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Arte y Alquimia

por Elsa Rola

I- DISTINTOS CAMINOS  Y  UN MISMO  FIN

Arte y Alquimia, caminos del hacer humano completamente distintos, aparentemente sin relación, entonces, por qué asociarlos?…, pues porque observándolos desde el sentido de sus metas, no son distantes, ni siquiera  paralelos, se podría decir que es el mismo.  Son sus “formas”  lo diferente: uno es una “expresión” del alma humana; el otro es una iniciación, una “mística”  pero sus “finalidades” son las mismas.
Limpiando a la Alquimia de todas las leyendas con que la cubrió la historia, de todas las fraudulentas utilidades comerciales con que se la marcó y de toda la herejía con que los hombres ignorantes o malvadamente interesados la ensuciaron, nos queda nada más y nada menos que una pura y altísima metafísica que brega por la transmutación del alma, su arribo a la eterna Perfección, al conocimiento de la Verdad, a la “Totalidad perdida” ya que la tan mentada “Piedra Filosofal” no es sino la esencia de Dios que todos tenemos.
Y qué es el Arte(*), sino el lenguaje de la parte divina del hombre, la manifestación de su inagotable buceo en sí mismo y de las impresiones que le provocan el universo que lo rodea, a través de la estética y la “belleza”, que como ya lo marcara Aristóteles, es la intuible Verdad y la más ansiada Perfección.
Verdad y Perfección son las cimas que el hombre desea alcanzar. Verdad y Perfección son por ende, los dos primeros puntos comunes de la Alquimia y el Arte, dos de esas “finalidades” coincidentes antes mencionadas.
Por otro lado, el hombre consciente o inconscientemente trata mediante el Arte de perpetuarse ya que siglo tras siglo va legando herencias de una época a otra, herencias de las cuales cada generación va  alimentándose para a su vez formar la nueva y propia. Es el testimonio de los distintos modos con que la humanidad va viendo y sintiendo el mundo, siempre el mismo pero siempre diferente al ser descubierto desde distintos ángulos y niveles o  grados de evolución.
El anhelo de conocimiento que fundamentaba a la Alquimia era también lograr una perpetuación del alma, la supuesta “inmortalidad” que es en realidad  la “reunión con el Todo”.  Tenemos así el tercer punto en común, Perpetuación.
El deseo de perpetuar la existencia, ha sido para el hombre una constante preocupación, sin darse cuenta que nunca le ha faltado ni le faltará, dado que se perpetúa en la Humanidad y que esa perpetuación sea gloriosa  depende sólo de su “voluntad” de bien, de su sincero esfuerzo por ser mejor.
El hecho de que el Oro, el metal más noble o el estado más noble en que puede hallarse la materia, represente, desde siempre, la perfección, es decir a Dios o el Sol (entendido como símbolo de la energía Divina), era lo que impulsaba a los antiguos e impulsa a los verdaderos Alquimistas a perseguir la transmutación de los metales innobles en Oro como una búsqueda de Dios y por lo tanto de la perfección o transmutación espiritual de ellos mismos mediante ese conocimiento superior adquirido con rígida disciplina. El proceso es como una lucha por desprenderse de la condición humana enturbiada de bajezas que se  identifican con la materia impura.  Así,  los martirios que ésta sufría en los procesos alquímicos para lograr la purificación son simbólicos del proceso espiritual.
Esa transformación de un estado a otro superior lleva implícito un acto Creador en el que el Alquimista es algo así como un Demiurgo, frente a su famosa “Gran Obra”. Con la transmutación alcanzada,  “crea” un nuevo estadio de superación. Pero éste es un proceso que igualmente “todos” realizamos a través de la experiencia de la vida. Simbólicamente hacemos procesos Alquímicos con nuestra conciencia en la medida en que luchamos por su mejor desarrollo, cotidianamente con los quehaceres que van desde los más simples hasta los más importantes que tengamos entre las manos, el corazón y el pensamiento.
A pesar de que en el Arte se habla de Creación no hay tal en el sentido estricto de la palabra, pues el Artista no crea sino que combina original y bellamente (cuando posee los dones de la sublime  inspiración y tiene dominio de su oficio)  todo lo que ya conoce. Es imposible para el ser humano crear algo que no esté relacionado con su mundo, se basa inevitablemente en lo que ya sabe, no puede imaginar o en verdad crear, algo que nunca percibieron sus limitados sentidos. Lo que si puede, en el campo casi ilimitado de su fantasía, es “combinar originalmente” su enorme bagaje de ingredientes materiales, emocionales y espirituales de formas infinitas, siendo recién así un admirable Creador,  un Demiurgo, un Alquimista que mezcla elementos de la naturaleza y los pasa por el tamiz de su espíritu  para dar a luz su Obra, contactándose con Dios durante la inspiración aludida, transmutando su ser y ayudándonos un poco a nosotros a lograr lo mismo a través de la contemplación de su Obra.
Llegamos así al cuarto punto de contacto, Creación.
Perfección, Verdad, Perpetuación y Creación, búsquedas propias de la Mística y de la Belleza. Búsquedas análogas de estas dos actividades del hombre: Arte y Alquimia.

