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Psicodrama:una concepción de lo grupal

por Lic. Víctor Aruguete

Víctor Aruguete es médico psicoanalista, psicodramatista, Coordinador general de la escuela de psicodrama del Oeste y profesor titular de la cátedra de Psicodrama en la Universidad de Morón.


Comparto un recorte de producción grupal psicodramática como un intento de aventurar lecturas posibles, bucear en las profundidades de memorias y afectos, y hallar decires que de ellos den cuenta.
Transcribo una escena o una cadena de ellas, que busca la representación de “algo que no está”, el reconocimiento de esa ausencia y su simbolización. Un intento de traer al ausente a un escenario imaginario para “devolver  al pasado lo que es pasado”.
Relato la producción de un grupo que construye un acontecer actual para rememorar un suceder del pasado, como recurso de la memoria. Una narración por otros medios como enunciación diferente de una historia .
Escribo sobre la búsqueda de otros sentidos en un intento de resignificar la novela personal. Una forma de inscribir una historia en el sujeto, reinscribiendo al sujeto en su historia.
Un grupo de personas crean y sostienen “para sí”, un espacio de encuentro donde se cuentan historias, creando un discurso grupal para desarrollar lo imaginario.
En un lugar propicio para la ficción, la narración es traducida luego a una Puesta en Escena, como construcción dramática de cuerpos en acción.
Los convoca a este espacio una intención: el “rescate de las pequeñas historias”, pobladas de afecto y afectaciones que anudan vínculos imposibles, en el pasaje del relato a la representación dramática.
Un recorte en el discurso grupal: el relato de Víctor.
El discurso grupal, se arma como un crucigrama, donde cada decir crea sentidos inéditos. Discursos individuales que hacen nudo de intensidades en la producción de un entramado de cuerpos y ausencias, decires y silencios.
El grupo es un Puzzle, donde cada momento es una pieza que da cumplimiento a un lugar necesario para el desciframiento de un dibujo total. Una forma que define otras formas para dar cuenta de un Enigma que se devela.
Víctor se instala en el lugar de “narrador de historias”.
“…el domingo fui a visitar a mi viejo….sigue en el psiquiátrico y ya van para tres años… me dicen que todavía no está para salir….”
“….cuando voy a visitarlo me parece que está por llorar….. pero cuando me fijo bien, no….es duro el viejo….”
Asocia una historia ocurrida tres años antes: “…Viajo en colectivo con mi papá.. cruzamos el puente Avellaneda. Estamos sentados en el último asiento, en silencio. Silencio para no nombrar el destino de nuestro viaje en colectivo… Vamos al psiquiátrico donde estuvo internado el año pasado después del brote… es la clínica del sindicato. En casa no lo puedo tener porque se volvió muy agresivo desde que mamá se enfermó…” Presencia de un pasado
El drama es un tiempo distinto evocador de otros tiempos. El movimiento es hacer algo presente para devolverlo al pasado. Transformar un intento fallido y repetido, en un duelo donde elaborar lo perdido. Un entrenamiento en jugar tiempos, cambiando nostalgias en memorias.
Escena que rebela la doble entrada del afecto y la memoria.
Víctor y el Negro sentados en el asiento del colectivo, viajan en silencio. No se miran, no se hablan.
Congelo la escena, pido a Víctor que comparta su pensamiento.
_ “Mirá viejo …no tengo donde dejarte…no tengo fuerzas para bancar lo que te pasa …la vieja está muy enferma, no lo pudiste soportar creo… no puedo controlar tu agresividad con nosotros…”
El Negro continúa en silencio con la mirada perdida. Atento a ninguna parte. Súbitamente se para y se baja del colectivo. Camina en la vereda en una  dirección y enseguida vuelve sobre sus pasos, como enjaulado. Víctor lo sigue sin preguntar.
El Negro se sienta en el cordón de la vereda. Sostiene la cabeza con las manos, Víctor se sienta al lado y lo mira.
-“Van a ser unos días, te ponés bien con los remedios y te llevo a casa. Así no podes seguir..”
Están sentados en la vereda . Se acerca un policía.
– “no pueden estar sentados aquí… Están borrachos?
Una presencia imprevista genera un diálogo. Obliga a encontrar sentido al acontecer. La narración de un acontecimiento del pasado provoca la presencia de una ausencia, vigente en la continuidad del dolor que soporta.
Un recorte de la memoria actualizada por la afectación que provoca.
Afecto que logra modificar el tiempo del relato e incita al pasado a recrearse como presente. Crearse en un segundo relato que, hecho escena, se vuelve representación psíquica.
