adulto! Esta supuesta ” enfermedad” puede ser un indicio de que algo le sucede al chico, dónde esta ese adulto, ese otro disponible? Desde nuestro lugar como docentes debemos transmitirle al niño esa seguridad y contención que necesita para que se pueda comunicar y expresar.

  15. ariana
    junio 3, 2011 en 12:25 pm

    hola :realmente no se trata solo de la incapacidad del niño para desarrollarse en la sociedad ,la sociedad esta cambiando y cada ves mas los adultos estamos desprotegidos,desamparados,sin ese otro que nos ayude,que nos contenga.no solo ese otro del entorno familiar,tambien ese otro que nos tiene que cuidar,proteger,valorarnos como ciudadanos,ese otro que lleva el poder de hacerlo.es verdad que los docentes no estamos preparados,nadie nos dice que hacer para ayudar a ese niño con A.D.H.D.pero ¿por se ven tantos casos?¿por que enseguida se lo deriva al”pediatra”‘?por que en vez de DERIVAR no nos hacemos cargo ,ya que si todos miran para el costado tendremos un niño quieto,tranquilo,callado,inmerso en la nada misma,nadie mas le va a preguntar que le pasa,por que ya no habla,nadie mas le va a decir quedate quieto ,por que no se mueve…debemos aceptar ,preocuparnos y ocuparnos de nuestros niños.si la escuela no esta preparada para ellos,preparemosla,si como docentes tampoco estamos preparados,procuremos estarlo.no son los mismos nenes de antes ,ni mejores ni peores pero son nuestros niños….

  16. Liliana Pugliese
    junio 5, 2011 en 7:50 pm

    Hola Ariana
    Son nuestros niños de hoy, con esta nuevas patologías de estos tiempos. Pero aclaremos que no solo la escuela no sabe que hacer y está desamparada sino que las familias, fuente de protección principal tampoco saben muy bien qué hacer.
    Nuestro compromiso con la docencia es capacitarnos día a día, nadie nos va a decir que hay que hacer con este niño que se mueve todo el tiempo y no puede atender y ni aprender y ¿sabés por qué? porque no hay recetas, no hay esta pastilla mágica para todos por igual que lo calma. Lo que si hay son sujetos comprometidos con su tarea que desde el rol de trabajo pueden ayudar mucho a las familias y al niño para que puedan hacerse una pregunta ¿ qué le sucede a mi hijo y que tenemos los padres que ver en todo esto? y empezar así un camino diferente al de la medicación……por cierto un camino mucho mas largo.

    Cariños
    Liliana

  17. ariana
    junio 6, 2011 en 12:29 am

    si,lo se ,pero hoy somos los padres que tambien buscamos el ahora,el ya .es mas facil el camino corto,aunque el deterioro sea a largo plazo. se que es muy dificil aceptar que tenes un hijo diferente ,que necesita otras cosas,otro cuidado, otra proteccion.y buscar un por que dentro de su entorno es aun mas dificil.es verdad.nadie esta preparado,pero de nosotros depende estarlo .cariños

  18. Silvina
    junio 14, 2011 en 6:46 pm

    Me llama la atención las múltiples miradas que hay con respecto a este tema. Algunas son de solución rápida y otras demandan un compromiso por parte del adulto, un tiempo y espacio a la escucha, que quizás en esta sociedad tan vertiginosa no estamos preparados.
    Parece común escuchar a docentes decir – ¡Tengo un niño con A.D.H.D en mi aula! Cuando algo es cotidiano y no se problematiza es preocupante. ¿Qué necesita este niño? ¿Que está queriendo decir con su comportamiento? Son preguntas que debemos plantearnos y buscar la ayuda necesaria para acompañarlo.
    Si podemos entender que detrás de cada niño hay una historia, un contexto familiar que acompaña a su constitución como sujetos, vamos a lograr ubicarnos en el papel que nos toca como adultos de amparar al niño y poder ayudarlo en todas sus necesidades y así no recurrir a una “pastilla” que en realidad está tapando un problema mayor, que es la falta de atención que tenemos los adultos hacia los pequeños, que están tratando de crecer en un mundo que a veces los deja a un lado.