(*) Es importante aclarar que nos estamos refiriendo exclusivamente a la manifestación “plástica” del arte donde hay manejo de la “Materia” como medio de expresión de lo emocional y espiritual.

II – LA ALQUIMIA EN EL ARTE PLASTICO

Pero no solamente estos puntos analizados relacionan la Alquimia con el Arte, además son “aliados”, primero porque poseen un ingrediente común: “el Lenguaje Simbólico” que a su vez goza de una inmensa poética (el gran investigador del fenómeno de lo poético, Gastón Bachelard analizó la alquimia al respecto demostrando claramente su fuerte sugestión poética) y segundo porque ambos se han apoyado mutuamente a lo largo de la historia.
La Alquimia necesitó del Arte. Al ser esotérica su medio de comunicación fue (y es) la “Imagen Simbólica” como reemplazante del lenguaje escrito a veces, o como complemento de éste otras (principalmente en los famosos Manuscritos Alquímicos), formándose así un “Arte Alquímico”  (producto de un pensar hermético que tenía sus valiosas razones para serlo) cuyas primeras manifestaciones datan del siglo XII, constituyendo una riqueza de trabajos tanto en Grabados, como en Dibujos, Pinturas, Esculturas; Bajos Relieves y Vitraux (en las Catedrales), Medallas y Monedas e incluso hasta en Cerámicas y Porcelanas, que son verdaderas Obras de Arte, algunas pertenecientes a autores anónimos pero otras de Artistas hoy sumamente famosos. Dice Jacques Van Lennep (Agregado de los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica, que inició sus investigaciones sobre Alquimia en 1951) en su excelente trabajo “Arte y Alquimia” que “… el repertorio iconográfico orquestado con maestría que compone el Arte Alquímico y que hasta ahora casi no ha interesado más que a las almas ávidas de esoterismo, debe entrar triunfalmente en los terrenos de la Historia del Arte, ya que incluye evidentes obras maestras y personalidades valoradas altamente que han sido adeptos de la Alquimia, inspirándose en los tesoros simbólicos de ésta, lo que ya es suficiente para atraer la atención de los Estetas. …”
También, estableciendo coincidencias entre el Alquimista y el Artista de nuestro tiempo,  J. A. García Martínez en su libro “Arte y Pensamiento en el siglo XX”, dice que “… lo que une al Arte y la Alquimia es la búsqueda de Símbolos …” y expone estas preguntas: “… La transformación de materias innobles en materiales nobles, no encierra la misma significación que hoy, al buscar el objeto plástico mediante distintos recursos o utilizando cualquier tipo de materiales?… La investigación de la Piedra Filosofal, no equivale a la búsqueda de la expresión en el Arte actual? …”.