Víctor trata de explicar lo imposible  “…mi viejo está enfermo, lo llevo al psiquiátrico… no es peligroso..Déjeme unos minutos para convencerlo…”
Víctor mira lentamente al Negro.
Le pido que asocie una escena.
-“…me acuerdo una escena… un asado en el campo del sindicato. En un descanso de foot ball, Alberto, un compañero del viejo me dice “Mirá pibe, tu viejo es uno de los grandes, un gran dirigente, cuando tuvo que enfrentar a los milicos, tu viejo fue uno de los primeros y después nunca se vendió…. Miralo bien y nunca te olvides de lo que te dije…”
“-yo miré a papá. Admiraba como jugaba a la pelota. Hoy en el cordón de la vereda, que viejo está.”
El primer modelo vincular de un sujeto es un vínculo corporal.
Una escena corporal: Víctor lo levanta, lo carga sobre sí.
– “vamos papá”
Detenemos la escena para explorar los cuerpos implicados. Un cuerpo sostenido por otro.
Soliloquio: – “…todo su cuerpo cae sobre mí. Siento el peso de la responsabilidad de una decisión…”
Le pido que asocie la figura de esos dos cuerpos con una imagen. Que describe así: – “… Veo un álamo enorme y el viento intenso de un huracán que lo arranca de raíz, y yo aferrado a la base, tratando de que no se caiga. Pero mis brazos no alcanzan a abrazarlo y soy impotente para sostenerlo.”
El lenguaje corporal va más allá de la palabra y busca completarla. La “palabra corporal” tiene capacidad de reminiscencia. Los cuerpos dan cuenta de formas y movimientos, posiciones que dan sentido a otros cuerpos. Un cuerpo tiene capacidad narrativa cuando a través de él hablan historias de dolores y marcas corporales.
La escena como asociación dramática.
Una forma  diferente de enunciación de la historia resignifica nuestra novela personal.
– “…estoy parado frente a la puerta del psiquiátrico. Recuerdo un sueño. Soy chico… los milicos vienen a buscar a mi viejo. No quiero mirar, estoy tapado con las sábanas y no quiero mirar hasta que los ruidos se van. Después todo está en silencio. Tengo miedo de domirme y volver a soñar eso…. Estoy parado frente a la puerta del psiquiátrico..”
Una escena encubridora es la manifestación de un relato para dejar a otro en la sombra. Oculta y  da cuenta de lo que oculta .
Hay “otra escena” que pugna por encontrar un decir. Una imagen, un movimiento, la puerta del psiquiátrico da el permiso necesario para develar una escena destinada a la sombra.
La dramatización es una descripción de formaciones vinculares.
Historias de tolerancias e intolerancias, de géneros  y generaciones, de exilios y ajenidades, la escena da ocasión al diálogo de las diferencias.
– “estoy con mi hermana en la cocina de mi casa … discutimos a los gritos…mamá está en la otra habitación, tiene cáncer. Le quedan pocos meses de vida…”
– “…Papá fue un egoísta, todo por los compañeros y a nosotras nos dejó en la calle. Laburaba mucho pero nunca pensó en dejarnos algo a nosotras. Siempre fue primero la militancia …Ni mamá ni yo contábamos.”
– “..No hables así… hizo lo que pudo…y vos nunca lo entendiste. Nunca le perdonaste una…el viejo estaba para otra cosa.
Mamá llama …“Marisa, traeme un té…” el relato se detiene.
La escena actúa desplegando el grupo interno hecho representación. Se despejan voces hasta  aquí confundidas, para ser escuchadas. Los personajes instalados en la escena son aspectos parciales del propio yo.
La escena como recuperación de un diálogo interrumpido.
El duelo como discurso simbólico.
– “estoy con mi viejo en el psiquiátrico…no va a salir por ahora…”
El Negro está sentado en un banco, Víctor parado atrás.
– “…te traje aquí porque no sabía donde llevarte. Estaba tan desprotegido como vos y la casa y la vida se nos venían abajo. Eras demasiado grande para que yo me animara a sostenerte.
Te voy a sacar de aquí, te lo prometo….Mamá ya no está y Marisa se fue de casa hace un año …Vamos a vivir solos los dos..”
La dramática de un grupo se instala cuando la historia deviene representación. Un protagonista, identificado como tal por la afectación que produce su historia y un grupo, dispuesto a completar el armado de un discurso interrumpido a partir de las propias resonancias.
Instalado el acontecimiento dramático, construido el espacio ilusorio de lo imaginario, los cuerpos en movimiento se disponen a corporizar la escena .
Explorando posicionamientos en la búsqueda de sentidos, resignifican la novela familiar, mientras los cuerpos despliegan la trama de identificaciones de un colectivo único e irreproducible.
La escena, forma narrativa que transgrede certezas, es aceptada en su carácter de ficción.

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