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Toxicómanos y drogadicción La relación de los sujetos con el objeto sustancia

por Daniel González

Para pensar el tema de las toxicomanías es necesario delimitar el concepto que remite a la especificidad del acto toxicómano, ese acto habla de la particularidad de quien consume y cómo a partir de allí  se puede desarrollar una toxicomanía, que generalmente se convierte en el eje de la existencia de un sujeto, la particularidad de ese acto también nos sirve para pensar un tratamiento posible.
Cuando una toxicomanía se desarrolla se comienza una carrera institucional, idas y venidas, en la cual generalmente la angustia y desesperación se manifiesta en los familiares.
Una pregunta a hacerse es por qué un sujeto en el encuentro con una substancia (tóxico) se vuelve toxicómano, podemos pensar en principio algunas causas centrales que pueden iniciar un consumo pero que también intervienen en la prosecución del mismo:

-Como una respuesta ante la angustia.
-Como una anestesia de un dolor irresistible.
-Como un intento de fuga de una realidad intolerable.
-Para poder avanzar sobre una realidad imposible de avanzar.
-Para superar una inhibición.
-Ante el desamparo (social-familiar)

Estas causas son muy diferentes a pensar el consumo como una libre elección consciente de un sujeto, además cuando alguien consulta nos encontramos con alguien en el que la droga ha devorado la causa y la historia subjetiva. Por otro lado tampoco podemos simplificar o hacer reduccionismos pensando las causas desde la siguiente óptica.:

-Porque es un sujeto hedonista (busca el placer por el placer mismo)
-Por las bondades químicas del tóxico (efecto químico)
-Porque son sujetos superficiales (vida irregular)
-Porque son sujetos enfermos (desequilibrados)
Porque son sujetos inmorales (no valoran la vida)

Volvamos al tema de quien consulta. La mayoría de los pedidos de consulta surge a partir de la familia, el paciente generalmente se muestra indiferente y ajeno a los padecimientos de la misma o los suyos propios, los motivos de dichas consultas son por los efectos indeseables (secundarios) que la droga ha producido, efectos indeseables que lo perturban, que afectan la relación con su entorno, con la legalidad de un mundo al cual se ve obligado a sobre adaptarse, con un cuerpo que muchas veces sobrelleva como ajeno, extraño, cada vez más alejado de su ser.
Si bien se queja, ésta tiene que ver con las consecuencias del consumo de drogas; sólo demanda por algo relacionado con los “síntomas secundarios” que derivaban de su acto. Muy poco se interroga, nada lo confronta con la búsqueda de “un por qué”, de que habría de haber alguna razón para ello.
Quien envía a un sujeto a una consulta obligatoria puede ser un juez, siempre esta consulta está relacionada con los efectos en el cuerpo de un sujeto (sobredosis).
Muchos le asignan al “encuentro con las drogas”, más bien un carácter contingente o como el resultado de una libre elección; lejos está de la conciencia de los mismos la existencia de un determinismo desconocido que introdujese alguna racionalidad en lo que sostienen como dependencia de ese objeto. No necesitan en modo alguno justificar su causa.
El grupo familiar aparece muchas veces como el principal destinatario y la droga es el objeto más eficaz para sostener el sentido de ese acto. Se encuentra en la droga una solución transitoria ante la angustia y muchas veces un canal privilegiado para conducir un mensaje que en todos los casos conllevaba una fuerte demanda sobre la “presencia” del otro, una forma de golpear a su puerta que, por distintas razones no parecen (los destinatarios) estar en condiciones de atender ese llamado; orientado muchas veces a la figura del padre, o para denunciar alguna falla significativa de su entorno familiar.
La medicina encuentra ahí su límite; responderá profesionalmente, pero no podrá con lo que califica como “la adicción del sujeto”: que no se remite sino a lo imposible de decir de ese discurso de la práctica médica que se extravía frente a lo que mal supone su objeto. El médico finalmente concluirá: ” el hábito por las drogas no es una cuestión de nuestra práctica”. Cuando procura un ejercicio forzado de su función, paga inexorablemente su costo, aventurado por un camino que tarde o temprano denunciará su imposibilidad.
El médico sugerirá la consulta psicológica, es de esperar. Y la pregunta sobre lo que hace causa de su demanda, tropieza una vez más con la impotencia de ese discurso.