  19. Daniela
    junio 17, 2011 en 5:42 pm

    Hola, la verdad es un tema procupante que no esta siendo atendido, ni por la escuela ni por los docentes; que muchas veces por la cantidad de alumnos que tienen no pueden ver que es lo que relamente necesita ese chico, que no presta atención y que esta toda la clase inquieto. Sumado a la falta de atención por parte de la familia, que en muchos casos, por no decir en la mayoría, les importa muy poco lo que les pase a sus hijos o no lo quieren ver, o también no saben como actuar frente a una situación como esta.
    Desde esa mirada es más facíl medicar para encontrar una solución rapida, por medio de esa “pastilla mágica” tan prometedora; que buscar una solución acompañando al chico, estando en contacto con él, preguntado ¿ que necesita?, ¿como puedo llamar su atención?,y brindar un espacio para que pueda ser escuchado, asumiendo un compromiso el docente y la familia para contener al niño.
    Un buen camino, sería que el docente pueda trabajar en conjunto con la familia, para ver las necesidades del chico, que es lo que lo hace sentir mal, o si solo necesita ser escuchado; de esta forma habría menos chicos derivados para que se le de una medicación prometedora de una solución supuestamente rapida y efectiva; pero bueno esto a mi modo de ver esta un poco lejos de la situación actual; en el cual la familia se aleja cada vez más de la escuela. Espero se pueda revertir así la familia y la escuela juntos pueden amparar a ese chico que necesita de su atención.

    Besos.

  20. gabriela
    septiembre 28, 2011 en 4:13 pm

    Hola,es un tema complejo.Muchos echan la culpa a la sociedad, a la realidad que vivimos, a los docentes, a los padres, pero ¿ estamos preparados para afrontar esta problemática?.
    Creo que no, parece ser que con unas pastillas arreglamos todo; es un tema que se debe debatir en serio para llegar a una solución sin medicación en la niñez-infancia; pensemos que daños puede llegar a tener ese niño en la adolescencia y si puede pensar en un futuro para él.
    Hoy en día si ponemos la mirada en la aceleración de como vivimos podemos llegar a decir: “las pastillas es la salvación, tenemos un problema menos”; para mí, no es un problema menos, el problema viene pasado un tiempo, es el daño que le hacemos a esos niños.
    Si por unos minutos olvidamos lo que pasa alrededor nuestro y ponemos la mirada en un niño add, quizás lo que esté necesitando es protección, esa protección que los adultos se olvidaron de brindarles por trabajo, por ir a un shopping, por un partido de fútbol, y tantas cosas más.
    Puede ser que hayan niños que necesiten terapia, pero si nosotros los adultos nos organizamos, y acompañamos a nuestros hijos en la educación ya sea en la guardería, escuelas, en el que sienten, que les pasa y no los depositamos en las instituciones para que se encarguen los demás de ellos, quizás esos niños puedan vivir un presente para poder llegar a un futuro.

  21. Lorena
    septiembre 28, 2011 en 10:33 pm

    La escuela y los docentes son parte de la sociedad en la que vivimos, y esa sociedad actualmente se caracteriza por querer todo ya! Estos chicos que hoy se los medica porque son hiperactivos, no son mas que el producto de nuestra nueva forma de vivr.
    La escuela deberia dar el lugar el tiempo y el apoyo para que estos niños puedan expresarse y demostrar sus sentimientos y emociones, para que los docentes y profesionales puedan ayudarlos, a ellos y a las familias que se ven desbordados

  22. Luz
    septiembre 30, 2011 en 3:32 am

    En el transcurso de los años la sociedad fue cambiando, cada momento vivido resulta una eternidad, y cada día que pasa surge alguna problemática que se ve reflejada en total plenitud dentro del aula. Los niños lamentablemente son el producto de esta nueva era, son los que sufren en silencio y a los que se les da una “pastillita” para mejorar los trastornos de conducta; ahora me pregunto: Si la sociedad nos pone como ideales el exito, la rapidez y la competencia, la falta de espera y el tipico ” Lo quiero ya!!!” ¿Que clase de personas estamos formando?¿Es este el futuro que queremos para nuestros chicos? niños intolerantes,llenos de frustración y baja autoestima, con dificultad para manejarse entre sus pares,con conductas agresivas y desafiantes. Estamos en una situacion critica,padres debiles criando a niños debiles, familias alejadas, chicos medicados ¿Como reaccionar ante esta situacion? Si lo unico que piden a gritos en un poco de contencion, un abrazo, un te quiero. Se deben empezar a tomar desiciones para mejorar y ayudar a nuestros chicos a disfrutar de su infancia, a vivir como niños y no como pequeños adultos! Intentar que la escuela sea un resguardo, un sitio donde simplemente puedan ser niños felices.