QUIENES FUERON LOS ARTISTAS PLÁSTICOS RELACIONADOS CON LA ALQUIMIA

La aparición de la imprenta fue lo que dio a la difusión de los textos Alquímicos un gran avance.
En el siglo XV se publicaron obras de Arnou de Vilanova, Avicena, San Alberto Magno, Llull, entre los más famosos Alquimistas medievales, bellamente ilustradas con grabados en madera y en los siglos siguientes con grabados sobre planchas de cobre y hasta de hierro.
Entre los excelentes grabadores que los realizaron hay uno que es figura sobresalientemente en la Historia del Arte, específicamente del Renacimiento en el norte de Europa: el holandés Alberto Durero (1471-1528), también eximio pintor. Para mayor asombro aún, entre sus obras con simbología alquímica o esotérica figuran por ej. sus tan conocidos grabados: “El Caballero, la Muerte y el Diablo” de 1513  y “Melancolía” de 1514,  o “Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis” realizado en  1528, ya en la última etapa de su vida. Desde el punto de vista del “hermetismo” de estas obras, especialmente de “Melancolía”, muchos estudiosos han realizado interesantes investigaciones a principio y mediados de este siglo, entre ellos Erwin Panofsky quien, en 1939 dio a luz quizá el más profundo análisis.
En cuanto a la Pintura (obviando, claro está todo el Arte “anónimo” Medieval, especialmente el de la Catedrales Góticas, inundado de motivos Alquímicos), a partir del Renacimiento podemos mencionar una larga y sorprendente lista de pintores muy jerarquizados en al Historia del Arte y que no sólo realizaron pinturas de Simbología Alquímica a pedido sino porque “ellos mismos eran adeptos”: el flamenco Jean Van Eyck (1390-1441) por el cual gracias a sus investigaciones Alquímicas y relaciones con Alquimistas, obtiene y difunde la fórmula más perfecta del óleo hasta entonces exclusiva de los Persas;  Jeronimus Bosch (1450-1516) también  de los Países Bajos y  más conocido en España  como “el  Bosco” autor del famoso tríptico “El Jardín de las Delicias” que posee el Museo del Prado; el también flamenco Pieter Bruegel, el Viejo (1530-1569) y sus hijos Pieter, el Joven y Juan; Lucas Granach (1472-1553) de la escuela alemana del siglo XVI; Leonardo Da Vinci (1452-1519) y Rafael (1483-1520) los grandes exponentes del Renacimiento italiano como también Andrés Mantegna (1431-1506) y Víctor Carpaccio (1455-1526); más el veneciano Lorenzo Lotto (1480-1556) y Giuseppe Arcimboldo (1527-1593) perfecto representante de la gran imaginación de la Escuela Italiana, entre los más destacados. Siguieron a estos, los Manieristas, puesto que este movimiento pictórico cuya estética se vincula al Renacimiento pero manifestando cualidades propias, fue muy sensible a lo oculto, en especial los Manieristas de Fontanebleau (escuela formada por Artistas franceses, italianos y flamencos del siglo XVI), llegando al italiano Giovanni Battista Piranesi (1720-1780) como ej. de lo que ofrece al respecto el Barroco.
Siguiendo el camino desembocamos en el Romanticismo, ya que mucho del espíritu de este movimiento vuelve a las fuentes del Gótico, tan ricas en contenidos de Simbología Alquímica, formando una corriente estética que incluye el llamado “Arte Fantástico”, donde la Alquimia surge aún contra la voluntad de los propios Artistas.  Aparecen, entonces, pintores muy especiales del Romanticismo Inglés como William Blake (1757-1827) también poeta místico y el Simbolismo, movimiento paralelo al Impresionismo, realista pero no naturalista, totalmente volcado a lo interno, lo subjetivo, emocional,  religioso, sus artistas más notables fueron Gustave Moreau (1826-1898) y Odilón Redon (1840-1916); así como los Prerrafaelistas, movimiento artístico reaccionario anglosajón, ultima manifestación del romanticismo fundado en 1848, incluso llamado “Hermandad”, donde el Arte Plástico y la Literatura se combinaron tomando con fervor lo renacentista y por lo tanto lo mitológico con lo medieval, formando así  un lenguaje totalmente simbólico e idealista que sería luego precursor del Surrealismo. Así llegamos a las expresiones del Arte moderno, donde la cabecera en este tema la tiene justamente esta última escuela, apoyada con el surgimiento del psicoanálisis y con los riquísimos aportes que posteriormente Jung realiza con su psicología profunda, con su revalorización del “Símbolo” y específicamente las investigaciones sobre “Psicología y Alquimia” (donde penetra las profundidades psicológicas de algunos símbolos alquímicos). El Surrealismo fue sobresaliente en el uso de la poética de los Símbolos y son ejemplos claros el poeta francés André Bretón (1896-1966), fundador de la escuela y autor de sus manifiestos donde se muestra el constante interés del Surrealismo por la Alquimia, el  pintor español Salvador Dalí (1904-1989) y el alemán Max Ernst (1891-1976).  