Tratamientos o Negocios

Hay instituciones especializadas en el tratamiento de las toxicomanías son las llamadas Comunidades Terapéuticas o Granjas Comunitarias en las cuales la principal regla para un comienzo de tratamiento es la de abstinencia (no droga) como reglas secundarias (no sexo-no violencia)
La droga es vista como la culpable de todas las desdichas del paciente, por lo tanto se obliga al paciente que se cure, que deje de presentar su síntoma.
Se implementa la disciplina, castigo y tratamiento, que es lo propuesto por los representantes de la sociedad, la ley, en estas instituciones se refuerza el espíritu de reprimir el delito.
Los objetivos son:

-reeducación social
-aprendizaje de normas
-cambio de conducta

Todos estos objetivos se “cumplen” a partir del aislamiento, similar a una institución correccional.
La “recuperación” que se logra es parcial debido a que se genera una nueva dependencia (institucional) ante posibles “recaídas”.
Otra modalidad institucional que creemos la más adecuada para el tratamiento de estos pacientes la podríamos llamar la de los centros asistenciales que tienen otro abordaje a partir de tener un equipo de psicólogos, psiquiatras, terapeutas ocupacionales, coordinadores grupales, etc., se implementan tratamientos con permanencia en hostal u hogar o tratamientos ambulatorios con actividades de hospital de día. Allí se privilegia los distintos aspectos:

-Terapia individual (que permite reconstruir una historia subjetiva devastada)
-Talleres con grupos de padres (que permite que puedan escucharse diferentes posiciones ante la problemática familiar)
-Talleres creativos (con los pacientes, con temas ajenos a la adicción en sí misma que los conecte nuevamente con la vida que los reconcilie, por ej. Taller literario).
La idea es que ante el llamado que requiere la presencia del Otro, este no responda desde el reemplazo subjetivo, la mera o exclusiva supresión del síntoma o la estigmatización ahora como ex de algo. Esto solo es un exagerado ejercicio de poder por parte del otro social que toma al sufriente como objeto de su obediencia.
Este otro social debe apuntar a recorrer un camino en que sea posible la aparición de un deseo propio, único, y a una responsabilidad subjetiva de ese deseo a través de una historia propia y apropiada (en el sentido de apropiarse de otra manera, no excluyendo gustos o ideas propias).
Por otro lado es esencial trabajar para generar una demanda, algún pedido dirigido al otro, necesitar al otro pero desde su propia singularidad, así lo debemos tomar desde el principio, y hacia allí debemos seguir, en ese camino.
Y por último buscar para encontrar una satisfacción sustitutiva (que siempre es parcial) no total y angustiante como es la droga que no deja espacio para desear nada más, por lo tanto es necesario aprender a que lo que no llena sirva para seguir buscando.
La idea es caminar en relación a una desinstitucionalización de la escucha y de los discursos establecidos, una forma de aproximarnos a esta experiencia, es dejar de lado los preconceptos y estar advertidos de la influencia de corrientes de opinión que hacen obstáculo a un posible tratamiento, y perjudica al paciente.

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  1. javier sanchez
    mayo 17, 2009 en 2:05 am

    hola, espero que esten bien
    mi duda es , que sera de mexico, o que sera de la poblacion mexicana , lo digo por que en mexico mi querido pais, ya se aprobo la legalizacion de el consumo de drogas si hoy en dia muchos adolescentes estan metidos en el vicio de la droga y esto con la legalizacion que sera de mexico…

    amigos si alguien tiene mas idea sobre el tema de toxicomanos envienme en mi correo xavi1912@hotmail.com porfavor lo ocupo para una investigacion que me exigen en la escuela. gracias………..

  2. junio 18, 2009 en 1:25 am

    guey

  3. xtremer
    agosto 26, 2012 en 2:20 am

    okay ways

  4. teresa fernandez
    octubre 27, 2012 en 8:38 pm

    hola soi de malaga e vivido 20 años con una persona toxicomana i ya me rendio no se puede vivir toda la vida en mentiras i mentiras solo viven para su dosis i al final te kieren acer culpable a la persona ke viven a su lado i hoi por hoi no me creo nada de nada gracias

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