  23. CARI
    abril 25, 2012 en 8:53 pm

    Hola Liliana:
    Yo voy a comentar desde mi lugar de auxiliar de porteria, en donde cada dia veo mas casos de A.D.H.D, la realidad que se vive dentro de las instituciones con estos casos en donde el docente no pueden manejarlos y por eso los alejan, no los dejan paticipar no los incluyen al grupo, incluyen el mismo contenido que a los demas, el docente debería ser más flexible con tantos contenidos, y mirar con otros ojos, tratar de darles el mismo lugar que a todos sin hacerlos sentir diferentes, y tratar de escucharlos como a todos… acompañarlos tambien desde lo humano, darse cuenta que tienen una gran responsavilidad en la construccion de ese niño.
    Hoy en dia la sociedad cambio, hay muchos niños con estas patologias en donde los adultos prefieren medicar, en vez de escuchar, acompañar, protejer al niño en su desarrollo, no se si es falta de informacion para esos padres, los cuales no se dan cuenta que ellos tambien tienen que estar en la construccion de ese niño. Esos niños tambien formas parte de nuestro futuro …

  24. Laura Salerno
    abril 27, 2012 en 3:07 am

    Muy bueno el artículo, profe. Me describía a la perfección dos alumnos de 2° grado que tengo en inglés a la tarde y uno en 5°. El varón de 2° grado no trabaja nada en clase, está todo el tiempo tirándose al suelo, riéndose, molestando a compañeros y repite que quiere que lo expulsen, que se quiere morir, que se quiere matar (tiene 7 años) y cuando le digo que complete el cuaderno y que se siente porque le voy a poner una “notita” (en el cuaderno de comunicaciones) dice “No, no, por favor, No,!!!” se desespera, se sienta 5 minutos, yo veo que intenta hacer algo, agarra el cuaderno el lápiz, pero no puede, en seguida se distrae y otra vez se para y sigue. Yo trato de acompañarlo, insistirle, le ayudo pero tengo que decir su nombre varias veces hasta que cuando lo digo casi gritando, recién ahí me escucha y me atiende y me responde. Es muy difícil, porque hay que dejar de lado al resto del grupo que trabaja bien solo(cuando este nene falta) pero cuando está (también hay otra nena con comportamientos parecidos) se me hace muy difícil llevar una clase. El problema radica en toda la sociedad, porque este nene es de muy buena posición económica pero están todo el día sólos( son tres hermanitos él es el mayor) con una niñera, que hasta lo lleva y lo va a buscar al colegio. Y no importa en qué nivel de la sociedad se hayen, porque la mayoría de los niños ahora están mucho tiempo sin su padre y su madre al lado. Creo que pasa por ahí, los padres son las personas más importantes que un sujeto tiene. Y en la actualidad
    todo está tergiversado .

  25. Aparo Terrazas
    abril 27, 2012 en 4:57 am

    Buenas noches profesora!
    Me parecio muy interesante su articulo sobre el TDAH.
    Porque es mas facil rotular y poner a todos los nenes, que son inquietos y que no van con el ideal de alumno que algunos padres y docentes desean , en la misma bolsa y que una medicación es la magica solución. Porque muchas veces al no poder lograr que actuen e incorporen el contenido como uno quiere se ve fracasada la labor de padre o docente y de esta manera es mejor que el problema este en el niño y no en que algo estamos haciendo mal.

  26. Ursula Federico
    mayo 18, 2012 en 7:16 pm

    Liliana,

    Me encanto el articulo. Es increíble que existan padres que no se preocupan por sus hijos, y por esta cauda se los tenga que medicar mas tarde. Se debería concientizar a los adultos en este tema para poder ir disminuyendo la cantidad de chicos con ADHD. Creo que esto es un trabajo en equipo entre los padres y las instituciones educativas.

    slds

  27. Daiana Carabajal
    septiembre 25, 2012 en 5:52 pm

    Buenas profesora :
    La verdad me parecio muy interesante el articulo , ya que hoy en día es muy normal ( lamentablemente) ver en las escuelas este tipo de casos , de “etiquetar” a los chicos, cuando estos no responden “como deberían” o esperan los docentes. Entonces estos chicos pasan a formar parte de la gran bolsa de chicos con ADHD ,que con una pastillita sigue todo como los docentes esperan, en vez de preguntarnos porque este chico se comporta de esta u otra manera. Ojo hay chicos que de verdad necesitan esa medicación, pero creo que antes de llegar a ese punto se debería por lo menos preguntarle al niño ¿que le pasa? ¿Porque actúa de esa manera? averiguar mas de su familia de sus primeros años y poder encontrarle una solución antes de llegar a eso, esto creo yo .
    Y como dice en el articulo la escuela debiera facilitar un lugar desde la mirada y la escucha a ese niño en conjunto de su familia.
    Saludos