Fueron figuras claves relacionadas con la Alquimia en forma consciente e inconsciente, ya que como dijo J.A. García Martínez: … “Si el Surrealismo encuentra uno de sus mejores antecedentes en la Alquimia, el Arte que pueda denominarse “Alquímico” se reconoce también como un posible surrealismo.”…  y explica que las expresiones plásticas de la Alquimia se acercan a las del Surrealismo no sólo por las “imágenes” sino por las “actitudes” de ambos “pensamientos”. Estudiosos como el ya citado J. Van Lennep puntualizan más concordancias entre el Surrealismo y la Alquimia: 1- El Arte Alquímico nació en Occidente, igual que el Surrealismo, ambos son productos Europeos y esa igualdad de orígenes los une en  cuanto a forma de pensamiento. 2- Los antecedentes del Surrealismo son justamente los artistas del pasado que eran Alquimistas (ej. el Bosco). 3- el Surrealismo era tan hermético como la Alquimia y unía la teoría de su Arte a la forma de vida, los Artistas surrealistas se nutrieron de textos de Alquimistas como por ej. De Nicolás Flamel. Y  se podría decir que en los aspectos “filosóficos” del Surrealismo tan basados en la “Filosofía Alquímica” está la semilla de nuestro “actual” cambio de pensamiento.
Es imposible, al hablar de grandes artistas relacionados con la Alquimia, no mencionar –y con mucho orgullo- a uno Argentino: el eximio Xul Solar (1887-1963), quien además de pintor de personalísimo estilo con vetas surrealistas, abstractas, ingenuas, expresionistas, etc., era inventor, astrólogo, tarotista y obviamente filósofo.
Finalmente también serían ejemplos de relación, aunque desde otra óptica, el Cubismo, con su ruptura de la unidad material y tratado de la simultaneidad del presente y pasado; el Informalismo que manejó la “materia” desde lo casi cruel a lo casi divino, que se desprendió de todas las formas para ser exclusivamente la expresión pura de la materia siendo un paralelo del Alquimista y sus manejo de los  metales o materias innobles transmutables en nobles; y el Arte Geométrico o el Abstracto, que surgieron justamente por una concepción nueva del mundo y el tiempo basada en los avances científicos y tecnológicos (como el alcance de grandes velocidades, las comunicaciones satelitales, los viajes espaciales, etc.) que dieron al hombre otra dimensión de su hábitat, con sus tres grandes  pioneros: el ruso Wassily Kandinsky (1866-1944), el alemán Paul Klee (1879-1940) y el holandés Piet Mondrian (1872-1944), que con sus relaciones gestálticas, sus alfabetos visuales, su geometría simbólica, llegan a barajar lo cósmico con un planteo tal que desembocan en Símbolos de alta síntesis; en especial Mondrian al establecer con coordenadas ortogonales, proceso casi matemático de simplificación, la dualidad y el equilibrio de los opuestos universales como camino a la “Unidad”, como en un verdadero mandala. Esa conceptualización total de Mondrian, bajo la cual hay una angustiosa ansiedad de Dios, un enorme deseo de ordenar un caos, de arribar al “absoluto”, no sigue siendo un paralelo de la búsqueda del Alquimista ?…  Jung señala que la Alquimia conduce al hombre hacia sí mismo, y J.A. García Martínez recapacita que esa situación es coincidente con la búsqueda de la autonomía del Arte contemporáneo, que no esta guiado por fines religiosos, decorativos o narrativos, sino casi exclusivamente filosóficos.  En el Arte de este siglo, el Hombre se ha buscado a sí mismo desesperadamente.
Entrados ya en la Era de “Acuario”, donde alejadísimos de las concepciones racionales surge una nueva forma o postura mental que revaloriza  las antiguas sabidurías del mundo y provoca notablemente el auge de las Ciencias Ocultas, las Prácticas Alternativas, la influencia del pensamiento Oriental,  las nuevas filosofías de vidas muchísimo más atentas al “interior” del ser, al alma y al espíritu, el Hombre  comienza a “ver” realmente lo que le era invisible  y que no es más que todo lo que contiene  y  proclama la Alquimia,  identificándonos  ya en mayoría, por fin, con sus principios, que antes sólo seres especiales, (como entre ellos, estos artistas mencionados) venían por tener “la mira vanguardista” del elegido, del que pujará por comenzar el trabajo de un cambio de consciencia en la humanidad .