  28. Victoria Ramirez
    septiembre 26, 2012 en 7:39 pm

    Buenas tardes profesora:
    Me pareció muy interesante todo lo que relata. Es una realidad que atravesamos en la actualidad todos los que estamos en contacto con niños. Quizás como usted señala, los padres y docentes encuentran en la medicalizaciòn una respuesta más rápida, y menos sacrificante para ellos, para poder tratar la situación que está padeciendo el niño, pero sin darse cuenta que por esos medios solo logran tapar los síntomas por un período de tiempo corto, pero sin atender debidamente los padecimientos que el niño lleva consigo, por lo cual lo hacen actuar de tal manera.
    Con respecto a las familias, la mayoría de los padres se justifica con que todo lo que hacen lo realizan por sus hijos, por eso trabajan tal cantidad de horas, y deciden realizar tal tratamiento, pero seguramente en estas familias escasea la escucha de parte de los padres hacia sus hijos, quizás es cierto que están en continua actividad durante todo el día, pero también es cierto que si uno quiere puede hacerse el espacio para pasar tiempo con su hijo, conocerlo y escucharlo. Considero que si cada padre dedicara unos minutos de su día para dialogar con su hijo, para escucharlo, muchos de estos trastornos se evitarían.
    Con respecto a los docentes, sucede algo parecido pero en este caso pienso yo particularmente, que es más difícil para un docente poder conocer a cada uno de los integrantes de su grupo de alumnos, escucharlos, saber lo que les pasa, porque si el docente se detiene a escuchar cada caso en particular, junto con todas las actividades y demandas que tienen su trabajo, realmente se transforma en una tarea difícil de abordar. Lo que si pienso es que los docentes tenemos que estar atentos a percibir los casos en que los niños expongan necesidades, y en ese momento comenzar a trabajar con ellos, no dejarlos a la deriva, sin incluirlos porque molestan o no prestan atención. Por otro lado considero que seria provechoso que en las escuelas hubiera mas personas que pudieran trabajar en conjunto con la docente del grado, quienes puedan ayudar a tratar y establecer diálogos, charlas con aquellos niños que demuestren esas necesidades particulares, evitando que tal necesidad luego se trasforme en un trastorno.
    Si tanto familias como docentes trabajan en conjunto, será mucho más eficaz para cada alumno la tarea de aprendizaje. Y a su vez les permitirá establecer lazos tanto con los padres como con los docentes en los cuales el niño podrá expresarse y manifestar lo que piensa y padece, libremente y confiando en la persona a quien se lo está contando.

  29. Arin Belen
    septiembre 27, 2012 en 8:27 pm

    Buenas tardes Profe!!

    Muy bueno el articulo.

    Desde mi punto de vista creo que es fundamental escuchar a los niños no solo para dejar de “etiquetarlos” sino también para que estos se sientan contenidos por alguien, en este caso seriamos nosotros, los docentes. Es cierto que solos no se puede, se necesita trabajar conjuntamente con los padres de estos niños y con la Institución Educativa.

  30. Caamaño
    octubre 6, 2012 en 6:27 pm

    buenas Profe. a mi tambien me llama la atencion q cada dia halla mas chicos etiquetados… sera parte de la generacion de la excusa,,, casi todos los padres tienen una excusa para no hacerse cargo de que los problemas de tus hijos,, son tus problemas!!
    habra que poner las barbas en remojo y reflexionar…

  31. Estela Arzamendia
    abril 29, 2013 en 12:00 am

    Algunas maestras prefieren no tener a estos alumnos por qué les demanda más trabajo y dedicación, pero creo que uno siempre se va a encontrar con estos niños etiquetados de alguna manera. La sociedad vive acelerada, todo ya, los padres no hablan con sus hijos, no les pregunta como se sienten en la escuela.
    Todo sería más facil si se complementara la familia con la Institución, serviría de mayor soporte y contención para los niños, menos medicación y más diálogo.
    Acompañarlos en todo momento en su desarrolo, que ellos sientan que sus padres estan presentes aún estando ausentes.
    Entonces dejarían de etiquetarlos y ocuparse de lo que realmente les pasa a los niños.

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