CONCLUSIÓN

Las relaciones entre la Plástica y el Alquimia son muy profundas y se podría decir que hay dos clases de “Arte Alquímico”: 1- El que era solamente utilizado para la comunicación hermética de una mística y que surgía en forma natural (forjando sin saberlo un sublime tesoro simbólico porque quienes lo hacían sólo perseguían el fin de un lenguaje puramente esotérico), hoy prácticamente extinguido y que es el que admiramos por ej. en los antiguos Tratados Alquímicos; y 2- El que nace por la fascinación e inspiración poética que provoca el anterior. Los Símbolos de la Alquimia son sumamente poderosos, dice otro gran estudioso del Simbolismo Mágico-Religioso, Mircea Eliade “… la atracción que ejerce la Alquimia se apoya sobre su fantástico poder imaginario…”.  No olvidemos que su Simbolismo es la enorme y riquísima recolección que la Edad Media realizó de muchísimos Símbolos de antiquísimas doctrinas secretas, de Mitologías, Cosmogonías y Religiones de distintas culturas y tiempos.

Tanto la Alquimia como el Arte, entonces, constituyen excelsas empresas de la humanidad por contener el intento de la “Unificación con Dios”, y como sólo el Símbolo puede expresar en síntesis la unión de lo humano y lo divino, de lo íntimo y lo cósmico, constituye el “ lenguaje único y común” para ambos propósitos, ratificando más sus relaciones.   Ambas formas luchan por lo mismo y cuando están unidas en lo que J. Van Lennep llama el “Arte Alquímico” concentran sus fuerzas.
Citando a este autor una vez más, cuando se refiere a esa conjunción tan especial, queda aún más aclarado: “… El Arte Alquímico  no sería para nosotros más que una curiosidad si sus manifestaciones no se dirigieran incluso en nuestros días, al alma contemporánea”…, “… Este arte se presenta como el espejo de una realidad que está casi concebida como estado transitorio entre el pensamiento consciente y el pensamiento onírico. Propone una perpetua superación de su contenido, propulsando al ser desde los magmas del inconsciente hasta las alejadas y remotas esferas de la subconsciencia.  Alberga entre sus intenciones el mejoramiento del individuo por sí mismo y, en fin, su  posesión del Universo.  El Arte Alquímico es el de la proyección y transmutación del hombre por su propio genio. Aparece como una de las más exaltantes odiseas de la conciencia humana. Nunca encontró el hombre una forma tan vigorosa de expresar su confrontación con la materia. La Alquimia es un largo poema que ensalza la unión del ser y el universo. Ninguna época ha estado mejor preparada que la nuestra para comprenderlo: traduce en amor lo que para muchos es una lucha destructora y rubrica que la posesión del cosmos principia en la posesión de sí mismo. Ofrece a la Humanidad el tesoro de un nuevo Prometeo. …”.
Es verdad que ahora, entrados ya en la Era de “Acuario”, donde alejadísimos de las concepciones racionales surge una nueva forma o postura mental que revaloriza  las antiguas sabidurías del mundo y provoca notablemente el auge de las Ciencias Ocultas, las Prácticas Alternativas, la influencia del pensamiento Oriental,  las nuevas teorías de vida muchísimo más atentas al “interior” del ser: al alma y al espíritu; el Hombre  comienza a “ver” realmente lo que le era invisible  y que no es más que todo lo que contiene  y  proclama la Alquimia. Hoy, más masivamente, nos identificamos por fin, con sus principios y no como antes que sólo hombres sabios como algunos Alquimistas o Artístas lo hacían por tener “la mira vanguardista del iniciado” y que pujaba aisladamente por comenzar el trabajo de un cambio de consciencia en la humanidad.-
Elsa M. Rolla – 1980/98.

Elsa M. Rolla: Egresada del Profesorado Superior de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. Investigadora en Simbología. Publicaciones en Medium Coelli (Revista de Astrología: Temas de Astrología y Simbología) y en Uno Mismo (Temas de Simbología).

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Categorías:Arte Etiquetas: , ,
  1. juan francisco
    marzo 14, 2008 en 5:15 pm

    estoy muy asombrado por esta publicacion , la verdad me ha hecho entrar en reflexion ; y ahora aplico esto como parte de mi vida diaria.

    GRACIAS!!!!!!!!!.

  2. claudia
    noviembre 15, 2008 en 2:45 am

    me intereso mucho este articulo sobre el arte y la alquimia tengo un trabajo que realizar para un Postitulo de pintura a Nivel Superior terciario. Si tienen otro informe relacionado quisiera poder recibirlo por correo como dato. De alquimia y metafisica en el arte. Muchas gracias.!!!!!!

  3. Jorge Mele
    noviembre 18, 2008 en 2:09 pm

    Hola Elsa,
    Como siempre es un placer leer tus trabajos, asi que vayan mis mas sinceras felicitaciones por el trabajo desarrollado. Te agradecere te comuniques conmigo al Tel. 4641-5724 para reintegrarte unos dibujos que realizastes en su oportunidad para tus articulos en la Revista astrologica MEDIUM COELI donde publicastes durante muchisimo tiempo, con un nivel altisimo de conocimiento simbologico y Astrologia.
    Jorge Mele
    MEDIUM COELI
    Tel. 4641-5724
    mediumcoeli@fibertel.com.ar

  4. noviembre 18, 2008 en 2:37 pm

    Estimado Jorge:
    Este artículo de Elsa Rola fué publicado hace más de una década en nuestra revista, por lo que lamentablemente hace mucho que no tengo contacto con ella. Quizas podrías buscar en la red si tiene alguna página propia. Gracias igual por el comentario

  5. marzo 26, 2013 en 3:53 am

    Muy interesante! Quiero citar este ensayo en una publicación, còmo lo hago adecuadamente? Gracias

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